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Isabel Rojo

Especialista en Comunicación

Diversos estudios han probado que la presencia de las mujeres en los Consejos de Administración trae jugosos beneficios para los negocios, ya que tener la perspectiva de la mitad de la población contribuye a tomar mejores decisiones de negocio. Esto se ve reflejado en mayor capacidad para planear estratégicamente, administrar los riesgos y atraer inversiones. No obstante, es una realidad que en México apenas el 6.8% de los asientos de los Consejos están ocupados por mujeres. Y es que llegar a estas posiciones no es fácil porque hay múltiples factores que considerar.

 

Gobierno corporativo

Los Consejos de Administración son una parte esencial de las empresas que se rigen por un modelo de gobierno corporativo. En este sentido, para México, el primer reto es que más instituciones (públicas, privadas, sociedad civil) adopten este modelo que tiene normas y procedimientos que regulan y establecen las relaciones entre la junta directiva, el consejo de administración, los accionistas y el resto de los stakeholders para tomar mejores decisiones que generen valor a las instituciones y a la economía del país.  

 

Este modelo ha probado ser el más efectivo para hacer frente a los retos que enfrentan hoy las empresas, como la volatilidad del mercado y la entrada en una era digital e hiperconectada. Tanto es así, que regirse por este modelo se ha convertido en un factor determinante para los inversionistas nacionales e internacionales que encuentran en el gobierno corporativo mayor seguridad y uso más eficiente de sus recursos.

 

Por esta razón, los mecanismos del gobierno corporativo se han especializado y profesionalizado, dándole a los Consejos de Administración mayor responsabilidad en la toma de decisiones. Esto quiere decir que ser un consejero requiere de una altísima especialización que esté a la altura de los retos y responsabilidades que ese asiento supone. No obstante, el mecanismo tradicional para elegir consejeros es la recomendación, lo que por mucho tiempo dio pie a malas prácticas como:

  • Intercambio de favores para asegurar un asiento como consejero.

  • Falta de un perfil que indique las competencias y responsabilidades que debía desempeñar un consejero.

  • Amiguismos sin oposición ni diversidad de perspectivas.

 

En este esquema, incluir mujeres en los Consejos era virtualmente imposible. Por esta razón, en 2017, el Consejo Coordinador Empresarial hizo la recomendación de incrementar la participación de las mujeres en los Consejos de Administración de las empresas en el Código de Principios y Mejores Prácticas del Gobierno Corporativo. Si bien este código, no es mandatorio, sí obliga a las empresas que cotizan en la Bolsa a indicar anualmente si cumplen con esta recomendación y si no, explicar porqué.

 

Esta medida ha contribuido al aumento de mujeres en Consejos de Administración, pero también a la profesionalización de los criterios de selección de los consejeros que participan en la toma de decisiones, dándole prioridad al talento y no a las recomendaciones. Algunos de los requerimientos son: tener amplia experiencia en el ramo de la empresa, haber participado en otros Consejos, tener amplios conocimientos de finanzas, pensamiento estratégico y sobre todo, los soft skills necesarios para analizar, prospectar, dialogar con una sólida base ética los distintos argumentos que respaldan las decisiones que se deben tomar en esos espacios.

 

Es interesante observar que según el 6to Estudio de Mejores Prácticas de Gobierno Corporativo de Deloitte, cada vez son menos las empresas que requieren una amplia experiencia en el ramo, ya que las aportaciones de la diversidad de campos, perfiles, género y habilidades ha probado ser una ventaja para ampliar la visión y afinar la estrategia de los negocios.

 

El criterio de haber participado en otros Consejos también se ha flexibilizado para dar paso al nuevo talento femenino. En su lugar, el requerimiento es que sean mujeres con una amplia trayectoria en la Alta Dirección. Para tener una formación sólida y asegurar que las mujeres están preparadas para los retos que supone ser miembro de un Consejo, han surgido nuevas iniciativas como el Programa Women for Boards, creado por el EGADE Business School, Dalia Empower y Heidrick & Struggles. Este programa intensivo de 36 horas, busca fortalecer las habilidades de estas mujeres y formar redes profesionales y de apoyo para que cada vez más mujeres se integren a estos mecanismos y aporten valor desde su diferencia.

