Jacinda Ardern, la primera ministra que el mundo ama




  • Mientras la estadista Angela Merkel traza su salida de la política, la neozelandesa prepara su reelección con una popularidad que rompe fronteras, y conquista casi por completo al coronavirus.

CIUDAD DE MÉXICO. Mientras el mundo se polariza cada vez más entre los hombres populistas y los demócratas, y a falta de líderes jóvenes, mujeres como Jacinda Ardern despuntan por su empatía y empuje, mismos que ella atribuye a la combinación de un padre policía y una madre empleada en una cafetería. Jacinda Ardern fue la primera mujer en llegar a este cargo en ese país, y la jefa de gobierno más joven del mundo cuando asumió en 2017, con 37 años cumplidos. Y no solo eso, ya como primera ministra dio a luz a su hija. 

Nueva Zelanda. El vecino de Australia. La naturaleza en todo su esplendor. El señor de los Anillos. Un destino para algunos recién casados mexicanos. Una monarquía constitucional y democracia parlamentaria, en la que la Reina Isabel II es la jefa de Estado.

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¿Qué más se sabe generalmente de este grupo de islas en Oceanía al sureste del Pacífico? Su capital, puede que algunos recuerden que es Wellington. ¿Su primera ministra? A ella es a quien hay que conocer. “Arise Saint Jacinda, a leader for our troubled times”, clama Pilita Clark, columnista de negocios en el Financial Times. Hay también quien la ve como una posible sucesora de Angela Merkel -con todita proporción guardada- como estadista. El caso es que la gobernante más reconocida por su efectiva lucha contra el COVID-19 está siendo Jacinda.


La primera ministra de Nueva Zelanda. (Foto:
Mark Mitchell / POOL / AFP)

 

A la fecha, Nueva Zelanda en su día 47 (desde que detectaron el primer caso del nuevo coronavirus) presenta poco más de 1,100 casos confirmados, con solo 14 muertes. Esto es 2.9 muertes por cada millón de habitantes. España presenta 455 y México 6.65. 

“Su estilo de liderazgo es de empatía en una crisis que tienta a las personas a valerse por sí mismas”, describe la revisa The Atlantic, en una nota titulada New Zealand’s Prime Minister May Be the Most Effective Leader on the Planet. “Sus mensajes son claros, consistentes y de alguna manera simultáneamente aleccionadores y relajantes”, describe el periodista Uri Friedman. “Y su enfoque no solo resuena con su gente en un nivel emocional. También funciona notablemente”.

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La última semana, en el mundo se dejaron leer decenas de reportajes resaltando que lo que tenían en común algunos de los países que han sorteado de mejor manera el COVID-19 eran mujeres al frente de sus gobiernos.

Forbes fue de los primeros. “¿Busca ejemplos de liderazgo verdadero en una crisis?”, pregunta su autora, Aviva Wittenberg-Cox. “Desde Islandia hasta Taiwán, y desde Alemania hasta Nueva Zelanda, las mujeres están dando un paso adelante para mostrarle al mundo cómo manejar un desorden para la humanidad. Agregue en Finlandia, Islandia y Dinamarca, y esta pandemia revela que las mujeres tienen lo que se necesita cuando las cosas se tensan. Muchos dirán que se trata de países pequeños, islas u otras excepciones. Pero Alemania es grande y líder, y el Reino Unido es una isla con resultados muy diferentes. Estas líderes nos están regalando una forma alternativa atractiva de ejercer poder”.

Jacinda Ardern fue implacable con responder a tiempo a la pandemia, evitando así un brote masivo. La mujer, además de bajarse el sueldo y también a sus ministros en 20% durante seis meses, llamó a un estricto confinamiento (fase 4) desde mediados de marzo, a tan solo dos semanas del primer caso y con solo 100 casos confirmados.

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El 99% de los ciudadanos le hicieron caso. En parte porque confían en su líder (una encuesta encontró que 88% confía en que el gobierno tome las decisiones correctas sobre COVID-19) y en parte porque no hubo ires y venires en sus mensajes. Y por si fuera poco, Ardern se aventó la semana pasada una declaración que nadie ha tenido el valor de hacer en estas épocas: “Tenemos la oportunidad de eliminar el virus”, dijo a la prensa. “Pero para ello necesitamos el aporte de un equipo de 5 millones de personas”, que es el total de la población. La gobernante no pretende crear falsas expectativas, y aclaró que la eliminación del virus no implica que no surgirán nuevos casos, pero sí que serán controlados inmediatamente.

Y si se piensa que por el tamaño de población y geografía, Ardern la tiene más fácil, sí, ése puede ser un punto. Sin embargo, la OCDE indicó en un estudio que dada la dependencia de este país del turismo, Nueva Zelanda podría ser uno de los más golpeados por el virus. Además, previo a la pandemia, la primer ministra enfrentaba ya retos de pobreza, vivienda e impuestos. Ahora el gobierno neozelandés creó un programa de ayuda económica para más de un millón y medio de personas que han padecido pérdidas en sus ingresos.

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Pero la Jacindamanía no es nueva. La prensa internacional puso sus ojos en Ardern desde que la mujer impulsó el año pasado una ley para prohibir las armas de asalto pocos días después del atentado perpetrado por un supremacista blanco australiano en dos mezquitas, que dejó 51 muertos.

Desde entonces, muchos estadounidenses sueñan con obtener la nacionalidad de aquel país. Como Stephen Colbert. El comediante viajó a Wellington, invitado por la primera ministra, a quien durante la entrevista en su casa, confesó que no solo deseaba convertirse en neozelandés, sino también postularse para presidente.

Su rostro cubierto con un hiyab, cuando asistió a consolar a las víctimas y familiares del atentado en 2019, dio la vuelta al mundo. Líderes como ella demuestran que estar cerca de la gente significa hablar con la verdad, por más dura que sea, y no ocupar las crisis para atacar a los opositores. Líderes como ella demuestran que el poder no se gesta solo de la división ni asumiéndose un redentor, sino conservando los pies en la tierra. Líderes como Ardern demuestran que la humildad de reconocer que la idea de cerrar a tiempo el país no fue de ella, sino que tuvo origen en un consejo de sus contactos en Europa, conecta más que las conferencias de prensa. Y aunque ella también lleva a cabo ruedas con medios de manera frecuente, resaltan en comparación con aquellas donde los gobernantes son incapaces de reconocer que se han cometido errores.

Este año los kiwis salen a votar, seguramente no solo las mujeres kiwi votarán para reelegirla.