Paternidad activa: una apuesta para acabar con el machismo

En México, 40% de los hombres que tienen hijos e hijas no ejerce su paternidad.

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Foto: Shutterstock

CIUDAD DE MÉXICO. Ser papá no significa comportarse de acuerdo con un guión ya escrito o adoptar una manera específica y exclusiva de tratar a hijos e hijas, establecida muchos años atrás. Ser padre es un rol en continua transformación, algo que comprenden cada vez más personas y buscan cambiar la concepción del padre como un proveedor y una persona ausente, a través de las llamadas paternidades activas.

Las paternidades activas son una apuesta en que el amor, el cuidado, la presencia y nuevas formas de masculinidad son los factores protagonistas. “Lo que hace [este concepto] es poner en duda, en cuestionamiento esta paternidad tradicional que se basa en el autoritarismo y en mirar a los hombres desde la proveeduría, el castigo, el maltrato, la rigidez, sobre todo muy marcada por esta relación de poder en padre e hijo”, señala el especialista en paternidades y políticas públicas, Oscar Iván Godinez Guzmán, en entrevista para Dalia Empower, el proyecto de educación continua que ayuda a las mujeres a cumplir sus metas profesionales y personales a través de life skills (habilidades blandas).

En México, viven 20.5 millones de hombres que son padres,cuya edad promedio es de 44 años. En contraste, se estima que en 4 de cada 10 hogares el papá está ausente, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres. Es decir, en el país, 40% de los hombres que tienen hijos e hijas, no ejercen su paternidad.

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“Tenemos toda la idea de que el padre tiene que ser una cosa y la madre tiene que ser una cosa muy específica, y si nosotros no podemos embonar en esos moldes, pues vamos a terminar muy insatisfechos. Y eso lo traemos a la familia, y eso lo traemos a la estadística gigantesca que tenemos de divorcio hoy en día, de separaciones, de padres ausentes en casa", dice Ricardo Rivera, director en Voices of Brotherhood, en entrevista para News + Media, la plataforma de información y noticias de Dalia.

"En México tenemos que más de 40% de las familias sufren de la ausencia del padre. Esto tiene que ver con cómo es que tantos hombres y tantos padres la están viviendo [la paternidad], desde cómo les han dicho que tiene que ser y no desde lo que realmente quieren ser”, agrega el ejecutivo.

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"Si vemos un padre que es ausente, un padre que está desconectado emocionalmente, un padre que no se cuida a sí mismo, que no se dedica tiempo a sí mismo y que no dedica tiempo a las personas que ama, a su familia, a sus hijos, a su pareja, ese es el ejemplo que estamos tomando de lo que significa ser hombre”

Ricardo Rivera, director en Voices of Brotherhood

El rol del hombre en la paternidad

En América Latina se identifican cuatro tipos de paternidades, de acuerdo al tipo de trabajo de cuidados que realizan o no los hombres, señala el estudio Paternidad Activa: La Participación de los Hombres en la Crianza y los Cuidados, elaborado por Iniciativa Spotlight y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

En el primer tipo de paternidad están los padres ausentes, que se dedican a proveer el sustento económico al hogar, pero dedican escaso tiempo a las labores de cuidado y, por lo tanto, a la convivencia con los y las hijas. En el segundo están quienes asumen un rol tradicional, ligado a la proveduría económica, y se involucran en el cuidado “cuando pueden”, es decir, en el tiempo que ellos consideran que tienen libre.

En el tercer grupo están aquellos padres que han incrementado su trabajo en el hogar, al involucrarse en las tareas de este de manera esporádica. Por eso mismo aún no asumen su corresponsabilidad. Finalmente, un grupo minoritario, se involucra de manera directa en la crianza de los hijos y lleva un reparto igualitario del trabajo del hogar con otras personas que integran la familia.

Godinez Guzmán indicó que en México la mayor parte de los hombres no se involucra en trabajos de cuidado, no construyen un rol activo en la crianza de sus hijas e hijos, y más bien establecen una relación distante con ellas y ellos.

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Según el informe de UNFPA y la Iniciativa Spotlight, los hombres en América Latina dedican en promedio tres veces menos tiempo al trabajo del hogar y de cuidados no remunerados. En el caso de México, según Conavim, los padres dedican apenas 11.1 horas semanales a este tipo de labor, en contraste con las madres que invierten 33.2 horas.

El documento Paternidad Activa expone, además, que cerca de 50% de las mujeres de la región que participaron en el estudio y están en edad laboral, declara que no están trabajando remuneradamente porque deben atender el trabajo del hogar y de cuidados no remunerado. En comparación, solo 3.2% de los hombres dijeron lo mismo.

Godinez y Rivera coincidieron que existen diversos obstáculos que impiden a los hombres involucrarse en las tareas de cuidado de sus hijos e hijas, y en el resto de las actividades del hogar. Son principalmente las relacionadas con un contexto cultural machista que existe en la región y con la falta de reglamentaciones y leyes que permitan la conciliación entre trabajo y vida personal.

En cuanto al contexto cultural, las personas se desarrollan en una sociedad donde el hombre no se involucra en los cuidados, indicó Rivera, y donde asumir la paternidad equivale a ser el proveedor y nada más. Entonces, así es como los hombres consideran que deben ser y actuar en sus familias.

“El contexto cultural, y con esto me refiero a todos esos sesgos, esas narrativas que nos hemos creado de lo que tiene que ser un padre o de lo que debe ser un padre, todos estos deberes o todos estos 'tengo que', que limitan, que nos limitan de descubrir nuevas formas. Si yo crecí rodeado de puros hombres o de una familia que siempre ha dado el ejemplo y que piensa que el padre tiene que ser uno, dos y tres puntos muy específicos, me va a ser más complicado a mí salirme de esos puntos específicos”, señala Rivera.

