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El clima que viene en salud mental: ¿empresas y gobierno están preparados?


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La pandemia de salud mental que trajo COVID-19 está lejos de terminar. En México se avizora un panorama complejo que puede golpear la productividad.

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CIUDAD DE MÉXICO. La cuarentena por la pandemia de COVID-19 puso sobre la mesa la importancia de la salud mental y la estrecha relación que tiene con la productividad en las empresas, pero hoy se avizora un nuevo reto en ese sentido: el regreso al trabajo presencial, ya sea en formato híbrido o permanente, y el estado de ánimo de los colaboradores.

Expertos y expertas coinciden que algunas empresas se han preparado y experimentan con técnicas que podrían ayudar a su personal, pero muchas otras se estancaron en atención básica que no responderá a las actuales demandas de salud de mental y, por lo tanto, la productividad se verá afectada.

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“No hay ningún programa. Yo no conozco empresas -y tengo muchísimos colegas en psicología organizacional-, no conozco empresas que tengan programas de atención a crisis de ansiedad, de atención a ataques de pánico que eso es lo que más hay”, aseguró Alejandro Zalce Aceves, presidente de la Sociedad Mexicana de Psicología, en entrevista para Dalia News+Media, plataforma de información de Dalia Empower.

Aunque al inicio de la pandemia se creía que el encierro había traído consigo la peor parte, lo cierto es que a los padecimientos que se desarrollaron en ese momento se deberán sumar los que ahora vendrán con las nuevas rutinas, señalan personas expertas en salud mental.

“En la primera etapa -estar en casa- hubo mucha ansiedad o incremento de la agresión. Hubo muchos problemas, pero después [las personas] se fueron adaptando […] ahora hay ansiedad por el regreso, hay mucha ansiedad por el transporte; la gente tiene mucha preocupación por transportarse […] la gente no quiere volver a la condición social anterior; es enfrentar la sociedad tal cual estaba”, indicó Zalce Aceves.

Olivia Segura, directora de Asesoría en Capital Humano y Cambio Organizacional de KPMG México, afirmó que las empresas se verán afectadas si los padecimientos no son tratados adecuadamente. No obstante, ve una gran ventaja: a raíz de la crisis sanitaria por el virus SARS-COv-2, hoy se ha habla más que nunca de salud mental.

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“Impacta la productividad, el contexto, el talento. Y se relaciona con colegas […]; los clientes lo perciben porque se cometen errores; hay malos modos porque la gente en algunos casos reacciona de forma agresiva; está muy sensible, etcétera”, dijo.

Zalce Aceves detalló que las habilidades sociales se deterioraron al perder el contacto humano durante el confinamiento. Como resultado, habrá personas que no se comuniquen; que hayan perdido asertividad; que no quieran convivir con el resto del personal; que sean fácilmente irritables. Hay una variedad de síntomas.

“Estas habilidades sociales están afectadas […] Hay problemas con la empatía. La gente ya no tiene la misma empatía porque, a final de cuentas, ayudar a alguien significa tocarlo […] Necesitamos revisar cómo está la asertividad, si realmente estoy comunicando lo que quiero comunicar, y eso las empresas no lo están considerando”, aseguró.

Según el investigador Jorge Molina, de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, el impacto psicológico de la cuarentena, traducido en ira, estrés postraumático, confusión, entre otros comportamientos, puede durar alrededor de tres años a partir del final del encierro.

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¿Cómo andamos en salud mental?

En México, 37.3% de las mujeres y 27% de los hombres mayores de 18 años presentaron síntomas de ansiedad según la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 en el Bienestar de los Hogares Mexicanos (ENCOVID-19) correspondiente a junio y julio 2020. El dato de casos de depresión es de 27.3% en general.

Las mujeres presentan mayores índices de estrés y otras enfermedades mentales debido a la sobrecarga física, mental y emocional de asumir la responsabilidad de los integrantes del hogar y la incertidumbre por la pandemia, según el documento El impacto del COVID-19 en la salud de las mujeres, de ONU Mujeres, elaborado en julio 2020.

Zalce Aceves indicó que las tres problemáticas que más se presentan debido a la pandemia son ataques de pánico, ansiedad generalizada y estrés postraumático.

El boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud señala que al 7 de junio pasado (semana 21) se habían diagnosticado 36 mil 862 cuadros de depresión en el país, de los cuales 72.78% corresponde a mujeres. Es la única enfermedad de este tipo que registra la dependencia y, de hecho, la agrupa junto con otros padecimientos neurológicos como Parkinson y Alzheimer.

