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Karina Bárcena

En los últimos años, el papel de los tecnólogos e innovadores ha tomado mayor relevancia al convertirse, junto con los científicos, en los principales responsables del diseño del futuro, la toma de decisiones y el establecimiento de prioridades y agendas de investigación e innovación.

¿Cuántas mujeres forman parte de este grupo de científicos, responsables de las tecnologías de la información y de áreas de innovación en las empresas? Muy pocas.

Como lo indican Cecilia Castaño y Juliet Webster (2014) en el libro “Género, ciencia y tecnologías de la información”, encontramos un desequilibrio, pues la mayor parte de quienes conforman este grupo son hombres, lo que implica que esta agenda tiene  implícita  una visión masculina.

En México, podemos identificar mujeres que poco a poco se van posicionando en esta área. Tal es el caso de María Teresa Arnal, directora de Google en México, Françoise Lavertu Stevens, directora de Tesla en América Latina y en el sur de Estados Unidos, Cristina Randall, co-fundadora de Conekta, entre otras. Sin embargo, el camino aún es complicado para la mayoría de nosotras.

En los últimos años, a decir de las mismas autoras (Castaño y Webster, 2014), este desequilibrio se ha estudiado y analizado desde tres perspectivas: La mujer como estudiante de disciplinas relacionadas con ciencia y tecnología; la presencia y crecimiento de las mujeres dentro de grupos de investigación o puestos directivos dedicados a estos temas; y las prácticas y productos desarrollados desde una visión masculina.

Profundicemos en cada una de ellas.

La mujer dentro del aula

El Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), publicó un análisis de las carreras elegidas por mujeres y hombres en 2018, en esta misma casa de estudios, en donde se indica que las carreras del sistema escolarizado que tienen una población femenina menor del 40 por ciento son: Ingeniería civil, Informática, computación, física, matemáticas, entre otras.

Las carreras que tienen más del 60 por ciento de población femenina son: Psicología, traducción, fisioterapia, médico cirujano, historia del arte, desarrollo comunitario para el envejecimiento, entre otras.

Si bien es un análisis sólo de la población estudiantil de la UNAM, este estudio refleja la realidad en América Latina, donde culturalmente se comprende el rol de la mujer como “la que cuida”, lo que se manifiesta en el campo disciplinario que eligen.

universitaria

La mujer como integrante de grupos de investigación o responsables de TICs

En el campo laboral, el número de mujeres se reduce aún más, pues nos enfrentamos a distintas barreras y dificultades para acceder a cargos académicos o a puestos directivos de áreas de tecnología dentro de organizaciones.

Dentro del artículo llamado “Género y ciencia en México” de la revista Ciencias de la Academia Mexicana de las Ciencias, publicado en 2012, se menciona que el gran problema de la mujer para su desarrollo profesional “es el conflicto de papeles que experimenta al tener que atender, simultáneamente, las demandas familiares y las profesionales”. (Evangelista, Tinoco y Tuñón, 2012 p.13)

¿Cómo resolverlo? Las empresas se están interesando cada día más por fomentar la equidad de género. En México existen opciones de capacitación diseñadas para resolver las necesidades específicas de cada institución, como es el caso de Dalia To Go que imparte Dalia Empower. Son servicios de formación y capacitación para instituciones públicas y privadas, con un enfoque de liderazgo incluyente, para promover una cultura organizacional que busque el bienestar y desarrollo de las personas en todos los niveles.

¿Quiénes toman las decisiones?

¿Te has preguntado quiénes desarrollaron las aplicaciones móviles que tienes instaladas en tu teléfono y qué necesidades resuelven?

Daniel Granatta, en el evento “Liderazgo en la era de la transformación digital”, organizado por WICT – Mujeres en medios, expuso como ejemplo el desarrollo de Apple Watch. “¿Por qué no era posible en un inicio registrar el ciclo menstrual?” Porque las funcionalidades de este dispositivo las diseñaron especialistas varones.

El bajo índice de mujeres dentro de la ciencia y la tecnología “es también negativo para la ciencia, que no se beneficia de las valiosas aportaciones y visiones de las mujeres, tanto en la definición de los problemas como en la búsqueda de soluciones”. (Castaño y Webster, 2014 p.24)

De aquí que la necesidad del análisis de género vaya más allá de si las mujeres tenemos o no acceso a participar dentro de la ciencia y la tecnología. Sino que resuelva la inclusión de las mujeres en la toma de decisiones, el diseño y la innovación.

Existe un amplio número de mujeres altamente calificadas en ciencia y tecnología. Es responsabilidad de padres de familia, profesores (desde la educación básica), compañeros de trabajo, esposos, hijos, dirigentes de instituciones y las propias mujeres, cambiar hacia una cultura incluyente en la que juntos diseñemos, innovemos y definamos el futuro.

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Fuentes:

1.- Castaño y Webster (2014). Género, ciencia y tecnología. Editorial Aresta. España.

2.- CIEG UNAM (2018). ¿Carreras para mujeres y carreras para hombres? Tendencias de género. Disponible en: http://tendencias.cieg.unam.mx/

3.- Evangelista et. al. (2012) Género y ciencia en México. Revista Ciencias. Academia Mexicana de las Ciencias. Disponible en: https://www.revistaciencia.amc.edu.mx/images/revista/63_3/PDF/GeneroyCiencia.pdf

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Karina Bárcena Anguiano

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Se ha desempeñado como Project Manager en agencias digitales en México, coordinando proyectos de desarrollo de software, así como estrategias de marketing digital para empresas a nivel nacional e internacional. Ha sido reportera y fotógrafa en medios de comunicación. Instructora del sistema de lectoescritura Braille, aprendiz de Lengua de Señas Mexicana. Es asociada activa de la asociación civil Libre Acceso A.C. con el propósito de lograr la plena inclusión de las personas con discapacidad.