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Ser escritora en México: 4 hacedoras de literatura hablan de su derecho a las letras


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Fotos: Cortesías

Alma Delia Murillo, Coral Herrera, Elena Madrigal y Paola Klug opinan sobre la literatura “de mujeres” y su derecho a tomar un mundo considerado masculino.

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CIUDAD DE MÉXICO. Muchas cosas han cambiado con los años en relación con los derechos de las mujeres y la relación de estas con la mayor parte de las profesiones y gremios en México. Ellas se han movilizado durante décadas para intentar abatir las brechas de desigualdad que existen todavía hoy en sectores dominados por hombres, y las escritoras son un ejemplo.

Ser escritora, al menos en México, representa un camino de retos que no encaran los hombres escritores y ese uno de los temas que abordan en entrevista para Dalia News+Media, las autoras Alma Delia Murillo, Coral Herrera, Elena Madrigal y Paola Klug.

Murillo es autora de Cuentos de maldad (y uno que otro maldito) y El niño que fuimos. Entre las obras de Herrera están Mujeres que ya no sufren por amor y Dueña de mi amor: mujeres contra la gran estafa romántica.

Elena Madrigal es autora de Del licántropo que aúlla con gran perfección: la poética de Julio Torri desde el Ateneo y el Esteticismo y Contarte en Lésbico, cuentos cortos. Entre los libros de Paola Klug están Relatos de brujas morenas y Mictlán.

Las cuatro autoras también charlaron sobre los desafíos de la pandemia y el #MetooEscritores a más de dos años de su irrupción.

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Alma Delia Murillo

Twitter:@AlmaDeliaMC

Alma Delia Murillo - Cortesía

Escritora, autora de los libros Cuentos de maldad (y uno que otro maldito) y El niño que fuimos, bajo el sello de Alfaguara; Las noches habitadas (Editorial Planeta) y Damas de caza (Plaza y Valdés). Colabora en las publicaciones Reforma, The Washington Post, El Malpensante, Confabulario de El Universal, GQ y otros medios.

“Viene un momento aun más crítico que cuando nos encerramos: salir al mundo luego de procesos emocionales brutales, muertes, pérdidas esenciales, divorcios, nuevos miembros en todas las familias”

-En la actualidad, ¿aún requieren las mujeres de “una habitación propia”, como dijo Virginia Woolf, para escribir? ¿Qué necesitan las mujeres del siglo XXI para ser escritoras?

Necesitamos que la condena social por escribir y tener una opinión pública se disipe. Es brutal ser atacadas una y otra vez con mucha más dureza que los escritores. Sobre nosotras siempre pesa una suerte de desprecio, una subclasificación que nos encasilla como escritoras menores. Por otro lado, el constante señalamiento a nuestro físico, nuestra edad, si somos guapas o feas o jóvenes o viejas… Urge que las editoriales sean equitativas y que los puestos directivos de los grandes corporativos editoriales dejen de estar en manos de hombres. Eso hace que ellos tomen decisiones con sesgos de una hipermasculinidad que tiene tomada a la literatura desde siempre.

-¿Qué están aportando las mujeres a la escritura/literatura hoy?

Me cuestiono incluso si cabe la pregunta “qué están aportando”. Me incomoda; como si tuviéramos que “demostrar” que estamos aportando algo y no que tenemos el derecho natural de estar en la literatura, de explorar, de abordar nuestras narrativas sin tener encima el peso (que los hombres no tienen porque recibieron como lugar dado su sitio en la literatura) de comprobar que estamos aportando algo especial. Somos escritoras, estamos aportando literatura. Punto.

-¿Existe un denominador común que haga su escritura distinta a la de los colegas hombres?

Es una pregunta difícil porque solo se pueden dar respuestas de apreciación como la que te voy a dar ahora, pero —desde mi apreciación— la literatura escrita por mujeres tiene muchos más matices emocionales. Cualquier historia, por brutal que sea, tiene visos de luminosidad, de ternura, de vínculos finos que se tejen en la narrativa y las emociones de los personajes o las historias que contamos.

