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Activista busca sacar a niñas científicas de Afganistán


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Foto: Tomada de digitalcitizenfund.format.com

Además, cuatro mujeres desafiaron al Talibán con un protesta en su contra en las calles de Kabul, la capital afgana.

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CIUDAD DE MÉXICO. Kimberley Motley, abogada internacional de derechos humanos, intenta sacar de Afganistán a un equipo de 25 niñas científicas enfocadas en robótica, que desde 2020 trabajaba en el desarrollo de ventilador para enfermos de COVID-19 a partir de piezas de vehículos.

Motley contó el 15 de agosto a la Canadian Broadcast News (CBS) que las chicas "están extremadamente aterrorizadas" con la toma del poder que han hecho los talibanes en Afganistán, un grupo régimen extremista que viola los derechos de las mujeres bajo la Sharia, una serie de leyes derivadas de una interpretación muy restrictiva del Corán.

Las niñas buscan desesperadamente salir de su país y finalizar su educación, algo que quizá ya no podrán lograr si permanecen en su tierra natal, donde incluso sus vidas peligran.

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Sus edades van de los 12 a los 18 años, están interesadas en la ingeniería y la robótica, y son parte de un grupo más grande de chicas de secundaria de alto rendimiento conocidas como las "soñadoras afganas" de Herat.

Saltaron a la fama en 2017 cuando llegaron a la prensa debido a que se les negaron las visas para participar en una competencia de robótica en Washington. Luego, el presidente Donald Trump intervino y se les permitió viajar a Estados Unidos.

En Herat, "en las universidades, están rechazando a las niñas", detalló Kimberley Motley, que ha trabajado en Afganistán durante los últimos 13 años y es autora de Lawless: A Lawyer's Unrelenting Fight for Justice in a War Zone.

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“Les están diciendo: 'No vuelvan a la universidad'. Las mujeres se presentan a trabajar y las rechazan. Están viendo esto y con lágrimas en los ojos mientras su ciudad se derrumba", declaró Motley al medio.

En 2020, estas niñas trabajaban con piezas de motor y baterías de un Toyota Corolla -un auto muy común en Afganistán- para producir su prototipo de ventilador.

"El equipo está trabajando con especialistas locales de salud, así como con expertos de la universidad de Harvard, para producir el prototipo basado en un diseño del Instituto de Tecnología de Massachusetts", explicó en ese momento a la agencia de noticias AFP, Roya Mahboob, quien dirige una empresa afgana y patrocina al equipo.

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"El equipo, de la capital provincial de Herat y compuesto por 25 niñas de entre 12 y 18 años y sus mentoras, superó la guerra, el terrorismo y la discriminación de género para emerger como un símbolo de un nuevo Afganistán, uno que defiende la educación de las niñas", ha escrito también Kimberley Motley en The Washington Post.

Motley escribió el artículo publicado el 16 de agosto en conjunto con Meighan Stone, investigadora adjunta del programa Mujeres y Política Exterior del Consejo de Relaciones Exteriores y coautora de Despertar: #MeToo y la lucha global por los derechos de las mujeres.

"La situación de las integrantes del equipo refleja la de las niñas y mujeres en todo Afganistán. El progreso probablemente perdido es significativo: durante las últimas dos décadas, las mujeres afganas se han unido a la sociedad como estudiantes, maestras, funcionarias gubernamentales, policías y propietarias de negocios, y la constitución de 2004 consagra que 'los ciudadanos de Afganistán, hombres y mujeres, tienen los mismos derechos y deberes ante la ley'", mencionan las autoras.

Motley y Stone hacen un llamado a Estados Unidos y otros países para que actúen en favor de estas y otras niñas y mujres, y las saquen de Afganistán.

"Quieren seguir educándose. Quieren seguir siendo el futuro de Afganistán. Si los líderes de la Casa Blanca ni siquiera pueden encontrar asientos en un puente aéreo humanitario para un pequeño grupo de niñas y maestras que Estados Unidos presentó como ejemplos del progreso hecho posible por el apoyo de Estados Unidos, demostrará que las mujeres afganas eran simplemente una garantía prescindible en un juego político."

Cuatro mujeres desafían al Talibán en las calles de Kabul

El martes 17 de agosto la prensa internacional destacó el arrojó de cuatro de mujeres afganas que salieron a la calle en Kabul a protestar en contra del Talibán, lo que pude costarles la vida.

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Con consignas como "La educación y la participación política es el derecho de toda mujer afgana" y "Las mujeres son la mitad de la sociedad", las afganas levantaban pancartas y en la vía pública, de acuerdo con la agencia de prensa afgana Pajhwok Afgan News.

El listado de violaciones a los derechos de las mujeres

La Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA) intentó resumir hace una década las principales restricciones que el Talibán imponía en aquel momento a las mujeres en Afganistán.

La tuitera Elsa Alcalá rescató la traducción al español de esa publicación en el sitio web de RAWA, la cual expone más de 29 normas. Entre ellas están las siguientes:

  1. Prohibición del trabajo femenino fuera de sus hogares, que igualmente se aplica a profesoras, ingenierías y demás profesionales. Sólo unas pocas doctoras y enfermeras tienen permitido trabajar en algunos hospitales en Kabul.
  2. Prohibición de cualquier tipo de actividad de las mujeres fuera de casa a no ser que sea acompañadas de su mahram (pariente cercano masculino como padre, hermano o marido).
  3. Prohibición de cerrar tratos con comerciantes masculinos.
  4. Prohibición de estudiar en escuelas, universidades o cualquier institución educativa.
  5. Azotes, palizas y abusos verbales contra las mujeres que no vistan acorde con las reglas talibán o contra las mujeres que no vayan acompañadas de su mahram.
  6. Prohibición de acceso a los baños públicos.
  7. Prohibición de asomarse a los balcones de sus pisos o casas.