¿Qué quieres comunicar como profesora?

¿Qué quieres comunicar como profesora?

Pararse frente a una audiencia, persuadir, influenciar y enseñar son un reto para cualquier profesor. Tus alumnos tienen que verte con admiración y saber que pueden confiar en lo que están aprendiendo. Para esto debes transmitir una presencia ejecutiva de impacto. Así es, si eres profesora debes ser consistente y congruente con lo que dices y haces para influir no solo en tus alumnos, también en tus colegas y en tu medio profesional donde puedes conseguir un nuevo nivel u otro empleo.

Aquí te damos algunas sugerencias para lograrlo:

Apariencia: Este puede ser un tema a debatir, sobre todo si estamos hablando de disciplinas creativas, filosóficas, artísticas, etc. Es importante mandar un mensaje intencional a través de tu forma de vestir, ¿Qué quieres destacar sobre tus aptitudes que sea consistente con tu vestimenta? El objetivo será lucir contenida y creíble. Proyectar autoridad y confianza.

No importa si usas jeans o una playera estampada. La apariencia deber reflejar la importancia que la das a tu presencia. Haz un esfuerzo por revisar los detalles como los zapatos bien cuidados y boleados, el cabello arreglado, uñas cuidadas y evitar demasiados accesorios o distractores para los alumnos.

En cuanto a estilos, todo dependerá del área a la cual pertenece tu experiencia como profesora. Si enseñas arte o diseño y luces seria y aburrida, tus alumnos podrían sentir que la creatividad necesaria para esta materia no está presente y eso debilite lo que tienes que decir.

Por el contrario, si enseñas finanzas y usas un saco que parece de hace 20 años, puedes comunicar desactualización y poco contenido. Un alumno querrá sentir que quien le enseña es profesional porque maneja conceptos actuales que hacen evidente que sigue estudiando y pone cuidado en los detalles.

Recuerda que en algunas ocasiones -bastante seguido, digamos- hacemos juicios de valor sobre la primera impresión y lo que podemos esperar de las personas a través de lo que comunica su marca personal. Es por eso que sin importar qué materia impartas, debes ser consistente y congruente para que proyectes respeto y credibilidad a tus alumnos.

Lenguaje no verbal abierto, con poder y fuerza. Tu lenguaje no verbal también comunica. Debes cuidar tus movimientos; como caminas y te diriges a tus alumnos. Es importante verlos a los ojos. Si permaneces sentada en tu escritorio y pretendes influir en lo que enseñas, será más difícil provocar reacciones o interacción entre los alumnos. Por eso es importante usar tu energía en diferentes entonaciones al hablar, no dar la espalda si vas a apuntar algo en el pizarrón y ser dinámica en tus lecturas.

Todos sabemos que las clases de más de dos horas pueden ser muy pesadas y que la cantidad de información que podemos procesar disminuye. Por eso es importante saber presentar, modular la voz, incluir dinámicas, poner retos y motivar a los alumnos a participar. El conjunto de estas actitudes y técnicas será lo que atraiga su atención al 100% y seguramente tendrás mejor impacto.

Ser docente es como ser el jefe de una organización. Tu liderazgo se ve reflejado en tus alumnos cuando los motivas a aprender, investigar o ligar la información con temas reales para que lo puedan digerir con mayor facilidad. Por eso es importante cuidar que tu mensaje sea coherente, congruente y consistente a través de tu aspecto, lenguaje, tono de voz, las palabras que usas en las conversaciones y tu forma de presentar. Estas herramientas te ayudarán a posicionarte con fuerza y continuamente buscar nuevas oportunidades de crecimiento para tus alumnos y para tu vida profesional.