Pienso en Lucía Berlín catalogada como escritora del Realismo Sucio o Realismo Americano, junto a Bukowski o Carver, y me parece que Lucía Berlín aporta algo que los escritores varones no: un lado luminoso en medio de las situaciones más desoladas o antiheróicas. Eso es algo que suele pasar con las buenas plumas femeninas. (Porque también hay que decir que, como hay escritores buenos y malos en cuanto a la manufactura de su narrativa, hay también escritoras buenas y malas).

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- El mundo parece acercarse a la pospandemia, ¿esto ha cambiado tu forma de escribir? ¿Cómo crees que la pandemia impactará la creación de las escritoras?

A más de un año de confinamiento o limitación de la movilidad, me doy cuenta de que me entregué a jornadas de escritura extenuantes. Todos los días, horas y horas. Durante la pandemia escribí una novela nueva, dos series de ficción, montones de columnas… miles de páginas, y estoy agotada.

Algo pasó con la conciencia del tiempo que se borró, o quizá el trabajo desmedido era un dique para evitar el miedo o evitar enloquecer con esto del encierro… En fin, en mi caso, creo que estaré exhausta y necesitaré una pausa; salir de la casa, de mi mesa de escritura; respirar.

Como gremio de escritoras no me atrevo a hablar, porque cada caso será distinto; lo que sí sé es que, como humanidad, viene un momento aun más crítico que cuando nos encerramos: salir al mundo luego de procesos emocionales brutales, muertes, pérdidas esenciales, divorcios, nuevos miembros en todas las familias (hay muchos bebés de pandemia)… En fin, la que se nos viene no va a estar sencilla; ojalá se imponga el impulso vital por reconstruirnos.

- A un par de años del #MeTooEscritoresMexicanos, ¿cómo viste ese ejercicio y cuál es tu opinión de ello? ¿Crees que tuvo alguna repercusión?

No tengo una opinión sobre algo que, me parece, no amerita una opinión. Los abusadores son abusadores, quienes cometieron delitos sexuales no necesitan mi opinión ni la de nadie, sino un aparato legal que no les garantice la impunidad y tengan que pasar por los procesos legales correspondientes para enfrentar las consecuencias de sus delitos sexuales.

En cuanto a las repercusiones, son difíciles de rastrear, porque salieron cientos de casos. Sé que es muy peligroso que todo se dirima en la plataforma de la señalización o la vergüenza pública, pero como las instancias legales no hacen su trabajo y las empresas editoriales no sancionan las conductas de abuso sexual de su autores o editores, antes o después tenía que ocurrir esto: que el único camino fuera que nosotras, las mujeres, nos atreviéramos a contar lo que estaba pasando. Y la consecuencia o repercusión ha sido para las dos partes.

Nosotras hemos recibido juicios sociales muy duros, rechazo, insultos; se duda de la veracidad de nuestro dicho. Hemos pasado la incomodidad y la vergüenza de contarlo… pero también algunos hombres han experimentado esa incomodidad y esa vergüenza; y, como dije en alguna entrevista, si hoy por hoy la vergüenza pública es el único costo que pagan los abusadores, hay que vivir con eso.

Por otro lado, una consecuencia positiva es que otras mujeres han podido ver quién es un depredador sexual y mantenerse alertas. Si eso ayudó a evitar que hubiera una nueva víctima de alguno de los señalados, ya valió la pena.

- ¿Crees que se logre, en algún momento, equidad en la publicaciones realizadas por hombres y mujeres? ¿Cómo crees que puedas aportar a ello?

No lo sé, me encantaría poder adivinar el futuro. Pero es difícil saber para dónde vamos. Tendería a pensar que variables como más mujeres en puestos directivos editoriales será algo que ayudará… pero también atisbo una polarización de hombres vs mujeres que puede recrudecer algunas prácticas inequitativas.

Y, de nuevo, no creo que nosotras, las mujeres, tengamos que “aportar” para que eso suceda. El problema de la falta de equidad lo han creado los hombres, los vicios de la industria los han creado ellos, quienes tendrían que estar modificando sus valores y prácticas son ellos.

Todas las estadísticas desde hace años revelan que las novelas escritas por mujeres son las número uno en ventas, que las principales lectoras de narrativa son mujeres… ¿Qué está pasando entonces que los catálogos de novedades editoriales siguen cargados de autores varones o que los premIos literarios son otorgados con una mayoría aplastante a escritores varones?

