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María Celeste Sánchez, la primera afrodescendiente en el Senado mexicano


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Foto: Cortesía

Con apenas 30 años, María Celeste es la primera afromexicana que ocupa un lugar en el Senado de la República desde su creación en 1824.

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CIUDAD DE MÉXICO. María Celeste Sánchez Sugia es una mujer que busca representar y visibilizar las necesidades de la comunidad afromexicana en México desde una de las tribunas más importantes del país: el Senado de la República.

A partir de la licencia solicitada por la senadora Citlalli Hernández para buscar la dirigencia nacional de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional, el partido en el poder), María Celeste tomó su lugar como suplente.

Con apenas 30 años, Sánchez Sugía es la primera afromexicana que ocupa un curul en Cámara Alta desde su creación en 1824.

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Es licenciada en Psicología por la UNAM y especialista en el aérea de neurociencias. Inició el doctorado en Ciencias Biomédicas en el Instituto de Fisiología Celular.

Como senadora, forma parte de diversas comisiones en la Cámara Alta:

  • Asuntos Fronterizos y Migratorios
  • Asuntos Indígena
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
  • Derechos Humanos
  • Hacienda y Crédito Público
  • Relaciones Exteriores, América Latina y el Caribe

En entrevista con Dalia News+Media, de Dalia Empower, dijo que ser senadora “es una responsabilidad enorme para representar a la población afromexicana”.

“¿Por qué fui la primera y no hubo alguien de mí antes? Eso es un peso muy grande, pero también es el momento de dar respuesta a la oportunidad”, mencionó.

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Sostiene que la brecha económica y de pobreza que hay en la población afromexicana es producto del racismo, pero también de la invisibilización, pues ni siquiera se reconocía su existencia oficial en el país hasta el año pasado luego de una reforma a la Constitución.

Afroamexicanos, reconocidos hasta el siglo XXI

Apenas en el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se incluyeron, por primera vez, preguntas sobre la identidad afro.

“El Censo de Población y Vivienda 2020 permitirá conocer las condiciones de vida de este sector de la sociedad y tener elementos para plantear los programas y políticas públicas congruentes con las necesidades de los afromexicanos”, indicó en su momento Susana Harp, legisladora de Morena.

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Anterior a este Censo, datos del Inegi muestran que alrededor de 1.16% de la población nacional se identifica como afromexicana. Los estados con mayor presencia de población afromexicana son Guerrero (6.5%), Oaxaca (4.9%) y Veracruz (3.3%), de acuerdo con información oficial.

María Celeste Sánchez recordó, además, que apenas el 28 de junio de 2019, los afromexicanos fueron reconocidos por la Constitución mexicana a partir de una reforma al Artículo 2 que reconoce a los pueblos afrodescendientes de México.

“Por eso no estamos en los lugares de poder ni en los que pueden ser visibles, porque ni siquiera reconocían nuestra existencia”, subrayó.

La reforma constitucional planteada por los legisladores Susana Harp y Martí Batres incluyó un apartado C al Artículo 2.

“Esta Constitución reconoce a los pueblos y comunidades afromexicanas, cualquiera que sea su autodenominación, como parte de la composición pluricultural de la Nación. Tendrán en lo conducente los derechos señalados en los apartados anteriores del presente artículo en los términos que establezcan las leyes, a fin de garantizar su libre determinación, autonomía, desarrollo e inclusión social”.

No obstante, falta aún que esta adición pase por la aprobación de la mayoría de los congresos estatales para que sea incorporada a la Constitución

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Afromexicana y de padres migrantes

Llegar al Senado no es fácil cuando perteneces a distintos grupos vulnerables en el que se atraviesan: género, clase y etnia. La discriminación es una experiencia triple, sostiene María Celeste.

“Vengo de una familia de Iztapalapa. Mi mamá venía de la costa chica de Guerrero y mi papá de Veracruz. Mi papá comerciante y mi mamá trabajadora del hogar. No siempre fue fácil, había condiciones de pobreza y de mucha discriminación”.

Cuenta que antes de llegar al Senado había estado trabajado a favor de grupos que son vulnerados sistemáticamente por sus condiciones y con organizaciones civiles en la atención a temas de discriminación a migrantes y grupos indígenas.

Sánchez Sugía forma parte de las organizaciones Afrodescendencias en México, Incidencia e Investigación, y México Negro. Colabora con las asociaciones Pozo de Vida y Dreams en la prevención y detección de abuso sexual con niñas y niños en espera de deportación, como parte del programa de detección de victimas de trata.

¿Cómo vive el feminismo una mujer afromexicana?

Para María Celeste, existen diversos feminismos porque las mujeres son diversas y es imposible que coincidan en todo.

“No solo somos oprimidas por ser mujeres, sino por ser negras, pobres. Creo que las luchas que nos atraviesan a todas no son más o menos. El racismo y el machismo nos atraviesan de la misma forma y no podemos separar una cosa de la otra”, sostiene.

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“Yo te puedo hablar de la red de mujeres afro. De hecho, en la costa chica de Guerrero y varios pueblos se han realizado encuentros de mujeres afroamericanas que vienen de toda la República Mexicana, en los que hay música, danza, talleres para construir una realidad e identidad juntas”.

María Celeste explica que estas redes se organizaron en Ciudad de México, Oaxaca y Chiapas, y abordan problemáticas relacionadas con sus circunstancias.

Menciona que algunas de las dificultades con las que feministas del interior de la República se encuentran, por ejemplo, es hablar de educación sexual.

“Te vas a los estados de las costas o al norte del país y ves ideas completamente distintas, donde el feminismo tiene más espacios por ganar. No es normal para ellos escuchar a feministas pedir que despenalicen el aborto o a simplemente vivir una vida sin violencia”, expuso.