Ale Marroquín es consultor en comunicación, presencia ejecutiva y liderazgo. Se dedica re inventar la marca personal de profesionales, empresarios y ejecutivos de alto nivel para acelerar su potencial a través de su presencia ejecutiva.

pagina web: www.alemarroquin.com

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Resultados encuesta: Ser mamá y profesionista sin morir ahogada en café y culpa

Ser mamá y profesionista exitosa sí es posible pero no sucede de la noche a la mañana y requiere de un esfuerzo extra de autoconocimiento y humildad, porque aunque nos esforcemos mucho, es una realidad que el día tiene 24 horas y debemos elegir muy bien, no sólo qué hacer con nuestro tiempo, sino cómo sentirnos con las elecciones que tomamos. En esta entrada les compartimos la primera mitad de los resultados de la encuesta informal que realizamos @MamáenConstrucción y @WomensTalk a 50 mujeres exitosas que nos platicaron su secreto para “Ser mamá y profesionista sin morir ahogada en café y culpa”

Acepta tu realidad y adáptate

Al preguntar cómo había cambiado su vida profesional o su enfoque laboral después de la maternidad, encontramos respuestas cómo: “Di un giro de 180 grados”;  “Tuve que recortar horas de trabajo”; “Cambió radicalmente. Mi familia y hogar se volvieron prioridad”; “Cambió al 200%; pasé de vivir en la oficina a hacer homeoffice”; “Al inicio fue difícil, adaptarme a la rutina del trabajo, pensé en salirme de trabajar, ahora estoy más acoplada, disfruto mi trabajo, aunque me canso más rápido.”  

Definitivamente nadie nos prepara para todos los cambios que enfrentamos en la maternidad; pero lo importante es aprender poco a poco a adaptarse y a aceptar la realidad en la que estamos inmersas. Muchas mujeres planean su maternidad con respecto a sus aspiraciones profesionales; pero muchas otras no sabemos cómo hacerlo y entramos en conflicto cuando se acaba “la incapacidad” y hay que volver al trabajo. El secreto está en tomar decisiones conscientes y aceptar las consecuencias de las mismas.  Es importante recordar que no hay elección sin costo. Si decides ser mamá y seguir con tu vida profesional, será un desafío pero no será imposible. Si decides dejar la vida laboral un tiempo y dedicarte únicamente a la familia, también será difícil acostumbrarte a tu nuevo rol y renunciar a ciertos beneficios como ganar tu propio dinero, ser independiente o ser reconocida en el mundo laboral.

Dialoga y haz acuerdos con tu pareja

Cuando pregunté cómo era el apoyo que recibían de su pareja las respuestas fueron muy variadas. Aquí rescato dos principales temas: El trabajo en equipo y los estereotipos sociales.

Con respecto al trabajo en equipo obtuve respuestas muy inspiradoras: “ Me apoya en los temas de casa. Está siempre presente como papá y esposo. Profesionalmente apoya mis sueños y decisiones” ; “Me apoya en todas mis decisiones y se siente muy orgulloso de mi”;  “Totalmente!, somos un equipo laboral y familiar”.

Sin embargo, también encontré respuestas permeadas por el estereotipo de que la mujer es quien debe hacerse cargo de los hijos simplemente por ser mujer. “Me ha apoyado pero algunas veces siento que no dimensiona el trabajo de mamá fuera y dentro de casa”; “Me apoya siempre que puede y lo hace con gusto… aunque al ser su trabajo el que mantiene y lleva la batuta económica para él es prioridad, así que sólo apoya siempre y cuando no interfiera con su trabajo y yo soy la que tiene que sacrificar, pedir permisos, cancelar eventos laborales , etc. al no tener quien me cuide a mi hijo”.

La clave está en dialogar acerca de valores y prioridades familiares y llegar a un acuerdo. Si entre los dos deciden que uno se dedicará completamente al trabajo y el otro se encargará de la casa y los hijos; no habría porqué entrar en conflicto. O bien, si deciden que ambos trabajarán fuera de casa y dejarán las funciones del hogar a otras personas, también tendrán que aceptarlo y no exigir al otro lo que no fue acordado. Es importante estar conscientes y preparados para enfrentar situaciones inesperadas como cuando un hijo se enferma o ambos deben salir de viaje al mismo tiempo, y contemplar posibles soluciones o planes alternos que no afecten los acuerdos generados. Teniendo un acuerdo de por medio, no caben los reclamos.