 

En este sentido, Georgina Gutiérrez, integrante de la primera generación del Programa menciona:

“Estoy convencida que la sobrevivencia de las organizaciones radica en la agilidad, flexibilidad y adaptación continua al mundo en el que vivimos. Las simulaciones, realidades falsas y no representativas solo arrojan productos, servicios y soluciones ajenas a los usuarios y lejanas a las conexiones emocionales profundas que hacen a las organizaciones perdurar. Las mujeres debemos dejar atrás creencias, miedos y culpas para dar un paso firme como agentes de cambio hacia un mundo con una profundidad colaborativa diferente, y Women for Boards es una forma de lograrlo porque es una plataforma de lanzamiento y visibilidad de sus participantes para colocarse en los altos mandos económicos y públicos de este país.”

 

Tomando esto en consideración y entendiendo la complejidad de los retos que enfrentan los miembros del Consejo, es que los tres objetivos que ofrece el programa Women for Boards son:

 

  • Visualizar y conectar el talento femenino con el Gobierno Corporativo en las sociedades mexicanas, construyendo una red eficaz y estratégica fuera de sus lugares de trabajo para crear mejores oportunidades de participación en un Consejo de Administración.

  • Ser un semillero de talento para incrementar el porcentaje de participación de mujeres en consejos de administración.

  • Diseñar y acelerar su perfomance como directoras a lo largo de su trayectoria profesional centrado en un adecuado branding personal y en un fluido portafolio de competencias directivas acorde a los perfiles que buscan los Consejos de Administración.

 

Con esta propuesta, se busca que las mujeres que poco a poco se están integrando a los Consejos de las empresas que atienden al Código propuesto por la CCE, legítimamente contribuyan a transformar y fortalecer la cultura empresarial con su talento y perspectiva única. Daniela Brandaaza, participante del Programa señala:

“Tengo claro de que las mujeres tenemos la capacidad de dirigir cualquier proceso de cambio. Lo que tenemos que hacer es atrevernos a decir aquí estoy y puedo lograr más. Atrevernos a desafiar actitudes arraigadas, empezando con nuestras creencias limitantes. Tendremos que abrirnos camino ganándonos nuestro lugar en un Consejo de Administración. Esa meta la vamos a conseguir apoyándonos entre nosotras. Este curso forma un grupo solidario de mujeres que se abre paso en el competitivo mundo corporativo. Busquemos juntas nuevos caminos hacia la cima. Hagamos de esta primera generación de women for boards el paso a que más mujeres se realicen personal y profesionalmente.”

 

Alta Dirección

Además de estas medidas, es importante señalar que el reto para las mujeres empieza antes, ya que las responsabilidades del hogar se convierten en un obstáculo para tomar los puestos de la Alta Dirección que las hace elegibles para pertenecer a un Consejo. Según el EGADE, en México, apenas el 25% de los puestos directivos son ocupados por mujeres. En este sentido, medidas como el permiso de paternidad, el horario flexible o hacer home office han contribuido a que cada vez más mujeres formen parte de la C suite.

 

De esta forma, en la medida que la presencia de las mujeres se fortalece dentro de las empresas abriendo caminos para que ocupen puestos en la Alta Dirección, y ofreciendo propuestas especializadas para la formación de consejeras, podemos esperar que la representación de las mujeres en la toma de decisiones sea una realidad.

 

Ambos, mujeres y hombres, debemos entender que la inclusión y la diversidad de perspectivas no sólo es beneficioso para las minorías que encuentran espacios de expresión y representación, sino para la profesionalización de los negocios, el crecimiento económico y el desarrollo de la sociedad. La participación equitativa no es un lujo, es una responsabilidad que todos debemos asumir si queremos un mejor futuro.