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¿Qué haces con tu estrés? Puedes usarlo a tu favor; aprende


estrés -Pixabay
Foto: Engin Akyurt / Pixabay

El estrés tiene una connotación negativa, pero es un proceso fisiológico que bien gestionado puede ser más tu aliado que tu enemigo.

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CIUDAD DE MEXICO. El estrés es un proceso químico del cerebro que se presenta como respuesta a una situación a una presión física, emocional o mental. Hoy en día el mero término tiene connotaciones negativas, pero lo cierto es que puedes usarlo de manera óptima para resolver tu día a día.

El estrés entonces, forma parte de la naturaleza del ser humano, y el objetivo es aprender a gestionarlo. Para ello, debes comprenderlo y optimizarlo, hasta minimizar sus desventajas y aprovechar al máximo sus beneficios, de acuerdo con una artículo de Jan Ascher y Fleur Tonies socios de la consultora McKinsey & Company, publicado en el sitio web de la misma firma.

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Administra de manera correcta el estrés y conviértelo en un motor de crecimiento personal y de productividad con estas recomendaciones de McKinsey.

Entiende cómo funciona

Cuando estamos bajo presión laboral y familiar -exacerbado desde hace casi un año por la pandemia- se presenta el estés. Esto significa que se genera en tu cuerpo una descarga hormonal de adrenalina y cortisol, provocada por el sistema nervioso simpático.

Este impulso de energía física y concentración mental que se da en el cerebro, es una reacción natural para enfrentar una amenaza, ya sea real o percibida, explican los autores.

A partir de ese momento, comienzas a experimentar las etapas del estrés, que van desde el pico más alto hasta el más bajo. En este último, tu cuerpo y mente llegan a un estado de calma y de restauración. Con ello se cumple con ello el ciclo natural del estrés.

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“A través de la práctica, podemos aprender a movernos deliberadamente entre un estado comprometido , donde estamos energizados, enfocados, creativos y productivos, y un estado de recuperación, donde nuestro cerebro procesa eventos, aprende y se recupera”, explican los consultores.

No obstante, cuando nunca logras dicho estado de calma con sus efectos restauradores, y continuas experimentando factores estresantes, tienes un problema: estrés crónico, el cual se asocia con cambios de humor, reducción de la empatía y del control de los impulsos, y con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular y otras afectaciones a la salud.

La clave es desarrollar conciencia de tu propio estrés para aprovechar mejor esa respuesta de tu cuerpo.

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Conoce tu estrés

Los consultores de McKinsey hacen una analogía de cómo funciona el estrés, al equipararlo al ejercicio que realizan los músculos del cuerpo cuando realizas un deporte.

Cuando vas al gimnasio comienzas a desarrollar conciencia de cuándo se tensan los músculos o cuando descansan. Con el tiempo agregas nuevos y variados ejercicios a tu rutina y con ello adquieres más fortaleza y flexibilidad.

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Localizar y describir el estrés es un proceso de descubrimiento. Por ello, los autores exponen una serie preguntas que te pueden ayudar a tener conciencia de tu estrés:

  • En una semana típica, ¿con qué frecuencia te sientes descansado? ¿Con qué frecuencia durante la jornada laboral buscas momentos de recuperación en lugar de "salir adelante"?
  • En una semana típica, ¿con qué frecuencia te sientes completamente absorto en el trabajo o en un estado de “fluidez” ? ¿Cuánto duran estos periodos? ¿A qué hora del día o de la noche ocurren?
  • Piensa en un momento reciente en el que te sorprendió algo estresante en el trabajo. ¿Cómo reaccionaste? ¿De qué manera te centraste en los recursos para ayudar a controlar el estrés? ¿De qué formas luchaste? ¿Qué harías diferente la próxima vez?
  • ¿Cuáles son las mayores fuentes de estrés en tu vida?
  • ¿Cómo manejas el estrés? ¿Tus mecanismos de afrontamiento agotan tu energía o la restauran? ¿Ayudan a crear conciencia sobre tu estrés o lo reducen?
  • ¿Con qué frecuencia reconoces tu estrés?
  • ¿Cuántas señales de advertencia de estrés crónico has experimentado esta semana?

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Establece un espacio para concentrarte

Difícilmente mantendrás la concentración si tienes sobrecarga de trabajo, estrés ​​y agotamiento.

Sumado a eso el trabajo en casa no está ayudando mucho en la pandemia: cuidar a los niños, ayudar con las tareas del hogar, pasar de una videoconferencia a otra.

Lo anterior, crea una falsa idea de que somos “multitask o multitarea”, pero en cambio, dicen Jan Ascher y Fleur Tonies, estamos generando las condiciones para una sobrecarga cognitiva.

En este sentido, enumeran una serie de nuevos hábitos que se pueden adoptar para administrar el estrés y trabajar de forma más efectiva:

  • Si requieres trabajar a profundidad, bloquea todo. Los consultores recomiendan apagar todo. Desde los correos electrónicos hasta los chats, y guardar el teléfono en un cajón para poder trabajar con máxima concentración. Por ejemplo el director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, programa tiempo en su calendario para leer, pensar y crear un espacio para él.
  • Reduce distracciones. Desactiva las notificaciones del correo del celular, establece restricciones de tiempo para aplicaciones seleccionadas e intenta cambiar la pantalla del teléfono móvil a un fondo en blanco y negro para reducir los estímulos en pantalla y la tentación.
  • Toma un descanso del video. Las videoconferencias pueden distraer y agotar, pues el contacto visual prolongado y las vistas de galería de varias personas puede generar un desgaste cognitivo. Apaga de forma ocasional el video para enfocar la concentración solo en las palabras de tu interlocutor.

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Crea condiciones para descansar y recuperarte

Los especialistas recomiendan remplazar aquellas pausas integradas que tuvimos antes de la pandemia, como por ejemplo: un viaje diario, la espera en el ascensor, la breve charla en la máquina de café, incluso el proceso de registro y abordaje en un aeropuerto. Que de cierto modo, ayudaban a la recuperación cognitiva.

También se puede implementar otras pausas:

  • Haz microcortes a tu rutina. Reservar cinco minutos entre reuniones consecutivas, te ayudaría a tener un reinicio considerable para reducir el estrés. También funciona un descanso de 30 segundos. Durante esos cortes, mirar una planta, una fotografía antigua o habla con tus mascotas. Conviértelo en un hábito. Pero, cuidado, no uses este tiempo para ver redes sociales o tu celular.
  • Duerme lo suficiente. La evidencia que dan los relojes inteligentes, sugiere que algunas personas han cambiado sus desplazamientos por mejores hábitos de sueño durante la pandemia. Sin embargo, el sueño sigue siendo un desafío para muchas personas. Los expertos recomiendan respetar las siete o nueve horas de descanso constante. Por ello, sugieren dejar a un lado el alcohol, las comidas pesadas, las pantallas electrónicas y la cafeína antes de ir a dormir.
  • Haz ejercicio con regularidad. Con el confinamiento por la pandemia se han mermado las actividades físicas. El ejercicio mejora el estado de ánimo, reduce la inflamación y ayuda a regular nuestras emociones. Programa sesiones breves de entrenamiento físico de 10 a 15
    minutos, incluida una caminata rápida. Incluso el ejercicio regular de baja intensidad aumenta
    nuestra energía y reduce la fatiga.

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