Estos son dos de los grandes temas que preocupan a las mamás que han decidido por gusto o por necesidad, continuar con su vida profesional, mientras descubren los tejes y manejes de ser mamá. ¿Cuál ha sido tu experiencia con estos temas? Tienes algún tip que compartir con otras mamás? En la próxima entrega compartiremos con ustedes los últimos findings de este estudio y cuáles son algunas de las estrategias que han encontrado estas 50 mamás para librar los ratos de dudas y ansiedad.

Las mujeres en la educación y el impacto social

El impacto social positivo puede tener muchas formas. La presencia de las mujeres en el ámbito de la educación ha sido muy significativa a lo largo de la historia, sin embargo hasta hace relativamente poco tiempo es que su contribución comienza a ser reconocida y visible en los ámbitos académicos y de innovación social.

En el contexto actual es cada vez más común encontrar mujeres exitosas que, sin importar su edad, formación y procedencia, están impulsando proyectos de gran valor e impacto positivo. Se trata de iniciativas que trascienden no sólo en la formación de hombres y mujeres competentes, sino conscientes de su liderazgo y capacidad de incidir en las transformaciones sociales.

En este sentido, no es de extrañar que el simposio Concordia de Educación e Impacto Social de CENTRO, a celebrarse el próximo 15 de mayo, cuente entre sus invitados con la participación de cinco destacadas mujeres en los ámbitos de la educación y la innovación social que contribuyen como autoras, gestoras o diseñadoras de productos, servicios, modelos educativos y de emprendimiento. Su presencia nos recuerda que las mujeres están aportando una muy alta dosis de conocimiento y experiencia a estas agendas y que, cada vez, se hacen más visibles como fuerza para el cambio positivo en el mundo.

El perfil de las ponentes es tan diverso e interesante como el amplio panorama de contextos en los que trabajan. La diseñadora Andrea Wilkinson del Dementia Lab de Bélgica, impulsa la colaboración entre estudiantes de diseño y personas que sufren demencia. La joven Roos Van Amstel, creó la Bildung Academy con compañeros de la escuela para ofrecer al sistema universitario holandés alternativas de programas formativos basados en la empatía que estimulan el crecimiento personal de los jóvenes y la innovación social. La arquitecta y urbanista Blanca Zúñiga, ha contribuido al desarrollo de un modelo educativo paradigmático, que promueve una arquitectura de servicio a la comunidad basada en el contexto y los recursos locales en la Universidad de Talca en Chile. La maestra en desarrollo social María José Céspedes es Directora General de Ashoka México, Centroamérica y el Caribe, apoya a través de esta organización internacional el impulso del emprendimiento y la innovación social. La doctora en diseño Carla Cipolla, colabora en proyectos de investigación sobre innovación social en Europa, África y su natal Brasil, y coordina a nivel internacional la red DESIS de laboratorios de sustentabilidad e innovación social.

Aunque no debiera de extrañar la presencia de cinco destacadas mujeres en un foro de educación e impacto social, la evidencia sugiere lo contrario. Recientemente se publicó el estudio Gender disparities in colloquium speakers at top universities que mostró cómo la invitación de ponentes hombres en coloquios o seminarios es doblemente frecuente que la de ponentes mujeres en universidades líderes, y que esta diferencia no puede explicarse por rango, presencia o interés de las mujeres en los ámbitos analizados.

Dicho esto, es aún más relevante el hecho de que un foro de educación reconozca la contribución de las mujeres y su importante participación en la academia y las organizaciones sociales, en un sector en donde históricamente ha predominado la valoración del liderazgo y el reconocimiento al trabajo masculino, que domina los foros y espacios para el diálogo y el intercambio.

