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Las mamás trabajadoras en México se adaptaron; las empresas quedaron a deber


mamás home office - Pixabay
Foto: Congerdesign / Pixabay

A más de un año de pandemia, las mujeres con hijos y una actividad remunerada, se organizaron y salieron adelante, pese a todo.

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CIUDAD DE MÉXICO. “La inteligencia es la habilidad de adaptarse al cambio”, dijo el físico inglés Stephen Hawking. La realidad puso prueba esa habilidad en toda la población este último año, pero en especial en las mujeres debido a que aún ellas llevan la principal carga de trabajos domésticos y de cuidados, y a que la mayoría no ha contado en sus empleos con políticas que las favorezcan.

Con la pandemia, los hogares se convirtieron en oficinas, guarderías y escuelas, y las mujeres en general, pero sobre todo las que son madres y tienen un trabajo remunerado, enfrentaron el reto de ejercer dos o más roles al mismo tiempo: esposas, cuidadoras, educadoras además de desempeñar su actividad laboral.

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El 12.2% de las empresas en México adoptaron de manera permanente el teletrabajo o trabajo a distancia, según la Encuesta sobre el Impacto Generado por COVID-19 en las Empresas (ECOVID-IE). Frente a ello, aumentaron inevitablemente las actividades domésticas, de limpieza y de cuidados. Además, la educación a distancia aumentó el tiempo de supervisión y acompañamiento que requieren niños y niñas.

Las labores de cuidados y del hogar son un trabajo no remunerado que, en nuestra sociedad, aún recae en mujeres, dice María Ayala, coordinadora de Investigaciones de Acción Ciudadana frente a la Pobreza. “Si se comparan hombres y mujeres que laboran por lo menos 20 horas en un trabajo remunerado, ellas dedican 49 horas adicionales al trabajo del hogar. Ellos no alcanzan ni 17 horas”, señala.

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Este fenómeno no distingue niveles socioeconómicos ni jerarquías. El 70% de las mujeres directivas en México considera que la carga de actividades familiares y domésticas es uno de sus mayores retos, según el estudio Mujeres de la Alta Dirección en México. Liderazgo Femenino en la Nueva Realidad, realizado por KPMG.

Frente a este cambio, caracterizado por una sobrecarga de cuidados, las mujeres han tenido que salir adelante con sus propios medios. “Las madres lidiaron con un cambio de escenario abrupto e impuesto, y tuvieron que reorganizarse”, menciona el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la investigación Madres Trabajadores y Covid-19: Efectos de la Pandemia en Circunstancias de Teletrabajo en México.

Los centros de trabajo que implementaron el trabajo a distancia no contaban con políticas para regularlo, por lo que en la mayoría de los casos ha sido un proceso de adaptación, dice el estudio, que se basó en la entrevista a 57 mujeres, madres de hijos menores a los 12 años y con trabajo remunerado.

“Pocas mujeres manifestaron que sus centros de trabajo han implementado medidas que las han favorecido”, destaca el estudio. Solo grandes empresas, en algunos casos, tenían cierta experiencia en manejar el teletrabajo. Por ello, la constante ha sido “el empalme de labores de cuidados directos e indirectos, la falta de reglas claras y adaptadas al contexto por parte de los centros de trabajo”, menciona el documento.

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Las mismas mujeres han tenido que encontrar su propia fórmula para salir adelante y cumplir con sus roles. Algunas negociaron con sus jefes horarios o permisos, o mayor horario de comida para poder preparar los alimentos. Otras han encontrado que los papás de sus hijos asuman un papel más activo en el cuidado de ellos, y la mayoría se apoya en sus redes de ayuda o personal doméstico.

Al final, las mujeres han salido adelante gracias a sus fortalezas personales. Así lo confirma el estudio de KPMG, en el que 65% de las mujeres destacan que su adaptabilidad, agilidad y resiliencia las ha sacado adelante.

“Han ido encontrando estrategias para sobrellevar las cosas, aunque eso no significa, de ninguna forma, que se encuentren en una situación cómoda”, dice el estudio del PNUD. No gratuitamente, 56% de las mujeres declararon sentirse más cansadas que antes de la pandemia, en comparación con 39% de los hombres, de acuerdo con un sondeo sobre las preocupaciones durante el confinamiento, llevado a cabo por la asociación Estudios y Estrategias para el Desarrollo y la Equidad (Epadeq).

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Desde casa

Para las madres que trabajan de forma remunerada, la organización personal y en su ámbito familiar es el punto de partida para que el resto de su vida funcione: distribución de responsabilidades, horarios y espacios.