Si revisas los premios literarios de las editoriales más importantes en los últimos 50 o 30 años, te encontrarás que el 80% de las veces han sido otorgados a hombres... de nuevo, no somos nosotras, no nos toca “aportar”. Nosotras, como siempre, tenemos que resistir.

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Coral Herrera Gómez

Twitter: @coralherreragom

Coral Herrera - Cortesía

Escritora y comunicadora feminista, conocida por sus trabajos sobre el mito del amor romántico. Autora de ocho libros, entre los que destacan Mujeres que ya no sufren por amor (Editorial Catarata) y Cómo disfrutar del amor, herramientas feministas para trabajarse lo romántico. (Ediciones B, Penguin Randome House). Es conferencias y escribe el blog Haikita.

“Las mujeres estamos dejando de pensar, soñar y escribir en masculino”

- En la actualidad, ¿las mujeres aún requieren de “una habitación propia”, como dijo Virginia Woolf, para escribir? ¿Qué necesitan las mujeres del siglo XXI para ser escritoras?

Creo que las palabras de Woolf siguen teniendo plena vigencia hoy en día. Necesitamos una habitación propia y unos ingresos dignos y estables. Pero, además, necesitamos tiempo, especialmente las mujeres que cuidamos familiares y criamos bebés. Y la única forma de conseguir tiempo es crear comunidades de cuidados para poder compartirlos entre todos y todas.

Los cuidados son una responsabilidad social y ahora mismo la carga pesa sobre nosotras las mujeres, lo que implica que apenas tenemos tiempo para generar ingresos, ni para crear, ni para descansar, ni para disfrutar de la vida.

- ¿Qué están aportando las mujeres a la escritura/literatura hoy?

Una voz propia, una voz de mujeres: las mujeres estamos dejando de pensar, soñar y escribir en masculino. Las protagonistas de muchas novelas ya no hablan de sí mismos, sino de sí mismas.

Creo que una de las cosas más importantes que estamos aportando es la perspectiva de la realidad que tenemos gracias a nuestras gafas violetas. Hemos roto con la visión patriarcal y ya no nos tragamos el cuento de que el patriarcado y sus valores son lo “normal” y lo “natural”.

- ¿Existe un denominador común que haga su escritura distinta a la de los colegas hombres?

Los hombres siguen haciendo como que el patriarcado no existe. No lo nombran: siguen reproduciendo los mismos estereotipos y los mismos mitos en sus libros. Se les nota que no han leído nada sobre feminismo y les falta a todos humildad y autocrítica.

Nosotras, en cambio, estamos trabajando en los patriarcados que nos habitan para poder liberarnos y liberar a las demás, y en ese sentido nuestra escritura es revolucionaria porque rompe con la construcción de la realidad que nos han impuesto los creadores e intelectuales del patriarcado.

Nosotras estamos trabajando desde la idea de que lo personal es político y es una idea tan potente y revolucionaria, que hace que la literatura de los hombres parezca del siglo pasado.

- El mundo parece acercarse a la pospandemia, ¿esto ha cambiado tu forma de escribir? ¿Cómo crees que la pandemia impactará la creación de las escritoras?

Creo que la pandemia nos ha ayudado a entender que solas no podemos, que somos seres muy frágiles y vulnerables, que necesitamos a los demás para poder sobrevivir. Al menos a mí, me ha ayudado a darme cuenta del papel central de los cuidados y de la importancia de pensar y trabajar por el Bien Común.

También gracias a la pandemia hemos podido hablar sobre todo lo que no se habla: el trabajo gratis que realizamos las mujeres en nombre del “amor”; el estatus de reyes del hogar de los hombres y lo injusto de que ellos tengan, en todo el planeta, el doble de tiempo libre que nosotras.

Ahora se está viendo cómo los cuentos que nos han contado han servido para poner de rodillas a millones de mujeres que se someten “por amor”: ya no nos tragamos más mitos románticos porque es a través de ellos como se nos meten los patriarcados dentro: nos hacen creer que seremos princesas, pero en realidad acabamos todas de sirvientas.

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- A un par de años del #MeTooEscritoresMexicanos, ¿cómo viste ese ejercicio y cual es tu opinión de ello? ¿Crees que tuvo alguna repercusión?