Para más información sobre y registro al simposio CONCORDIA de Educación e Impacto Social http://www3.centro.edu.mx/simposio-concordia/

Mujeres emprendedoras de bajos ingresos: Fracaso y empoderamiento

En el corazón de Fuckup Nights creemos y luchamos por alcanzar un capitalismo más justo e inclusivo. Gracias a las miles de historias que escuchamos mes con mes en nuestros eventos, hemos aprendido del poder de reconocer y aceptar nuestras fallas para ayudarnos y a su vez empoderar a otros.

Tras un año de investigación, el Failure Institute (nuestro brazo de investigación) y Pro Mujer presentamos un estudio que toma en cuenta la experiencia de más de 190 mujeres emprendedoras con al menos un negocio fracasado para analizar las condiciones y características que enfrentan las empresarias de bajos ingresos en el área metropolitana del Valle de México.

La investigación arrojó cuatro causas principales del fracaso:

  1. Las responsabilidades en el hogar y cuidado de los niños

  2. El impacto de la reubicación en emprendedoras con redes limitadas

  3. La incapacidad para manejar el crédito dado a sus clientes

  4. Las finanzas y la planeación estratégica

Foto: Failure Institute

Si bien, el fracaso de un negocio es un proceso difícil para la economía de un hogar, las mujeres de este grupo mantienen su deseo por seguir aportando al ingreso familiar, mejorar su calidad de vida y satisfacer las necesidades del hogar y la familia, ya sea trabajando para alguien más (54.11%), buscando un nuevo negocio que se adapte a sus necesidades (19.86%) o, instruyéndose para mejorar sus capacidades emprendedoras (4.11%).

En el ensayo y el error es donde tú te moldeas y agarras experiencia. No te puedes estancar en nada, ni en tu vida, ni en tu estilo, ni en tu trabajo, eso no es para las personas que quieren salir adelante. Si ya pasó, hay pérdidas, pero son duelos.  Vívelos pero aprende… El que no se mueve, muere, entonces muévete para que sigas”. -Participante del estudio.

Al escuchar a estas mujeres sobre sus necesidades y desafíos, hemos comenzado a romper el silencio que rodea al fracaso. Estas conversaciones arrojan luz sobre las brechas y las necesidades que deberían abordarse para diseñar mejores herramientas, desarrollar conjuntos de habilidades más apropiados e implementar proyectos específicos para ayudar a prevenir el fracaso de sus negocios. Las ONGs, el gobierno, las instituciones educativas, las empresas privadas y la sociedad en general pueden tomar medidas de manera individual y colectiva para crear una red de apoyo sólida y mejorar significativamente los resultados de las mujeres emprendedoras de escasos recursos.

Sin duda el nivel de resiliencia y adaptabilidad dentro de esta población está marcado por su voluntad y convicción de seguir avanzando. Para ellas, el fracaso fue simplemente un escalón más en el camino hacia el éxito. En las palabras de Maria Cavalcanti, CEO de Pro Mujer: En el núcleo de los hallazgos de nuestra investigación, los datos respaldan lo que siempre hemos sabido: las mujeres micro-empresarias son extraordinariamente resilientes a pesar de los obstáculos a los que se enfrentan día con día.

Si quieres conocer más sobre esta investigación visita el reporte completo aquí.

Melanie Vázquez Ferro

www.fuckupnights.com, thefailureinstitute.com

facebook.com/fuckupnights

Acerca de Cirila Thompson, mi álter ego

−Lo único que debes recordar, es que tú eres Cirila Thompson – me dijo la mujer del sueño antes de chasquear los dedos. Cuando desperté, lo primero que hice fue buscar en Internet alguna referencia de aquel nombre. Pero no, no había ninguna Cirila Thompson que hubiera podido escurrirse en mi memoria.

