Sororidad emprendedora: las mujeres integran redes de apoyo para crecer

Las mujeres emprendedoras enfrentan mayores obstáculos, pero forman más redes de apoyo. Aun así, acciones en su favor son urgentes y aquí hay 4 de ellas.

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Foto: Shutterstock

CIUDAD DE MÉXICO. Las mujeres enfrentan múltiples retos cuando se trata de crear un negocio fuerte y sólido. Las cifras no mienten y lo demuestran, ellas tienen menos participación en el mercado que sus contrapartes hombres. Pero las redes de apoyo mutuo y los negocios basados en ayudar a otra emprendedora, han sido fundamentales para su crecimiento.

El objetivo del emprendimiento de Jessica Fernández siempre ha sido claro: ayudar a otras mujeres a través de su espacio de capacitación. Mexican Mongers es su empresa, dedicada a estandarizar la calidad de quesos artesanales. Básicamente es una plataforma digital de capacitación sobre cómo hacer quesos y comercializarlos. Con ella, ayuda a otras mujeres -mayoría en esa industria- a tener ingresos y mejorar sus propios negocios.

“Utilizó las herramientas digitales para dar valor agregado y capacitar a mujeres artesanas que transforman los lácteos de manera artesanal; dándoles valor agregado con capacitación especial y ampliando esa posible red de ventas. Entonces, estamos teniendo esta cadena de micro emprendedurismo”, indicó Sissi De la Peña, gerente de comercio digital y organismos internacionales de la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI) en entrevista para el proyecto de educación continua dirigido a mujeres Dalia Empower.

Por su idea de negocio, Sissi, quien cuenta con el reconocimiento profesional como cheesemonger o catadora de quesos -una distinción similar a una persona sommelier o experta en vinos- ganó el premio de microemprendimiento de la ALAI. Pero no es la única mujer que ha generado una empresa que teje redes de colaboración y sinergas con otras empresas femeninas.

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“Se va haciendo una red. Tú puedes ver que, a lo mejor, alguien rentó un espacio, pero a la vez está la vecina o alguien más que provee estas experiencias culinarias o estas experiencias culturales. [...] sirve que otras mujeres se vayan ayudando entre sí porque a final de cuentas es una red de networking, una red de socios o de gente que se puede ir ayudando de una a una”, señaló De la Peña a Dalia, que ayuda a las mujeres a lograr sus metas profesionales y personles a través del desarrollo de life skills.

Las redes como una necesidad

En el mundo, únicamente una de cada tres empresas son propiedad de mujeres, de acuerdo con datos del Banco de México. Para el país, el dato es de 36% de los negocios, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El problema es que concentran solo 15.2% del valor de las empresas y 9.9% de las remuneraciones, pues casi todos son micronegocios (99.5%) que ocupan un máximo de dos personas (84.5%) y en su mayoría son informales (78.4%).

“Una emprendedora mexicana promedio tiene entre 25 y 44 años, está casada, tiene uno o dos hijos, su nivel de escolaridad es de secundaria y opera en la informalidad debido a tres principales razones: el alto costo de trámites administrativos [en tiempo y dinero], la falta de acceso al financiamiento y la falta de capacitación sobre finanzas, contabilidad o desarrollo de negocios”, señala el informe La Puerta de la Formalidad: una Oportunidad para el Emprendimiento Femenino, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

Ante los problemas que enfrentan, las redes, ya sea formales o informales, han representado un apoyo para que las emprendedoras mejoren su situación, indicó la presidenta de la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresas, Sonia Garza en entrevista para Dalia Empower.

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“A pesar de la pandemia, las mujeres hemos seguido manteniendo nuestras empresas o creando nuevos negocios. Pudiera decir que la pandemia, hasta fue un detonante para innovar y ser disruptivas. La necesidad hace andar la imaginación y echamos mano de todas las habilidades y capacidades para generar una economía que nos permitiera ser productivas, retener a nuestros colaboradores y seguir siendo una parte esencial del sostén del hogar”, aseguró.

Durante la crisis sanitaria por el virus SARS-CoV-2 se popularizaron las llamadas 'nenis', indicó. Es decir, aquellas pequeñas emprendedoras que comenzaron a ofrecer sus productos a través de internet y que entregaban de manera física. Ellas llegaron a generar cerca de 9.5 millones de pesos al día en ventas de acuerdo con datos del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Frente a la actual crisis económica, la importancia de mantenerse en el mercado laboral se intensifica. Por eso, más mujeres han encontrado en el emprendimiento una oportunidad en un contexto de recorte de los salarios, cierre de algunos negocios, así como el aumento en las tareas de cuidado y la falta de políticas de flexibilidad para combinar la vida personal y laboral. El reto es lograr que más emprendedoras operen en la formalidad como una vía para consolidar su autonomía económica”, señala la radiografía del Imco.