Creo que el #MeToo es uno de los acontecimientos más importantes que marcan la cuarta ola feminista, porque es el final del pacto de silencio que protegía a los hombres, y ha ido gremio por gremio, país por país. Creo que es un hito histórico porque hasta ahora la impunidad de los hombres se basaba en ese silencio en el que las víctimas se instalaban por miedo a no ser creídas y, aún peor, por miedo a ser culpadas de las agresiones que sufren.

Muchísimos hombres se aprovechan de los cargos que ocupan y del poder que tienen para acosarnos y someternos, y el #MeToo acabó con esa impunidad total, y seguro que con muchas situaciones de acoso: ahora los hombres se lo tienen que pensar muy bien porque la reputación y los matrimonios de muchos de ellos se han venido abajo con este tsunami feminista.

- ¿Crees que se logre, en algún momento, equidad en la publicaciones realizadas por hombres y mujeres? ¿Cómo crees que puedas aportar a ello?

La verdad que no sé si en algún momento lo lograremos. La industria editorial sigue publicando más libros de hombres, sigue lanzando sus libros como best sellers, sigue invirtiendo más dinero en los libros de ellos que en los nuestros. Por eso tienen más presencia en los medios de comunicación y en la publicidad: aún en la industria del libro siguen creyendo que las mujeres escribimos literatura de mujeres y para mujeres, como si fuera un subgénero de poca importancia.

Creo que el cambio está sobre todo en las personas que compran libros y acuden a eventos literarios, que son en su mayoría mujeres: ellas tienen el poder para decidir qué autores o autoras son las más leídas, y qué libros son los más vendidos. Leer es un acto político, y yo creo que ya muchas mujeres han tomado conciencia de cómo el consumo es un dispositivo de apoyo a las personas o los proyectos que están en el mercado.

Así que sí tengo esperanza, yo por mi parte seguiré escribiendo y publicando con el mismo amor y la misma pasión que hasta ahora.

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Paola Klug

Twitter: @paolaklug

Paola Klug - Cortesía

Escritora especializada en cuentos. Su trabajo se enfoca en la mitología y la magia. Ha escrito cuatro libros sobre estos temas: Relatos de brujas morenas, Mictlán, Cuentos Tejidos I y II, y el Valle de las Ánimas.

“Aún nos falta un trecho por recorrer. En mi propia experiencia, tuve que ser autónoma, autodidacta, abrir mis propias puertas y hacer mi propio camino”

- En la actualidad, ¿las mujeres aún requieren de “una habitación propia”, como dijo Virginia Woolf, para escribir? ¿Qué necesitan las mujeres del siglo XXI para ser escritoras?

Si no fuera por los problemas de violencia, las mujeres tendríamos el mundo como habitación para escribir. Pero retomando el sentido original de la pregunta, lo único que una mujer necesita para escribir es la voluntad de hacerlo. La inspiración, los sueños, las historias, todo está en nuestro corazón, en nuestras entrañas y en nuestras venas.

-¿Qué están aportando las mujeres a la escritura/literatura hoy?

La aportación de las escritoras en la actualidad es tan grande e importante como la misma vida de todas nosotras a la sociedad y al mundo. Todas tenemos una historia importante que contar, así que tenemos la responsabilidad de usar nuestras voces para que otras mujeres tengan representación y sean capaces de reflejarse en nuestros personajes.

-¿Existe un denominador común que haga su escritura distinta a la de los colegas hombres?

La vida de las mujeres es muy distinta a la de los hombres, creo que el principal detonador es ese. Cada uno de nosotros ve las cosas de una forma distinta, pelea batallas diferentes y actúa de forma diferente a los retos que le pone la vida. Así que, en mi opinión, eso nos da versiones peculiares del mundo y de su propio mundo también.

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- El mundo parece acercarse a la pospandemia, ¿esto ha cambiado tu forma de escribir? ¿Cómo crees que la pandemia impactará la creación de las escritoras?

Personalmente, la pandemia me ayudó a tener perspectivas completamente diferentes de todo. Así que este cambio también se vio reflejado en mis historias. Por ende, asumo que también sucedió con mis compañeras en sus respectivas trincheras. El amor, el desamor, la ausencia, la mortalidad, el aislamiento. Todo fue trastocado.

