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Las luchas de Simone Biles fuera del tapiz


Simone Biles - Tomada de IG @simonebiles
Foto: Tomada de IG @simonebiles

Simone Biles priorizó su salud mental y abandonó la final general por equipos. "Estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza", dijo.

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CIUDAD DE MÉXICO. "Desde que entro al tapiz, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza [...] Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi salud y mi bienestar", dijo Simone Biles en conferencia de prensa tras abandonar el 27 de julio la final general por equipos de los Juegos Olímpicos de Tokio.

Un día después, anunció que también se retiraba de la final individual.

"Simplemente no confío en mí tanto como antes. No sé si es la edad. Siento como si no me divirtiera tanto", afirmó Biles el martes pasado, cuya decisión pone en duda su participación en las finales restantes en las que está clasificada.

Tras la salida de Biles, el equipo ruso terminó con la medalla de oro; las estadounidenses se llevaron la plata y las británicas el bronce.

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El pasado 25 de julio, durante la clasificación para el concurso general, la estadounidense cometió algunos errores y este martes sucedió lo mismo al realizar su salto de Amanar durante la primera vuelta. Logro solo una rotación y media y aterrizó de manera torpe.

Ese mismo domingo, horas después, publicó un mensaje en Instagram: "Tengo a veces la impresión de llevar el peso del mundo sobre mis hombros", escribió. "Sé que debo desconectar y hacer como que la presión no me afecta, pero es duro a veces... los Juegos Olímpicos no son una broma".

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"Ha sido un viaje olímpico largo, ha sido un año largo [...] después de la actuación que hice, no quería ir a los otros eventos, así que pensé en dar un paso atrás", dijo este martes a los periodistas.

"Siempre que te encuentras en una situación de alto estrés, te asustas", comentó. "Tengo que concentrarme en mi salud mental y no poner en peligro mi salud y bienestar".

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Biles vuelve a poner en la mesa el tema de la salud mental en el deporte, luego de que la tenista Naomi Osaka hiciera lo propio cuando tuvo que abandonar el Grand Slam de París porque rechazó dar conferencias de prensa argumentando que eso afectaba su salud mental.

En ese momento, Osaka reveló su lucha contra la ansiedad y la depresión.

La tenista, que prendió la llama olímpica de Tokio, participará igualmente en estos olímpicos.

La depresión y la perfección

Con cinco medallas olímpicas, 25 mundiales y sin haber perdido algún concurso general desde 2013, Simone Biles es considerada la mejor gimnasta de la historia. Sin embargo, durante su camino se ha enfrentado a dos realidades: el abuso sexual y la presión por ser perfecta.

En 2018 denunció públicamente que fue una de las víctimas del abuso sexual perpetrado por el médico de la selección estadounidense de gimnasia, Larry Nassar, condenado a cadena perpetua por esos delitos.

“Simplemente no quería admitir lo que había sucedido porque sentía que debía ser perfecta, sentía que eso era lo que Estados Unidos quería que fuera, perfecta. Porque cada vez que un estadounidense gana los Juegos Olímpicos, eres como el amor de Estados Unidos. Entonces es como: ¿cómo podría pasarle esto al amor de América? Así es como me sentía, como si estuviera decepcionando a otras personas con esto”, dijo a Vogue al referirse al abuso que sufrió.

Biles reveló que había estado batallando contra la depresión debido a esa experiencia.

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En marzo de 2020 participó en un encuentro para hablar sobre estándares de belleza donde confesó que, pese a sus triunfos, las personas se han enfocado en su cabello, en el tamaño de sus piernas o pantorrillas, y eso ha originado comentarios groseros y repulsivos en su contra.

“No importa lo bueno que seas en tu deporte, en la vida, en el trabajo; lo más importante de lo que la gente habla es cómo te ves", criticó la atleta.

Por eso, abandera la campaña #NoCompetition para recordar que la belleza no debe ser una competencia ni el centro de la discusión.

La gimnasta nació en 1997. Creció en un hogar donde no tuvo un padre y su madre luchaba contra las drogas.

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A los tres años, ella y sus tres hermanos fueron recogidos por servicios sociales y llevados a hogares de acogida. Un año más tarde, su abuelo materno y su segunda esposa adoptaron a los menores.

En ese hogar nació la pasión por la gimnasia para Biles, quien pasaba horas en el trampolín de la familia, hasta que su abuela, Nellie, decidió inscribirla en un gimnasio local.