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Tribus para maternar: ¿una opción ante la falta de un sistema de cuidados en México?


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Foto: Michal Jarmoluk / Pixabay

Ante políticas ineficaces o inexistentes, el trabajo de cuidados recae en las mujeres. Pero algunas se han organizado para maternar en colectivo.

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CIUDAD DE MÉXICO. Claudia era maestra de tercero de primaria cuando notó que las madres de sus estudiantes tenían múltiples complicaciones para equilibrar su vida profesional con la crianza; por eso les propuso llevarlos un día a la semana a su propia casa.

El experimento fue creciendo y otras mamás, de acuerdo con sus posibilidades, comenzaron a tomar turnos en el cuidado de los niños para que el resto de las mujeres pudieran realizar sus actividades de manera más cómoda.

Así fue el inicio de Claudia Ayora Vázquez en la crianza en tribu, una forma de alianza entre mujeres para cuidar a los hijos e hijas de manera colectiva, apoyarse entre ellas en sus actividades y brindarse apoyo emocional.

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En México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (Inegi), hay 36.2 millones de mujeres que son madres y la tasa de natalidad es de 2.21 hijos.

Hoy, Claudia es parte de la Tribu Libemor, un grupo de mujeres que tiene por objetivo hacer de la crianza un tema colectivo y no uno individual con el cual deban lidiar solas.

A veces los niños son cuidados por alguna integrante de la tribu, mientras el resto hace otras actividades como hacer las compras para todas, realizar otros trabajos de cuidados o simplemente tener un momento para ellas mismas.

Otras se reúnen en una casa o algún otro espacio donde realizan actividades de autocuidado como bordar, tejer y, sobre todo, hablar de las emociones que la maternidad provoca.

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Algunas más se dan apoyo emocional a través de distintas vías. Por ejemplo, si alguna pasa por un mal día y en su cabeza ronda la idea de que es una 'mala madre', con solo enviar un mensaje por WhatsApp cuenta con toda una red de mujeres que la escuchan, le hacen saber que ellas también pasan por esos momentos y no hay por qué sentir que fallan en su labor de maternar.

¿Dónde están las políticas públicas para todas?

Libemor no es la única tribu en México; existen más y su objetivo, menciona Claudia Ayora, es hacer de ellas una opción ante la carencia de políticas públicas que eviten que la crianza y los cuidados sigan recayendo sobre las mujeres.

“De estar sufriendo en tu casa sola, con 20 mil responsabilidades, [a esta dinámica que] es una actividad disruptora... pues no es lo mismo estar sola sufriendo dentro de nuestras casas que estar acompañada", indicó.

Aseguró que las actividades de cuidados de niños y niñas debieran estar en el centro de las políticas públicas, hoy ausentes en México. En ese sentido, dijo, las tribus pueden colaborar para generarlas, ya que tienen identificadas las necesidades de las mujeres.

Cuando creó la primera tribu, Claudia encontró que una buena parte de las madres de sus estudiantes trabajaban, lo cual hacía complejo su gestión del tiempo y la posibilidad de tener tiempos libres.

En México, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 64% de las mamás trabajadoras son subordinadas y remuneradas, 26.6% trabajan por cuenta propia, 6.6% no tiene remuneración y solo 2.8% se desempeña como empleadora.

El problema radica en que solamente dos de cada 10, según Inmujeres, tiene acceso a guarderías o espacios donde cuiden a sus hijos.

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En 2017, el INEGI contabilizó 2 millones 934 mil 69 personas que dijeron que otra persona debía cuidar de sus niños o niñas, y en la mayor parte de los casos (1 millón 924 mil) esa persona era la abuela. El resto, 571 mil 594, aseguraron que tenían acceso a algún servicio de guardería.

Además, bajo el contexto de la pandemia, una cifra llama la atención. En marzo pasado, 21 millones 677 mil 972 mujeres no estuvieron disponibles para trabajar debido a que tuvieron que atender otras obligaciones, un aumento de 1 millón 811 mil 690 mujeres o 9.1% en comparación con marzo de 2020, cuando inició el confinamiento en el país debido a la crisis sanitaria por el COVID-19.

En contraste, 7 millones 41 mil 204 hombres estuvieron indispuestos en el tercer mes de este año, lo que representó 716,690 más que en marzo de 2020 o un alza de 11.3%, de acuerdo con el Inegi.

