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Últimos resultados de la encuesta: Ser mamá y profesionista sin morir ahogada en café y culpa




Hemos llegado a la última entrega de la encuesta informal que, en colaboración con @MamáenConstrucción y @WomensTalk hicimos a 50 mujeres exitosas que nos platicaron su secreto para “Ser mamá y profesionista sin morir ahogada en café y culpa”. A lo largo de este ejercicio hemos compartido algunas de los retos más comunes que enfrentamos las mamás; desde estar conscientes y aceptar las implicaciones de nuestras decisiones, hasta establecer acuerdos con nuestra pareja para repartir tareas y responsabilidades del cuidado de los hijos y el hogar.

En esta última parte les revelamos cómo lidiar con nuestro peor enemigo: la culpa; y les compartimos algunos tips y herramientas que pueden ayudar a cualquier mamá a organizarse mejor y repartir la carga para que la maternidad y la vida profesional sean un reto divertido que disfrutar todos los días.

Sin más, aquí los últimos resultados:

3. Deja atrás la culpa y preocúpate por estar bien

Todas las mamás, o al menos las que trabajamos hemos sentido culpa en algún momento por no estar con nuestros hijos el tiempo que creemos que necesitan, por darle prioridad a nuestro desarrollo profesional o por llegar tarde por ellos al colegio. La culpa, al menos en la sociedad mexicana, está unida a la idea de que la madre debe sacrificarlo todo por el cuidado de sus hijos y esto no es necesariamente así.

El 66% de las mujeres que contestaron la encuesta dicen haberse sentido culpables por trabajar y no estar con sus hijos. “Porque en lugar de que alguien extraño la cuide, debería ser yo”; “Desde siempre he querido quedarme con mi hija, como mi madre estuvo conmigo. Ese es mi ideal de familia”; “Por no poder estar con él 100% y perderme momentos importantes.”  

La culpa nos genera angustia y muchas veces nos hace sacrificar aún más cosas como nuestro propio bienestar porque creemos que ya los hemos dejado lo suficientemente “solos” como para además ir al gimnasio, salir con amigos o ir de viaje. Y nos encontramos  que después, esta culpa se convierte en reclamos hacia los hijos o la pareja por decisiones que nosotros mismas tomamos..

La clave está en quitarnos la idea de que trabajar es abandonar a nuestros hijos. A veces la culpa es en realidad el peso de las preconcepciones culturales que cargamos, lo que nos hicieron creer nuestros padres, los juicios sociales, etcétera. Lo que verdaderamente  hace sentir mejor a las mamás es cuidarse, tener un tiempo para recargar la pila, encontrar un balance y tener mucha claridad en cuáles son sus prioridades. Sin embargo, este se convierte en el principal reto de ser mamá que trabaja: encontrar tiempo para una misma.

Liz Forkin, fundadora de Sseko Designs, una marca global de moda radicada en Uganda; describe en la página “Working Mothers” que ella no encuentra el tiempo para hacer cosas que la hagan estar bien, sino que se hace el tiempo para eso.  Ella recomienda realizar una matriz de prioridades que te ayude a tomar decisiones y evitar levantarte todos los días sin saber qué es más importante. Liz tiene 3 prioridades que la ayudan a tomar decisiones y mantener su vida en balance. Siguiendo este consejo, encuentra 1 o 2 actividades que te gusten y te hagan sentir bien y ponlas como prioridad en tu vida para que puedas tomar de ellas la fuerza y la energía para todo lo demás. Puede ser algo tan simple como tomar unos minutos sola al volver del trabajo, meditar por la mañana, hacer un deporte que te guste o leer 10 minutos antes de dormir.

4. Organízate lo mejor que puedas e inténtalo todos los días

Desde una agenda por colores, un calendario compartido y listas de tareas; hasta tener rutinas y rituales establecidos; todo lo que favorezca una mejor organización del tiempo y las actividades,  evitará que te vuelvas loca con todo lo que hay por atender.

