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Sylvia Sánchez Alcantara

La realidad sigue siendo todavía muy dura. Aún cuando llevamos años luchando por ocupar el lugar que nos corresponde, son todavía muchos los hombres que necesitan tiempo para entender que compartir enriquece, que respetar engrandece, que aprender a caminar de la mano de una mujer, ¡dignifica!

Por fortuna, cada vez más hombres están convencidos de que la equidad es la fórmula más saludable para crecer. Ellos comparten abiertamente todos los ingredientes que requiere su género para ser valorados como hombres de verdad. Son un ejemplo palpable de que nuestro esfuerzo está valiendo la pena.

Son estos hombres los que rechazan a quienes hacen de la compra y venta de mujeres, su forma de vida. Son hombres de una sola pieza que repudian a los padres que sin contemplación maltratan y lastiman a sus hijos. Son ellos, quienes se oponen al silencio de una mujer que por miedo se guarda cada golpe, cada acoso, cada expresión lacerante de violencia.

Llegó el momento de poner un alto a todas las formas de vida que limitan la capacidad de las mujeres de ser y de crecer. Es tiempo de sacudirnos los malos tratos y entender que somos valiosas, fuertes, sensibles y con muchas ganas de aportar y compartir nuestro talento, disciplina y sensibilidad para hacer de nuestro entorno un mejor lugar para vivir.

Por eso hoy más que nunca son indispensables los hombres de verdad. Esos que se oponen a la manipulación verbal de la violencia, que rechazan los insultos, los gritos y las burlas que tanto humillan a la mujer; porque –lo sabemos muy bien-, la palabra puede construir grandes relaciones, o destruir la autoestima y la salud mental de quien solo escucha comentarios hirientes y denigrantes.

Qué equivocados están quienes piensan que el valor y la hombría son proporcionales al número de mujeres conquistadas, dominadas, sometidas, y en no pocos casos, ¡asesinadas!

Qué equivocados están quienes descargan todas sus frustraciones abusando de la infancia, tan desvalida en sus manos, tan temerosa ante su fuerza, tan insignificante desde su perspectiva.

Por eso es tan importante abrir bien los ojos para no equivocarnos cuando pensamos que al fin hemos encontrado al hombre o al colega ideal.

A veces la primera impresión nos deslumbra, nos hace ver lo que queremos ver, nos regala fantasías maravillosas que por desgracia solos son temporales. Después, el encuentro con la realidad puede convertirse en una gran pesadilla.

Por eso es importante rodearnos de hombres de verdad. Esos que nos impulsan a crecer, a atrapar cada anhelo, a desarrollar cada proyecto de vida.

Hombres que no le temen a competir con lealtad en el ámbito profesional, a compartir con generosidad el tiempo en familia, a caerse y levantarse mil veces ante la presencia y con el apoyo de su otra mitad.

Falta mucho camino todavía, y hoy más que nunca tenemos que aportar nuestro mayor esfuerzo para alcanzar la equidad.

¡El mundo camina mejor de la mano de un hombre y una mujer!.

Esta entrada fue publicada originalmente en el blog de Retos Femeninos

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Acerca de la autora:

Sylvia es una multipremiada comunicadora, publicista, conferencista y vocera de los derechos de las mujeres en distintos foros nacionales e internacionales. Como emprendedora es fundadora de la estrategia de comunicación integral Retos Femeninos, enfocada al crecimiento personal y profesional de miles de mujeres, y de la iniciativa Ya basta de violencia contra la mujer entre otras. Desde 2007 hasta la fecha presenta el evento del “Día Internacional de la Mujer” en la CDMX, Monterrey y Guadalajara y a partir del 2018, cada año, en una ciudad diferente, para cubrir la República Mexicana.  Es embajadora de Vital Voices por su labor promoviendo los derechos de las mujeres.

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