avatar

Isabel Rojo

Especialista en Comunicación y Psicoanálisis

Todos hemos vivido una escena como ésta: Apenas suena el despertador inicia una sensación de angustia que nos tira de la cama para empezar el día. Nos metemos a la regadera haciendo un listado de pendientes que van desde sacar la basura hasta cerrar un negocio. Sin habernos vestido todavía, ya tuvimos cientos de conversaciones en nuestra cabeza con personas conocidas y desconocidas que sin saberlo, ya van tarde para entregar eso que necesitamos para ayer.

Ni bien llegamos a la oficina suena el teléfono, Whatsapp brinca para avisarte que tienes 86 conversaciones sin leer, el correo empieza a descargar 1, 2, 25 correos que se acumularon durante la noche y tu jefe te espera en la sala de juntas para revisar un tema del que no tienes idea porque hace meses que se había descartado ese proyecto.

El día transcurre en una exhibición de multitaskismo en el que atiendes una llamada, redactas un correo y masticas un cacho de sandwich que te sobró del desayuno de ayer. Terminas el día exhausta y llegas a casa con la sensación de no haber logrado nada. Los pendientes que “atendiste” en la regadera se aplazan nuevamente en un mar de frustración… y los reproches vuelven para torturarte durante el insomnio de la nueva madrugada..

Sé que si lees esto, es porque has tenido un día, meses o incluso años así, por el hecho de que el ritmo de vida actual demanda respuestas inmediatas e inclementes. No hay tiempo para pensar qué hacer, y por supuesto, tampoco hay tiempo para cuestionarte si esa es la vida que quieres vivir. Al final, pareciera que el Siglo 21 recompensa con el espejismo sádico del éxito al que duerme menos y trabaja más.

Este fenómeno es cada vez más común y se ve reflejado en el aumento del burn out, el ausentismo laboral y en casos extremos, el suicidio. Tanto es así que la OMS ha identificado a la depresión como una de las primeras causas de discapacidad laboral y pérdidas millonarias en este siglo. Como respuesta, algunos gobiernos y empresas han implementado el mindfulness en el entorno laboral.

¿Qué es Mindfulness?

Ser mindfull es estar presente en el aquí y el ahora. Estar consciente de tus pensamientos, emociones y sensaciones para poder tomar mejores decisiones con claridad y enfoque. Practicarlo te ayuda a concentrarte en la tarea que tienes enfrente sin importar su complejidad, un paso a la vez. Por eso se ha convertido en la herramienta favorita de los líderes de alto rendimiento que no tienen más que practicarlo de manera estratégica durante unos minutos a lo largo de su día, para disfrutar de sus beneficios en lo profesional y lo personal. Es importante mencionar que como cualquier habilidad, los mejores resultados son producto de la práctica constante y disciplinada a lo largo del tiempo.

La meditación es una forma de practicar este ejercicio mental. A  través de la respiración podemos enfocarnos en el instante que vivimos y así estar conscientes de la presencia de nuestro cuerpo y nuestros pensamientos en cada instante. Contrario a lo que se piensa, el objetivo de la meditación no es vaciar la mente, sino tener la capacidad de regresar a nuestro punto de enfoque permitiendo desprendernos de las distracciones, y con ello poder regresar a nuestro objetivo.

Meditar no es la única acción que puedes llevar a cabo para tener claridad mental. Además hay sencillas acciones que puedes implementar en tu día de trabajo:

– Presencia consciente. Esto quiere decir estar consciente de lo que sucede afuera y adentro de ti en cada instante. No sirve de nada pensar en todas las cosas que no hiciste mientras tienes una conversación. Estar mindfull significa estar en lo que estás con toda tu atención y tus sentidos. Si al revisar un documento te das cuenta que tu mente comienza a divagar, toma conciencia de esa distracción y pacientemente recupera tu enfoque.

– No al multitask: Contrario a lo que pensamos, cuando nuestra mente está repartida en varias cosas al mismo tiempo, la fuga de energía y la falta de profundización hacen que nuestras acciones sean sumamente ineficientes. Date tiempo para enfocarte en una cosa a la vez y verás que puedes obtener mejores resultados y mayor satisfacción mientras lo haces.

– Detente para avanzar. Un error común es dejar de dormir para tener más horas de trabajo. Tal vez esto suceda cuando tienes una entrega o un examen, pero puede convertirse en un hábito que cobra la factura. El sueño es vital para que el cerebro se limpie y realice sus funciones, así que quitarnos horas de descanso es terrible, no sólo para la productividad, sino también para la salud. Asegúrate de administrar tus ciclos de sueño de manera que los respetes.

Si vives algo similar a esto en tu lugar de trabajo y no hay programas institucionales para reducir la ansiedad o el estrés, te recomendamos que le eches un ojo a los programas queDalia Empower ha preparado para que tú puedas ser este agente de cambio que mejore tu propia vida, y por supuesto, tu entorno.