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¿Sabes qué es la escucha activa? Es la herramienta estrella de un líder


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Foto: Pixabay

El primer tip es: evita juzgar. Entérate de lo que debes y lo que no debes hacer para dominar el arte de escuchar y ser un líder real.

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CIUDAD DE MÉXICO. ¿Prefieres ser un líder que genere miedo, a quien las personas le ocultan sus errores y a quien jamás buscan para pedir ayuda o uno que es buscado por su equipo para plantear un problema y buscar una solución? La respuesta es obvia, ¿cierto? Entonces necesitar dominar el arte de la escucha activa.

La escucha activa consiste en escuchar con plena concentración; en poner atención total en las palabras que la otra persona utiliza, a su lenguaje corporal, el tono de voz. Es entender, con base en tu observación, qué es lo que realmente está comunicando el otro y cuál es el mensaje o el problema de fondo.

Si eres líder de una organización y logras desarrollar la escucha activa, no solo lograrás resolver los conflictos de forma más sencilla, también te ganarás la confianza de tus colaboradores, quienes sabrán que pueden acudir a ti para hablar libremente porque se sienten tomados en cuenta al momento de una toma de decisiones.

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Ese desempeño aportará significativamente para que tu empresa sea más resistente y adaptable, explica Jarret Jackson, asesor en gestión empática, liderazgo adaptativo, estrategia, innovación y cambio organizacional, en una entrevista para el sitio web Forbes.

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¿Cómo ejercitar la escucha activa?

Pau Forner Navarro, especialista en marketing e inteligencia social, recapitula, en un artículo publicado en su blog Habilidad Social, algunas estrategias implementadas por el FBI para entrenar a sus agentes especiales en el arte de la escucha activa:

  1. No juzgues. Es lo más complicado, pero también lo más importante, oír lo que la otra persona tiene que decir sin juzgarla, ni sacar conclusiones. No califiques lo que te dice, en cuanto comienzas a actuar como juez, pierdes tu utilidad como escuchador.
  2. Olvídate de dar consejos. La mayor parte de las veces, cuando una persona habla, no lo hace para recibir consejos. Además, éstos no suelen ser muy útiles, ya que están basados en un contexto distinto. Al aconsejar, la persona empieza a hablar de sí misma y una vez más, pierde su lugar como oyente.
  3. Solo interrumpe si es necesario. Si interrumpes a tu interlocutor, el mensaje que esa persona recibe es: hay algo más importante que lo que te está diciendo o que se trata de una discusión y de no una conversación. Por eso, deja que la persona hable y conduzca la conversación a donde desee.
  4. Habla de los detalles que recuerdes. Si durante la conversación mencionas algo que la otra persona te dijo con anterioridad, tu interlocutor sentirá que le prestas atención y es probable que se anime a contar un poco más.
  5. Repite lo que te dice. Esta fácil acción le hará ver a la persona que habla que le estás escuchando y la motivará a continuar contándote sobre lo que le aqueja.
  6. Enfócate en las emociones. Además de repetir lo que la otra persona te está contando, pregúntale cuál es la emoción que sintió cuando eso ocurrió y no temas decir cómo te sentirías tú si eso te hubiera ocurrido.
  7. Realiza preguntas abiertas. Gracias a ello, la persona podrá sentir que puede seguir hablando.
  8. Realiza preguntas cerradas. Éstas servirán para ahondar en los detalles de lo ocurrido.
  9. Pregunta por las consecuencias. Una vez que te cuente, cuestiona qué pasó o qué cree que pasará con esa situación, así podrá profundizar en sus sentimientos.
  10. Respeta los silencios. Los silencios otorgan al hablante tiempo para pensar, encontrar palabras más precisas y expresarse mejor.
  11. Resume las conclusiones. Para finalizar y relajar las cosas, es importante que resumas lo que te comentó con los puntos que el hablante consideró más importantes.

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Lo que no debes hacer

Así como hay algunas pautas para lograr escuchar de forma activa, también existen algunos errores señalados por Navarro de los que te debes alejar:

  1. Minimizar. Evita decir cosas como: “Le estás dando mucha importancia” o “¡Ay, ya no te preocupes por eso!”. Deja que la persona se exprese y cuando se encuentre en un momento menos emocional, habla con ella sobre por qué para ti no es un tema tan importante.
  2. No obligues a la otra persona a hablar de cosas que no quiere.
  3. No seas condescendiente ni compasivo.
  4. No termines las frases de la otra persona, no asumas que sabes lo que quiere decir.
  5. Permite que la otra persona sienta sus emociones; no la limites.