- A un par de años del #MeTooEscritoresMexicanos, ¿cómo viste ese ejercicio y cual es tu opinión de ello? ¿Crees que tuvo alguna repercusión?

Creo que era necesario. Creo que fue un ejercicio enorme de poder y valentía. Hay muchas cosas que cambiar en varios aspectos; el poder darnos voz y apoyo unas a otras es fundamental. No acabaremos con los monstruos de un día para otro, pero juntas y unidas podemos hacerles frente el tiempo que sea necesario.

-¿Crees que se logre, en algún momento, equidad en las publicaciones realizadas por hombres y mujeres? ¿Cómo crees que puedas aportar a ello?

Creo que aún no alcanzamos ese nivel. Creo que aún nos falta un trecho por recorrer. En mi propia experiencia, tuve que ser autónoma, autodidacta, abrir mis propias puertas y hacer mi propio camino. Así que, con base en eso, a veces hay que mirar las cosas con otros ojos; ser fuertes, ser arriesgadas y luchar por lo que queremos.

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Elena Madrigal

Twitter: @ElenaMadrigal7

Elena Madrigal - Cortesía

Realizadora e investigadora de literatura LGBTTI. Ha sido académica en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y del Colegio de México (Colmex). Ha participado y organizado conferencias y charlas sobre su especialidad. Autora de múltiples libros entre los que destacan Contarte en lésbico y Un carnaval para el yo lésbico: los cuentos de Gilda Salinas, además de múltiples artículos académicos.

“Las mujeres o las personas indígenas nos hallamos en desventaja con respecto a los varones o a los blancos y mestizos, respectivamente, de allí que todo apoyo para la creación literaria dirigido a ciertos grupos en particular sea bienvenido”

- En la actualidad, ¿las mujeres aún requieren de “una habitación propia”, como dijo Virginia Woolf, para escribir?¿Qué necesitan las mujeres del siglo XXI para ser escritoras?

En tanto actividad intelectual y especializada, la escritura requiere de condiciones de formación y de ejercicio. Estos requerimientos son más o menos factibles de conseguir en función de las circunstancias personales.

Por lo regular, las mujeres o las personas indígenas nos hallamos en desventaja con respecto a los varones o a los blancos y mestizos, respectivamente, de allí que todo apoyo para la creación literaria dirigido a ciertos grupos en particular sea bienvenido, aunque sea como paliativo a los efectos de una realidad sociocultural que nos rebasa.

-¿Qué están aportando las mujeres a la escritura/literatura hoy?

Pienso que contribuimos desde ópticas distintas a realidades y problemas. Sobre todo, aportamos resoluciones estéticas novedosas.

- ¿Existe un denominador común que haga su escritura distinta a la de los colegas hombres?

Mientras las anatomías sigan pautando formas de educación y comportamiento, las prácticas escriturarias seguirán diferenciándose. Sin embargo, observo que hay escritoras y escritores que conscientemente asimilan y subvierten dichas pautas.

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- El mundo parece acercarse a la pospandemia, ¿esto ha cambiado tu forma de escribir? ¿Cómo crees que la pandemia impactará la creación de las escritoras?

Presupongo que sí habrá consecuencias. Por lo pronto, creo que ninguna de nosotras ha podido evitar la creación o la reflexión sobre el tema de la pandemia.

- A un par de años del #MeTooEscritoresMexicanos, ¿cómo viste ese ejercicio y cual es tu opinión de ello? ¿Crees que tuvo alguna repercusión?

Todo el movimiento #MeToo se constituyó en un foro abierto y necesario para que las mujeres pudieran desahogar situaciones terribles de acoso.

Aunque se han perdido sus rastros en la red, algunas instituciones educativas y de cultura comenzaron a diseñar protocolos de atención y protección a las víctimas. No es suficiente, pero es un buen avance.

-¿Crees que se logre, en algún momento, equidad en las publicaciones realizadas por hombres y mujeres? ¿Cómo crees que puedas aportar a ello?

Soy optimista y, por eso, confío en que lograremos la equidad. Pongo un granito de arena al incluir la escritura de mujeres en mis tareas como crítica literaria y como docente.

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