El 52% de las mamás que contestaron la encuesta se sienten satisfechas de la forma en que se organizan, mientras que el 46% dice que a veces se sienten satisfechas y a veces no, aunque sus ideas son muy buenas: “Llevar un calendario de actividades semanales”; “reunión semanal (con el esposo) para organizar tiempos y espacios y quién realizará las tareas”; “Apuntar todos los pendientes en un pizarrón y levantarme temprano”; “Ir al súper el fin de semana, previamente planeadas las comidas, desayunos, cenas y lunch de la semana para que no falte nada”; “Tener una rutina. Pedir las cosas que necesitamos por internet”.

La clave de este punto está en no perder la esperanza. Algunas mujeres no logramos la organización y eso nos hace sentir frustradas y desesperadas. La recomendación es anticiparse y planear tomando en cuenta todos los factores (trabajo, casa, hijos, eventos, viajes…) pero también se vale si un día se cae tu sistema y todo se vuelve un caos y terminas llorando en la regadera. No pasa nada, al día siguiente lo volvemos a intentar.

Herramientas hay muchas. Lo importante es encontrar la que a tí te funcione y darte el tiempo (a la semana, al mes, al día) de planear y organizar.  Comparte tu calendario con tu pareja y las personas que te ayudan y seguramente será más fácil para ellos también organizarse y prever situaciones que pueden sacarnos de balance.

5. Pide ayuda… siempre que lo necesites

En estos tiempos y viviendo en una ciudad como la CDMX, es casi imposible lograr todo sola. Por supuesto que esto depende de cómo te organices y cuáles son tus prioridades; pero en este viaje de la maternidad y la combinación con el trabajo deberemos aprender a crear una red de apoyo que esté ahí no sólo para cuidar a nuestros hijos cuando nosotros no estamos, sino para cuando nosotros necesitemos alguien que nos escuche, nos apapache, nos levante el ánimo y nos acompañe en este proceso.

Si no tienes una pareja, seguro que tienes una amiga, un vecino, una tía, o una persona que puedes contratar para que te brinde el apoyo que necesitas. Nada nos pone más angustiadas que saber que no llegas a tiempo para recoger a tus hijos cuando la abuela se tiene que ir o el colegio está a punto de cerrar. Tener a alguien que pueda encargarse de esto y tal vez atender una emergencia, puede quitarnos mucho peso de encima y ayudarnos a que el tiempo que estemos con nuestros hijos sea de calidad.  Una mamá estresada, no tendrá la cabeza ni la paciencia para disfrutar ni escuchar a sus hijos; mientras que una mamá que llega a casa tranquila, sabiendo que están atendidos y cuidados puede establecer una mejor relación con ellos aunque el tiempo sea corto.

Actualmente, gracias a la tecnología, existen muchas formas de pedir apoyo. Nada peor que creer que somos superheroínas y podemos con todo, porque un buen día nos daremos cuenta que esto no funciona así y sentiremos que nos habremos defraudado a nosotras mismas.

Si ponemos en una balanza lo que beneficia o afecta a nuestros hijos de ser mamás trabajadoras, son muchos más los beneficios que las desventajas siempre y cuando tú estés convencida de que eso es lo que quieres y no traiciones tus propios valores e ideales.

Un hijo que ve a su mamá esforzarse por lo que quiere todos los días, que la ve crecer y realizarse profesionalmente, aprende muchas herramientas para la vida. Aún si trabajamos sólo por necesidad y debemos salir aunque no queramos, le estamos dando el ejemplo de ver por otros y de la importancia del esfuerzo continuo para estar mejor.

Considero que es un gran ejemplo para los hijos, que crezcan viendo a sus padres trabajar y que sepan que en la vida el trabajo es lo que permite alcanzar varias metas. El tiempo que le doy a mi hija es 100% para ella y confío en que mientras sea tiempo de calidad, ella lo valorará”;  “Para mí ha sido un equilibrio. Estoy satisfecha con el tiempo que le dedicó a mi vida laboral a mi rol de mamá y de pareja. Pero siempre estoy atenta de mí y de lo que necesito para después dar.”

Si en algún momento dudas de ti y de tu capacidad para “poder con todo”, no te preocupes, a todas nos pasa. Para eso sirven estos espacios como @daliaempower, @MamáenConstrucción o @WomensTalk en los que puedes compartir la situación que enfrentas,  escuchar cómo otras mamás lo han solucionado y encontrar nuevas salidas que te permitan estar más tranquila y disfrutar esta etapa de vida. No lo olvides, no estás sola.