El mismo instituto de competitividad destaca que las llamadas 'nenis' combinaron una forma de ambulantaje, al entregar en la vía pública con un método de venta digital, puesto que su interacción con las y los clientes se realizaba a través de distintos canales digitales.

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Pero también han utilizado esos mismos canales digitales para apoyarse entre ellas. A través de Whatsapp tienen sus propios chats donde emiten recomendaciones, explican varios temas relacionados con su actividad, advierten de algunos clientes o clientas que pueden resultar problemáticos, o de lugares donde es mejor no acudir a realizar las entregas. A través de los canales que utilizan para vender tejen redes de apoyo.

También existen redes formales; espacios donde las emprendedoras pueden discutir sus problemas, encontrar capacitación y lo que necesitan ante un panorama adverso.

“Hay diferentes tipos de redes de apoyo. Desde la que presido a nivel nacional, la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa conocida como la AMMJE. Tiene 57 años impulsando la autonomía económica de las mujeres [...] Cierto que el networking es uno de los objetivos de las agrupaciones como la AMMJE, pero va mucho más allá. Somos una red sorora que impulsamos propósitos comunes, iniciativas, propuestas y programas que promueven mejores condiciones y oportunidades que fomentan y fortalecen nuestro talento para insertarnos en los espacios generadores de crecimiento, riqueza y desarrollo de nuestro país”, señaló Garza.

En ese tipo de espacios, tanto en la formalidad como en la informalidad, comentó, las mujeres se regalan entre sí tiempo, insumos, conocimientos. La idea es apoyarse una a la otra.

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4 obstáculos que ellas enfrentan en red y 4 acciones urgentes para erradicarlos

1) Facilidades para formalizar sus empresas

La falta de formalización de las empresas de mujeres es una de las principales problemáticas identificads por organizaciones civiles y algunos estudios. El INEGI señala que 78.4% de los negocios femeninos están en la informalidad.

De acuerdo con el Imco, existe un estudio elaborado por el Banco Mundial que señala que las mujeres requieren en promedio 19.7 días para formalizar un negocio, mientras que los hombres necesitan 19.5 días. La diferencia podría parecer mínima, pero para quien lleva la mayor parte de la carga de otro de trabajo, que además no es remunerado, implica mayor complejidad a la hora de invertir tiempo en trámites. ¿Cuál es ese trabajo? El doméstico y de cuidados, que hoy sigue siendo asignado a las mujeres.

“En ese sentido, una mayor inversión de tiempo [en trámites] podría desalentar a más mujeres a llevar a cabo los trámites necesarios, lo cual se refleja en mayores tasas de informalidad”, según el Instituto Mexicano para la Competitividad.

La falta de conocimiento, dinero y dificultades democráticas para poder entrar a la formalidad son otros poblemas que enfrentan.

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2) Más y mejores oportunidades de financiamiento

De acuerdo con el Imco, la principal fuente de financiamiento de los emprendimientos de mujeres son sus circulos sociales cercanos, debido a los complejos sistemas y requisitos con los que se encuentran a la hora de buscar créditos en instituciones financieras.

“Los complejos procesos de solicitud para acceder a préstamos, la falta de un historial crediticio, así como las percepciones y estereotipos en torno al endeudamiento, hacen que su principal fuente de financiamiento provenga de sus círculos más cercanos como familiares, amigos o ahorros propios”, señaló el instituto de competitividad.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2018 del Inegi, 65 de cada 100 mujeres contaban con algún producto financiero (ya sea una cuenta bancaria, un crédito formal o una cuenta de ahorro), pero únicamente 30% de ellas tenía un crédito bancario formal. Además, solo 13 de cada 100 establecimientos femeninos tenían un crédito bancario formal.

A nivel mundial, los hombres tienen 3% y 6% más de probabilidades de pedir préstamos y ahorrar para fines comerciales que las mujeres, según el Banco de México. Según el banco central, las emprendedoras en el mundo enfrentan déficits de financiamiento por un monto de 1.5 billones de dólares.

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“Si bien existen productos bancarios dirigidos solo a mujeres, aún es probable que estos estén condicionados por los estereotipos y roles de género de las mujeres en los procesos de evaluación de las solicitudes de créditos en comparación con los hombres. El tiempo que dedican al trabajo no remunerado, así como su estado civil y rol dentro del hogar son factores sociodemográficos discutidos anteriormente que también limitan su acceso a financiamiento”, explica el Imco.