Muchas cosas sucedieron antes de Cirila. Ahora las recuerdo como si le hubiesen ocurrido a alguien que no soy yo. Por ejemplo, crecí pensando que era muy gorda, bocona y sin talento para tocar el piano y bailar hawaiiano. Por todos esos supuestos concluí que mi única alternativa era ser medianamente lista, lo suficiente como para sobrevivir.

Esa comprensión me convirtió en la machetera de la clase, la que alcanza triunfos esporádicos y modestos después de mucho arrastrar el lápiz. El deleite del triunfo solía durarme poco. Apenas concretaba cierto logro, me arrojaba de nuevo a mi piscina imaginaria en pos de otra pequeña meta.

Entre cada zambullida, escribía. La realidad que me circundaba me había daño, así que inventé un mundo de palabras donde pudiera encontrarme a mis anchas, sin que mi bocota, mi gordura y mi falta de talentos musicales me estorbaran.  Muy pronto, me encontré escribiendo todas las noches. Mi mamá se quejaba por el ruido de mi Olivetti eléctrica, “¡estás arruinando mi futuro como escritora!”, solía responderle mientras aporreaba mi teclado con furia ciega. Las cuartillas se amontonaban en el escritorio de esa rabiosa mujer antes de Cirila.

Olivetti

Olivetti

Un día providencial, mi dentista se secó el sudor después de luchar durante casi una hora para sacarme unas placas dentales: “lo siento, tienes la boca muy pequeña, no tengo moldes de ese tamaño, ya te puse los de niño y no funcionan”, me dijo con preocupación, sin saber que acababa de mandar al traste una de mis creencias limitantes más sólidas.

Otro día trajo consigo una nueva sorpresa. Un buen amigo me dijo “no sé qué estás haciendo, pero te ves fatal, pareces un cadáver.” No intentó suavizar su comentario: me lo espetó así, sin anestesia. Ese arponazo me liberó: de manera que tampoco era gorda, por el contrario, tenía una anorexia galopante que me tomó años revertir. Entonces, ¿qué soy? ¿cómo soy? ¿qué quiero para mí? Me pregunté. Y me sigo preguntando y respondiendo.

Las respuestas trajeron consigo varios acuerdos interiores. Me reconcilié con mi cuerpo, con mi boca y lo que salía de ella. No aprendí a bailar hawaiiano, pero sí salsa. Tampoco aprendí a tocar el piano, pero desarrollé otros talentos que a la postre me permitieron y me permiten ganarme la vida con dignidad y placer. Tan sólo me tomó la mitad de la existencia alcanzar esta comprensión, ¿qué puedo decirles? Soy rápida para comer y lenta para entender lo importante.

Apenas empecé a comprender todo esto, soñé con Cirila Thompson. Su aparición coincide con otros entendimientos. Por ejemplo, me percaté de que me gustaba. No como me gustan los cachorros esponjosos o las buenas películas. Me gustaba con ganas, como te gusta esa persona a la quieres comerte a mordiscos sin miedo a quedar llena de melcocha.  La segunda cosa que aprendí una noche que me conté un chiste mientras lavaba la loza y se me escapó una sonora carcajada, es que me caía muy bien.

Si alguien te gusta mucho y te cae muy bien, es muy factible que te enamores. Eso fue justamente lo que me sucedió. Me enamoré como se enamoran las personas adultas, aceptando sus capacidades y también sus debilidades. No sé tocar el piano, no sé bailar hawaiiano, tengo una panza que no cede a horas interminables de Pilates y una voracidad por vivir que a veces me agota por completo. Pero también soy hábil con las palabras y me agrado tanto como para querer pasar el resto de la vida a mi lado. Cirila Thompson apareció en mis sueños para recordarme todo esto.

Y tú, ¿conoces a tu alter ego? ¿qué crees que te dirá cuando se manifieste?

Autor: Karla Paniagua 

Twitter @cirila_thompson

Instagram: @karlapaniaguaramirez