“Nos repartimos en tres espacios distintos dentro de la casa para que cada quien tuviera una relativa privacidad. Planeamos con anticipación el super, entregas de comida, para saber a qué hora llegan. Ya todos sabemos qué hacer y qué nos toca”, dice a Dalia News+Media, Cyntia Barrera, quien trabaja para una agencia internacional en la Ciudad de México.

Marcela Fernández, directora de Plataformas Digitales de Afore Sura, empezó por tener delimitado el espacio de sus hijas, de siete y nueve años, para atender sus clases, y para el trabajo de su esposo y el suyo. “Al principio todos compartíamos la mismas mesa, o me tenía que poner en una junta a cocinar”.

La delimitación también se aplicó a los horarios, porque “tener la computadora a la mano es tentador y puedes caer en la hiperconectividad”, dice. Para ello estableció horarios y alarmas para que sus hijas sepan qué les toca en la escuela y si ella o su esposo tiene una reunión en línea que requiere un silencio total.

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Para María Cabrera, quien trabaja en el área de Comunicación Corporativa de un grupo financiero, después del periodo de ajuste en el que tuvo que encaminar a su hijo de 12 años a tomar sus clases en línea, todo fluyó normalmente. El mayor cambio, dice, es que ahora come en casa, al igual que su esposo.

Todas coinciden en que para su organización, la ayuda doméstica ha sido esencial. Si bien en un inicio no fue posible tenerla por las medidas de distanciamiento social, en la actualidad, la mayoría la retomó.

Flexibilidad, una necesidad constante

En esta pandemia, pocas empresas tenían un protocolo para trabajar a distancia y en el camino han implementado algunas medidas en beneficio de sus colaboradoras.

“Las mujeres tienen que adaptarse a las nuevas circunstancias, pero también las empresas. Tienen que reconocer a sus distintos segmentos y en función de sus necesidades. ser flexibles”, dice a News+Media, la plataforma de información de Dalia Empower, Olivia Segura, directora de Asesoría en Capital Humano, de KPMG en México.

Marcela Fernández, al frente de un equipo de 30 personas, ha tenido la libertad de organizar su dinámica de trabajo y para ello primero conoció la situación familiar de cada uno de los integrantes de su equipo. “La clave ha sido respetarnos como equipo, no presionar, ser muy respetuosos y tolerantes”, dice. En función de eso, coordina las actividades.

Ante la posibilidad de conectarse remotamente, la empresa permite que lo puedan hacer desde cualquier lugar, y muchos han elegido hacerlo fuera de la ciudad.

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En el caso de Cyntia, la empresa ha estado abierta a los imprevistos domésticos que pueden surgir: “Tenemos mucha flexibilidad. Cuando tienes un problema doméstico, solo avisas y te dejan salir, no hay problema”. La organización, además, les ha dado las facilidades logísticas para que realmente no tengan que ir a la oficina solo porque en casa no tienen la infraestructura y equipo para trabajar. “Nos han montado una versión mini de nuestras oficinas en casa, y nos han dado todo lo necesario”.

María Cabrera toma dos horas para la comida, que aprovecha ahora también para preparar los alimentos. Ese tiempo era el que tenía antes de la pandemia, pero no lo usaba por completo.

Claudia Flores, abogada litigante que trabaja en un despacho jurídico, menciona que la empresa para la que trabaja flexibilizó sus horarios y cuando tiene que ir a la oficina puede llevar a su hijo. “Eso lo agradezco mucho y lo considero un apoyo”, dice. No obstante, acepta que muchas veces que llega tarde al trabajo, en casa debe continuar en la noche con lo que no pudo terminar.

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Beneficios extra, pero no generalizados

Aunque no es algo generalizado, empresas, sobre todo de mayor tamaño o multinacionales, han podido dar beneficios adicionales a sus empleadas.

Algunos comunes son sesiones de coaching para mejorar la comunicación intrafamiliar, o círculos con un facilitador para compartir consejos con otras madres de familia, menciona Olivia Segura de KPMG.

Otro es el de ayuda psicológica. “Tenemos líneas de atención por si requieres ayuda y son independientes de la empresa por temas de confidencialidad”, dice Cynthia.

En el caso de Afore Sura, uno de los que más valora Marcela Fernández es el acceso a un médico con conocimiento del protocolo de atención ante algún caso de COVID. “Mi hija estuvo en contacto con alguien con COVID y yo no sabía qué hacer; me generó mucha angustia, pero la doctora te va guiando. Eso te tranquiliza”, dice.

En la encuesta de KPMG, 70% de las mujeres están dispuestas a cambiar de organización a alguna que le dé más beneficios para trabajar a distancia. Según Olivia Segura, también son más las empresas dispuestas a cambiar su paquete de beneficios y adaptarlo a las necesidades de sus colaboradoras.

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