Mujeres

Jane Goodall: la mujer que revolucionó la ciencia a través de la compasión

La fundadora de Dalia, Gina Diez Barroso, asegura que abrió un camino para miles de mujeres en la ciencia, en la conservación, en el pensamiento libre

"No puedes pasar un solo día sin tener un impacto en el mundo que te rodea. Lo que haces marca una diferencia, y tú debes decidir qué tipo de diferencia quieres hacer", recuerda

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Gina Diez Barroso

November 28, 2025

Jane Goodall: la mujer que revolucionó la ciencia a través de la compasión

El mes pasado recibimos la triste noticia del fallecimiento de Jane Goodall, una científica extraordinaria cuyo trabajo revolucionó el estudio de los primates y dejó un legado que ha inspirado a millones de personas en todo el mundo. Por eso, quiero hablar sobre ella en este espacio, quisiera conmemorar su vida y lo grande que fue.

Que tantos lamentaran su partida no me sorprendió nada: más allá de sus aportaciones científicas, Jane Goodall nos contagió con su compasión hacia los animales y su incansable lucha por proteger a los seres que no tienen voz.

Entre los muchos videos que se viralizaron tras su fallecimiento, hubo uno que me conmovió muchísimo: el momento en que Wounda, una chimpancé rescatada del tráfico ilegal y rehabilitada por el Instituto Jane Goodall, es liberada en un santuario. Wounda había sido arrebatada de su familia por cazadores furtivos y sobrevivió gracias al trabajo del equipo encabezado por la Dra. Rebeca Atencia, directora del Instituto en Congo.

Lo más emotivo de esa escena es que, aunque Jane no había participado directamente en la rehabilitación de Wounda, estuvo presente el día de su liberación. Y justo antes de adentrarse en la selva, Wounda abrazó a Jane. Un abrazo muy bonito que a muchos nos transmitió una sensación de gratitud por parte de Wounda. De hecho, Jane ha dicho que ese abrazo le recordó que los humanos estamos conectados a todos los seres vivos y que es nuestra responsabilidad protegerlos. Si quieren ver la historia de Wounda y su liberación narrado por la misma Jane Goodall les recomiendo ver este video.

Algo que me encantó de la historia de Jane, es que ella nunca dejó de agradecer a su mamá y darle crédito por su trabajo, pues según Jane, fue su madre quien siempre la animó y apoyó para perseguir su curiosidad y amor por los animales. Jane cuenta que cuando era una niña chiquita, metió lombrices a su recámara y que su mamá, en vez de regañarla y reaccionar con asco, le explicó con mucha calma que había que regresarlas al jardín porque ahí es donde viven y que de los contrario podrían morir.

Ese gesto, tan simple, cambió el rumbo de la etología, particularmente la de primates. Qué poderoso que detrás de una mujer tan reconocida por sus aportaciones científicas, haya existido una madre que eligió fomentar su curiosidad en vez de apagarla, que le enseñó la compasión con la que Jane guiaría su trabajo. Esto me recuerda a cuando tuve la oportunidad de conocer a Malala Yousafzai durante el G20 en Alemania hace algunos años, ella me dijo ““Mi papá me dio alas para volar y hoy es el viento que sopla detrás de ellas”.

Creo que los padres no solo tenemos la responsabilidad de darles lo básico a nuestros hijos, debemos darles las herramientas y fomentar la confianza en sí mismos para que se atrevan a perseguir su pasión y para que se atrevan a soñar en grande, sabiendo que sus acciones pueden tener un impacto positivo y cambiar al mundo para bien.

Otro aspecto que me fascina de la historia de Jane es que su pasión era tan grande y contagiosa, además de tener una gran inteligencia, talento y astucia; que fue un profesor quien abogó por ella para que le fuera acreditado un doctorado por parte de Cambridge por su trabajo tan innovador y por el valor de sus investigaciones en Tanzania, sin haber terminado la universidad.

Y no solo eso. Jane se atrevió a desafiar las reglas de una ciencia escrita casi por completo por hombres. En un mundo donde la “objetividad” significaba no involucrarse, ella les puso nombre a los chimpancés —David Greybeard, Flo, Goliath— porque entendió que la empatía también podía ser un método para conocer el mundo. Lo que muchos llamaron “falta de rigor”, fue en realidad el inicio de una revolución científica y cultural: demostrar que sentir no te hace menos racional.

Jane Goodall abrió un camino para miles de mujeres en la ciencia, en la conservación, en el pensamiento libre. Sin que se lo propusiera, cuestionó el enfoque que había definido la investigación científica: la idea de que la distancia, el control y la jerarquía eran las únicas formas de conocer a los objetos de estudio. No solo logró un profundo entendimiento sobre los primates, sino que dedicó su vida también a la conservación de sus hábitats, a promover la empatía hacia el reino animal y eso es para celebrar. Los invito a ver sus entrevistas -hay una con Jimmy Fallon súper linda–, videos y en general investigar más sobre ella, es un gran ejemplo del que todos podemos aprender lecciones de vida muy importantes.

Para cerrar, quiero compartir esta frase de Jane que para mí deberíamos recordarnos a nosotros mismos al principio de cada día:

"No puedes pasar un solo día sin tener un impacto en el mundo que te rodea. Lo que haces marca una diferencia, y tú debes decidir qué tipo de diferencia quieres hacer".

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