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Durante todo el año 2020 se detectaron 84 mil 396 casos de depresión, 72.67% correspondieron a mujeres. Y aunque los números son menores en comparación con años pasados (en 2019 fueron más de 120 mil casos), las voces expertas insisten en que hubo un repunte en las enfermedades mentales a raíz de la pandemia.

La reducción de casos detectados puede deberse, en realidad, a la interrupción de los servicios presenciales de salud y al impacto del COVID-19 en la vida diaria, según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

El Centro señala que las mujeres acuden más a consultas relacionadas con salud mental en comparación con los hombres (19.8% más a consultas de primera vez y 5.3% más seguimientos).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, aun sin pandemia las enfermedades mentales tienen un impacto aproximado de 1 billón de dólares al año en la economía mundial. El dato deberá actualizarse en el contexto de la crisis sanitaria global. Además, asegura que por cada dólar invertido en este rubro, se recuperan 4 dólares en productividad.

En Reino Unido se estima que la salud mental cuesta a los empleadores entre 42 mil y 45 mil millones de libras esterlinas (unos 60 mil millones de dólares) al año, debido a que la mayoría no aborda estos problemas, según el informe 7 Key Issues For An Inclusive Recovery, del Women's Forum for the Economy y Society.

El documento añade que las mujeres presentan necesidades específicas en materia de salud mental debido a complicaciones sociales. Además, mientras que en las mujeres son más comunes la depresión y la ansiedad, en los hombres son el abuso de sustancias y los trastornos antisociales.

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¿Lo que hacen las empresas es suficiente?

Marina Armendares, psicóloga y coach ejecutiva, indicó que comenzar a hablar del tema de salud mental en las empresas ha sido un cambio enorme, pues anteriormente se ignoraba.

Afirmó que había empresas que, aunque contaban con líneas telefónicas de ayuda psicológica, en realidad las dejaron descuidadas. Pero en 2020 las retomaron de nuevo; las hicieron funcionales y les dieron seguimiento.

“Un poco obligados y no obligados, están realmente encontrando que estas iniciativas no sean iniciativas teóricas, sino prácticas, y están llegando -no sé si a la solución correcta o perfecta- pero sí bien intencionada”, dijo.

La Directora de Asesoría en Capital Humano y Cambio Organizacional de KPMG México coincidió. Las organizaciones comenzaron a dar relevancia a la motivación del personal, a la visibilidad de la salud mental y su impacto en la productividad el año pasado, dijo.

Pero afirmó que aún hay retos importantes, sobre todo en materia de atención a personas que tuvieron episodios traumáticos, se contagiaron de COVID-19 o perdieron un ser querido.

Olivia Segura advirtió que las compañías deben desarrollar un Employee Value Proposition o Propuesta de Valor al Empleado (una fórmula que define el conjunto de beneficios -materiales o no materiales- que una compañía ofrece a sus trabajadores), que incluya programas concretos de fomento al bienestar y desempeño de los colaboradores.

De lo contrario, si no están atentas a la salud de de su plantilla, se arriesgan a la ocurrencia de errores que pueden costarles millones de pesos.

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Para el presidente de la Asociación Mexicana de Psicología no es suficiente que las empresas solo hablen del tema y lo hagan visible, pues esas acciones son apenas el primer piso, el más básico, de tres niveles que existen en atención psicológica. Par Alejandro Zalce, las empresas, se han quedado muy cortas.

El especialista explicó que el primer nivel de atención es justo el preventivo o psicoeducativo. Se trata de conferencias o charlas donde se habla sobre el tema. Es el que las organizaciones han tratado de implementar.

El segundo nivel es la intervención entre pares o entre personas que laboran en la empresa. Se apoyan mutuamente con los problemas que se presentan y se detectan posibles síntomas de enfermedades que se deban atender. Un ejemplo son los círculos de apoyo.

En el tercero, vienen las atenciones más especializadas con intervención en casos mayores y con personal experto.

“El tema es que estaban en [nivel] psicoeducativo. Yo creo que eso es lo que no funcion, porque los consejos y los opiniones, pues hasta de las amistades, de los libros de autoayuda. El tema aquí es que hay que generar acciones directas y son las que las empresas tienen que detectar para ayudar a tiempo […] Se requiere hacer un proceso de evaluación para ver las condiciones de salud en que se encuentran las personas”, indicó.

Armendarez comentó que algunas estrategias son solamente un reflejo de un cambio de cultura que se pretende hacer, y puso como ejemplo las cabinas de relajación que algunas empresas han instalado.

Sin embargo, aclaró, estas estrategias solas no bastan y deben incluir un cambio organizacional porque a veces “la empresa te explota y luego te da un masaje, o te da una meditación o te da un curso de yoga. En realidad, parece poca compensación para la intensidad del trabajo”, comentó.

