Mujeres

YO TENGO EL “PODER”

¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase?

La pregunta que yo invito a los lectores y lectoras a hacerse, ya que todos tenemos el PODER, es: ¿De qué tengo el PODER?

Bárbara Mori
Bárbara Mori

19 de enero de 2026

YO TENGO EL “PODER”

El origen de la palabra PODER viene del latín potēre o posse, que significa ser capaz. De ahí derivan la potencia, la capacidad y la fuerza.

Lo que hemos aprendido desde que nacimos es a usar ese poder hacia afuera. Porque en el exterior de la experiencia humana el peligro parece acechar a todo aquel que vive con miedo, a quien duda, a quien no cree ser suficiente, e incluso a quien se siente superior.

Cuando vivimos desde el miedo, todo se vuelve una amenaza. Entonces, a lo largo de la historia, en incontables ocasiones, la intención que le hemos dado a la palabra PODER, ha separado a la humanidad.

El PODER que se usa para violentar, dominar, amedrentar o imponer; ese que te hace mirar hacia abajo a los demás, desde mi perspectiva, no es poder: es solo una ilusión de poder.

Hemos crecido en una humanidad llena de miedo, con desafíos constantes y experiencias dolorosas que nos muestran nuestra sombra. Por lo tanto, aquello que vemos en el exterior puede llegar a ser tan amenazante por momentos, que utilizamos ese “PODER” para defendernos y terminamos, en la mayoría de los casos, atacando todo aquello que creemos que amenaza nuestra existencia.

La vida aquí en la Tierra, para mí, es como una escuela. Aquello que enfrentamos son las lecciones, experiencias que nos empujan a salir de nuestra zona de confort, que nos invitan a movernos de lugar para alinearnos con el curso natural de la evolución de este maravilloso universo.

Son experiencias que sacuden tanto nuestro mundo exterior que no nos queda más que mirar hacia adentro y, ahí, en nuestro interior, recordar nuestro verdadero PODER. Lo que yo creo es que el PODER SOBERANO es el más alto poder del ser humano.

El Poder Soberano

Es una fuerza en acción que nos lleva a SER eso que realmente somos. Nos expande más allá de lo que se nos permite ser. Nos empuja a vivir sin pedir permiso y tomar acción desde nuestra soberanía.

La Soberanía

Es la responsabilidad sagrada de ser tú, sin concesiones. Es elegirte a ti por encima de lo impuesto. Y requiere valentía y coraje para desaprender, desprogramarnos y, muchas veces, caminar solos. Pero cuando se ejerce el PODER SOBERANO, esa soledad se llena de propósito y presencia.

Ese, es el PODER que yo alimento dentro de mí desde que recordé que no soy solo este cuerpo. Que mi experiencia humana va más allá de mí misma. Que para que la experiencia humana cobre sentido, debo vivirla de adentro hacia afuera.

Ahí me di cuenta de que esto no se trata de uno, sino de todos. Ese PODER INTERIOR que habita en mi corazón me recordó que no tengo que protegerme del mundo, porque el mundo no es más que un reflejo de lo que habita en mí.

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