En años pasados, el actual Gobierno Federal implementó el llamado Programa de Tandas para el Bienestar, a través de la Secretaría de Economía. La iniciativa entregaba 6 mil pesos sin intereses a la persona beneficiaria y si esta pagaba en tiempo y en forma el préstamo, podía acceder a un segundo y tercer crédito con montos mayores. Sin embargo para este 2022 el Presupuesto de Egresos de la Federación no contempla recursos para el programa.

3) Distribución equitativa del trabajo doméstico y de cuidados

“Las condiciones para emprender siguen siendo no las mejores y hay mucho por hacer. En cuanto a la corresponsabilidad en los hogares, es urgente implementarla para que las mujeres dejemos de dedicarle cinco horas diarias adicionales al trabajo y cuidados del hogar, y dedicarle más a la productividad o a capacitarnos. Es necesario promover las nuevas masculinidades”, aseguró Sonia Garza.

El 73.6% de todo el trabajo de cuidados no remunerado en el país es hecho por mujeres, lo que equivale a 27.6% del Producto Interno Bruto nacional (PIB), de acuerdo con el Inegi.

“El valor de mercado de las labores que realizan las mujeres para sus hogares es en promedio de 5,190 pesos mensuales. Es decir que, al no percibir remuneración por estas labores, cada mujer genera un ahorro para el hogar de 62,280 pesos al año”, señala el instituto que genera las estadísticas oficiales del país en su boletín espeicla del 8 de marzo del 2021 por el Día de la Mujer.

Garza aseguró que es necesario que sociedad, gobierno y empresas resuelvan el tema de labores domésticas y de cuidados para que sean distribuidas equitativamente y así más mujeres puedan tener el espacio y tiempo necesarios para sus emprendimientos.

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4) Promoción de capacitación y acceso al mundo digital

La falta de conocimiento y las brechas digitales son uno de los principales problemas que enfrentan las mujeres emprendedoras y que han sorteado ayudándose de manera mutua, indicó Sissi De la Peña.

“Nosotros lo que hemos visto a nivel regional, por supuesto, en todas las empresas, es la falta de habilidades, sobre todo en nuestra región [América Latina]. Es uno de los problemas más importantes y sobre todo de habilidades digitales para uso de cómo manejarte en las redes, de cómo manejar ciertos programas y, sobre todo, cuando se va haciendo esa brecha generacional”, aseguró.

“La falta de inclusión en programas del área de tecnología, en programas del área de la academia, es un componente importante, pero aunado a eso, la falta de emprendedoras y de mujeres con habilidades en las carreras STEM [ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés] como le llaman. O bien, seguir una ruta orientadas a habilidades digitales y tecnologías”, agregó.

De acuerdo con el Imco, en total, una de cada tres emprendedoras cuenta con educación media superior, por lo que es urgente impulsar los emprendimientos desde edades tempranas.

“Existe una ventana de oportunidad para impulsar en los programas de estudio de nivel primaria, secundaria y preparatoria, materias relacionadas al desarrollo de una empresa. Así, las 46 millones de mujeres que solo cuentan con educación básica y media superior tendrían acceso a los conocimientos necesarios, desde el desarrollo hasta la ejecución de ideas, para impulsar una empresa en cualquier momento de su vida”, señala.

“Lo ideal es que desde la más tierna infancia académica se impulsara la cultura emprendedora para lograr que las mujeres se incorporen al sistema empresarial de manera más natural y en condiciones de igualdad respecto a nuestros pares varones”, coincide Garza.

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Además, el Imco destaca que con base en datos del Inegi, 40% de las mujeres en el país tiene problemas para usar internet y 19% no lo usa por desconocimiento. “Esta falta de conocimientos y habilidades pueden traducirse en desventajas dentro del mercado laboral y derivar en discriminación, brecha salarial y falta de oportunidades para acceder a mejores puestos”, asegura.

A ellas es a quienes ayudan personas como Fernández con su emprendimiento Mexican Mongers, una plataforma digital amigable que en un solo lugar concentra todo el conocimiento acerca de cómo hacer queso y cómo comercializarlo. Así las emprendedoras evitan múltiples consultas en diversos sitios de internet para prepararse. Y dado que funciona también como una red, las mujeres comparten más conocimentos, experiencias y apoyo.

Pero no es suficiente, el Imco advierte que se requieren esfuerzos por parte del gobierno para mejorar la situación de las emprededoras en cuanto a conocimientos. Sin embargo, algunas acciones parecen ir en sentido contrario. Una de ellas ha sido la desaparición del Instituto Nacional del Emprendedor, que se dedicaba justamente a la capacitación.

“Esta decisión cobra relevancia, ya que la falta de capacitación y conocimiento alrededor de temas como las finanzas, la contabilidad o el desarrollo del negocio, ha sido una de las barreras más mencionadas por las y los expertos para que las mujeres inicien y desarrollen sus negocios”, subraya.

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