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Y, ¿el gobierno?

Pese a la alta prevalencia de estas enfermedades en México y una situación agravada con la pandemia, el país únicamente destina cerca de 2% de su presupuesto para atender la salud mental, de acuerdo con el CIEP.

Para este año, todavía en pandemia, el presupuesto aprobado fue de 3 mil 031 millones de pesos, según la asociación, lo que representa 9.6% menos que en 2013, el año donde mayor cantidad de recursos económicos se destinaron a este rubro.

De acuerdo con el análisis administrativo económico del Presupuesto de Egresos de la Federación 2021, la mitad del presupuesto de salud mental es para atención psiquiátrica. Así, se destinan 1 mil 618 millones 5 mil pesos a Servicios de Atención Psiquiátrica, al Secretariado Técnico del Consejo Nacional de Salud Mental y al Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

A simple vista, la cantidad parece importante, pero está muy lejos de serlo cuando tan solo el programa de apoyo para adultos mayores del actual Gobierno Federal recibió 135 mil 662 millones de pesos, según el Presupuesto de Egresos de la Federación .

Además, ese presupuesto se destina a atención psiquiátrica, es decir, a las personas que requieren de estrategias y abordajes bajo medicamentos; mientras que los programas de atención y prevención, así como de atención contra las adicciones, manejan el resto de los recursos.

Segura afirmó que la puesta en marcha de la NOM 035 (norma de la Secretaría de Salud que regula la responsabilidad de las empresas en el manejo del estrés psicosocial y el cuidado del personal) y de la regulación del teletrabajo (que estableció el derecho a la desconexión), se han impulsado las buenas prácticas en materia de salud mental en las empresas.

No obstante, Zalce Aceves de nuevo difirió. El especialista criticó los cuestionarios oficiales con los cuales se evalúa si las organizaciones cumplen con la NOM 035; los calificó como inadecuados y llamó a las autoridades a modificarlos para que la medición de los ambientes laborales y su impacto en la salud mental de los empleados sea fidedigna.

Por su parte, Armendares tocó un tema crucial: para elaborar planes de acción efectivos en la materia se necesitan datos oportunos y certeros, y el gobierno no los está generando.

“[El gobierno] Tiene que empezar primero que nada a levantar información acerca de como está trabajando la gente; qué impactos está teniendo. Porque creo que a partir de información concreta, información real, se pueden empezar a generar políticas públicas que hagan que el trabajo remoto o mixto, a largo plazo, esté bien regulado […] pero tiene que empezar por la información; hoy por hoy, no hay data dura acerca de lo que realmente está pasando”, aseguró.

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Recomendaciones para las empresas

Con el objetivo de que las empresas puedan elaborar programas efectivos para sus empleados y con ello cuidar su salud y la de las organizaciones, Mental Health Alliance y Center for Mental Health, de Gran Bretaña, elaboraron este 2021 el documento Recuperación en el trabajo: cómo las empresas pueden apoyar al personal que puede estar enfrentando un trauma.

Las recomendaciones son las siguientes:

  1. Crear una cultura abierta sobre salud mental para que las personas compartan experiencias, incluyendo personal directivo, y pidan ayuda si tienen dificultades.
  2. Brindar apoyo en salud mental para que las personas sepan a dónde acudir. Por ejemplo, ofrecer programas de primeros auxilios psicológicos o apoyo entre pares; inclusive a través de mensajes de texto.
  3. Aumentar el conocimiento del personal directivo sobre salud mental para que aprendan a detectar señales de advertencia temprana entre las personas subordinadas.
  4. Dar tranquilidad y control a las personas sobre cuándo y cómo regresarán a la oficina, así como establecer un protocolo claro y transparente sobre la interacción o el manejo de los posibles casos de COVID-19.
  5. Tener políticas de duelo. En Reino Unido existen licencias por duelo y sugieren incrementarlas. Incluso, revisar por casos individuales si se requieren días adicionales.
  6. Apoyar a los jóvenes y grupos minoritarios, pues estudios han demostrado que tienen mayores problemáticas asociadas. Para ello, se pueden crear sistemas de compañeros, controles regulares y capacitación a sus superiores.
  7. Apoyar a personas de origen negro y étnico minoritario.
  8. Ofrecer cambios de forma proactiva para que las personas mismas identifiquen cuál sería el mecanismo que les podría funcionar (días de asueto, disminución de carga laboral, mayor compañía; cada persona requiere de aspectos distintos).
  9. La mayor parte de las personas no requerirán ayuda especializada, pero es necesario detectar a tiempo a quienes sí.


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