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Por otro lado, detalla, no existe una estructura legal que permita a los hombres involucrarse con sus familias, como sí sucede con las mujeres. Y tampoco se cuenta con sistemas de cuidados. Todo esto genera que estas labores se deleguen a las madres. Por ejemplo, en el caso de los permisos laborales por paternidad, estos son muy breves y no ayudan en nada a fomentar la corresponsabilidad.

“Si lo que queremos es que sea la misma cantidad de tiempo, que los hombres o los padres puedan dar la libertad de estar más presentes en familia, pues tiene que haber cambios a nivel laboral, empresarial, industrial, legal incluso, para que se permita esto sin que perjudique tanto el ingreso de la misma familia”, aseguró.

Paternidad activa VS paternidad tradicional: los beneficios

Los cambios en la forma de ser papá generan muchos beneficios, coincidieron los expertos, y estos se reflejan tanto en los padres, hijos e hijas, como en la sociedad en general. Esos beneficios son:

-Mayor satisfacción personal, pues los hombres pueden estar más en contacto con sus emociones, ser empáticos y, por tanto, disfrutar más de la relación que tienen con sus hijos e hijas, ya que esta no se reduce a entregar de dinero o a imponer castigos.

“A muchos de nosotros como varones nos han enseñado que la masculinidad se debe de centrar, sobre todo, en este deseo de dominar, de controlar, de violentar e, incluso, priorizar la muerte o no reconocer que la cuestión de la vida son los cuidados. Se nos ha enseñado a estos valores de la masculinidad. Si uno transformara eso, el beneficio para nosotros los varones sería no cuantificable; sería un beneficio que, me parece agradeceríamos, porque estaríamos más presentes, disfrutaríamos más la relación de pareja, disfrutaríamos más nuestros espacios, habría menos violencia, menos presión en el hogar”, señala Godinez.

-Procura la salud mental de los papás, pues en la masculinidad tradicional, cumplir el rol de proveedor puede producir estrés y tensiones. De hecho, se calcula que 1 de cada 10 padres sufre depresión posparto, según el documento Paternidad Activa.

-Mejores ejemplos de lo que significa ser hombre, ya que los niños son criados con un modelo distinto y así se replican masculinidades diferentes.

“La paternidad tiene tanto que ver con esto, porque es el primer ejemplo de lo que muchos de nosotros vemos de lo que significa ser hombre; de cómo nuestro padre conecta con nosotros, con su pareja o con su entorno. Y si vemos un padre que es ausente, un padre que está desconectado emocionalmente, un padre que no se cuida a sí mismo, que no se dedica tiempo a sí mismo y que no dedica tiempo a las personas que ama, a su familia, a sus hijos, a su pareja, ese es el ejemplo que estamos tomando de lo que significa ser hombre”, subraya Rivera.

-Mejores crianzas de niños y niñas, lo que provoca un aumento en el desarrollo cognitivo y en el rendimiento académico, una mejor salud mental, mayor empatía y habilidades sociales, así como menores tasas de delincuencia en la adolescencia entre hijos hombres, mientras que en las niñas contribuye a su de autonomía, a su empoderamiento y a desarrollar expectativas más altas sobre su propio futuro, señala el informe.

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-Redistribución del trabajo no remunerado e involucramiento en la vida pública por parte de las mujeres, quienes tienen más tiempo para el trabajo remunerado, con las ganancias sociales que ello conlleva, indica Godinez.

-Contrarresta la violencia contra las mujeres, pues al construir nuevas formas de paternar se reconfiguran también las relaciones en el hogar

“Educar a los padres, contrarrestar las creencias nocivas respecto a la masculinidad y evitar el uso de la violencia en las relaciones de pareja [...] En México las parejas con mayor responsabilidad compartida en las tareas del hogar presentan menos violencia de pareja que aquellas donde la carga del trabajo del hogar y de cuidados no remunerado recae sobre todo en las mujeres”, señala el reporte citado.

¿Cómo ejercer una paternidad activa?

El especialista en paternidades y políticas públicas, Oscar Iván Godinez Guzmán, señaló que desde hace cerca de 40 años y a partir del movimiento feminista, nació el estudio de las masculinidades, que busca que los hombres se replanteen sus roles de género y la forma en que se comportan en distintos ámbitos, incluida la paternidad. Es desde allí donde se ha comenzado a hablar de una serie de prácticas a nivel personal para poder ejercer una paternidad activa.

Rivera, Godinez y el reporte de Spotlight y UNFPA emiten una serie de recomendaciones para lograrlo:

  • Involucrarse en las distintas etapas de la crianza y en el cuidado diario como tareas domésticas o educación
  • Ser más empático con los hijos e hijas, buscar conocer sus necesidades y ser proveedor emocional
  • Realizar otras actividades del hogar y de cuidado que no son remuneradas, logrando la corresponsabilidad con otras personas que viven en el sitio
  • Llevar a la escuela a hijas e hijos, asistir a juntas de la escuela o a reuniones relacionadas con sus actividades
  • Expresar los sentimientos y enseñar a los hijos e hijas a nombrar los suyos
  • Mantener comunicación con la mamá u otras personas involucradas en su crianza sobre los retos, dificultades y necesidades que esta plantea
  • Evitar la violencia para corregir. Establecer límites de manera firme y respetuosa
  • Distribuir los tiempos para evitar que la carga laboral afecte la paternidad
  • Pugnar por políticas públicas que permitan la corresponsabilidad, como el incremento de las licencias de paternidad y espacios de cuidado en los centros de trabajo
  • Si no se vive con los hijos e hijas, que el tiempo de cuidado sea de calidad, involucrarse en su crianza por medio del diálogo y mantener el compromiso de contribuir a su bienestar emocional y económico

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