Aquí es preciso mencionar que la aprobación de un Sistema Nacional de Cuidados está pendiente en el Senado.

En noviembre de 2020, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó elevar a rango constitucional el derecho al cuidado y estableció que sería garantizado por un Sistema Nacional de Cuidados. La iniciativa fue turnada al Senado de la República para su discusión; sin embargo, el dictamen especifica que no se utilizarán nuevos recursos para ese sistema ni se crearán nuevas instituciones.

Nydia Serna es parte de otra tribu: Maternidades Insurrectas CDMX. Ella cría lejos de su familiares, quienes viven a varias horas de distancia, y formar parte de este colectivo ha sido crucial para ella.

“La maternidad y la crianza deben ser un trabajo colectivo; deben ser una responsabilidad social también, pero justo de eso se habla muy poco; del poco interés social que hay en voltear a ver las maternidades”, señaló.

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Los cuidados también son para ellas

Nydia conoció la tribu a través de marchas feministas y se unió a Andrea y sus amigas que ya tenían experiencias de este tipo.

Allí no solo encontró acompañamiento. Se percató que no era la única que sentía cansancio y enojo, emociones que en términos sociales son mal vistas en las madres y hasta castigadas. También encontró personas con quienes expresar y compartir su experiencia.

“Una de las razones principales que nos llevó a unirnos fue esto de que a veces te encuentras sola. Eres mamá y tu amiga, a quien no le atraviesan los mismos contextos que a ti, se aleja”, dijo Nydia.

Andrea confesó que maternar es un trabajo complejo, en el que se manejan mil emociones y conflictos, pero vivirlo en compañía de personas que comprenden esa experiencia, es clave.

“También lloro, también me enojo. Eso no quiere decir que sea una mala madre. También me siento así […] lo principal es que unamos muchas voces, que se oiga lo que estamos diciendo”, añadió Andrea.

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Maternidades ignoradas

Ambas aseguraron que un gran problema en México en este tema es el hecho de que se considera un solo tipo de maternidad: aquella en que se puede pedir licencia laboral por 80 días y cuenta con acceso a otras prestaciones sociales.

Las mujeres que pueden gozar de este tipo de maternidad presentan ciertas características comunes, pero se ignoran otras realidades que viven millones de mujeres más.

Por ejemplo, se deja de lado a quienes maternan sin pareja y que según la ENOE son 3.58 millones en el país, de las cuales 70.6% trabaja. Se trata de una cifra mayor al dato de mujeres que maternan con pareja.

“Nunca va a maternar lo mismo -decía una persona con licenciatura en una empresa estable- una mujer de ciudad que quizá trabaja en una empresa estable con ciertas leyes y ciertos derechos [en comparación con] una mujer que quizá trabaja en un tianguis […] No puedes unificar porque las que contamos con pareja, a lo mejor tenemos ese respaldo, pero hay mamás que maternan solas”, aseguró Andrea.

Claudia reitera que otro problema es que las mujeres siguen siendo las únicas encargadas de los trabajos de cuidado, cuando estos deben distribuirse entre los integrantes de una familia.

Pero mientras eso llega, mientras los gobiernos y las empresas toman en cuenta las diferentes necesidades que existen en el tema de la crianza y llegan las políticas públicas, las tribus se tienen entre ellas. Son espacios para llorar, reír, compartir y salir de la maternidad abnegada y solitaria que se ha enseñado por generaciones.

Hoy existe un gran número de grupos. Basta con buscar en Facebook para encontrar alguno en un estado en específico. Algunas colectivas son Trapatías (Jalisco); TribuMadre (CDMX); Kaná (Veracruz); Libemor (Veracruz); Maternaje Feminista Cd. Juárez (Chihuahua), y Maternidades Insurrectas (CDMX).

“Estamos dando un paso las mujeres que nos estamos organizando de esa manera. Un paso importante para hacer esa transición. No podemos esperar a que haya un modelo 100% basado en el centro de los cuidados porque no lo hemos puesto en muchos años. Las mujeres tenemos que aprender a reunirnos y a reconocer que la maternidad no es abandonar la vida personal”, aseguró Claudia Ayora.

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