El peor enemigo a vencer: el auto sabotaje

Cuántas veces has frenado el impulso de crecer, porque tienes miedo de enfrentarte a lo desconocido?, ¿cuántas veces has renunciado a un gran proyecto, porque te da pánico ser rechazada o ignorada antes de intentarlo siquiera?, ¿cuántos pretextos navegan por tu mente, justificando ese “no” a todo, que tanto daño te hace?

¿Te has puesto a pensar que lo único que estás haciendo con tu vida, es cancelar la oportunidad de descubrir tu capacidad, tus talentos, y el gran reto de saber hasta dónde puedes llegar? No importa que te equivoques una y otra vez, es la única forma de aprender y crecer.

Eso se llama auto sabotaje; una actitud realmente peligrosa, porque eres tú misma quien decide poner las piedritas en el camino, para no arriesgarte a vivir un fracaso que ponga en evidencia tu inseguridad.

¿Sabías que el peor enemigo se encuentra en la mente? Es lo que pensamos lo que nos impide hacer realidad  nuestro desarrollo personal y profesional. Aprende a aceptarte, quererte y confiar en ti ¡y dile adiós al auto sabotaje!

Esta entrada fue publicada originalmente en el blog de Retos Femeninos ____________________________________________________

Sylvia es una multipremiada comunicadora, publicista, conferencista y vocera de los derechos de las mujeres en distintos foros nacionales e internacionales. Como emprendedora es fundadora de la estrategia de comunicación integral Retos Femeninos, enfocada al crecimiento personal y profesional de miles de mujeres, y de la iniciativa Ya basta de violencia contra la mujer entre otras. Desde 2007 hasta la fecha presenta el evento del “Día Internacional de la Mujer” en la CDMX, Monterrey y Guadalajara y a partir del 2018, cada año, en una ciudad diferente, para cubrir la República Mexicana.  Es embajadora de Vital Voices por su labor promoviendo los derechos de las mujeres.

Síguela en Facebook y Twitter en: @retosfemeninos

Sitio web: http://www.retosfemeninos.com

Notas relacionadas:

Cómo prepararnos hoy para el liderazgo del futuro

El poder de elegir

El arte de la imperfección

Faltaban unos cuantos días para que me pusiera el vestido de novia, los zapatos, el velo y caminara por ese pasillo lleno de rosas blancas para llegar al altar.

Esta imagen romántica y un poco cursi, lejos de ser disfrutable me llenaba de angustia y ansiedad.

Entonces me dispuse a abrir mi compu y mi corazón para escribir un blog post en donde compartiera porqué quería alejarme del perfeccionismo y fluir en armonía para poder disfrutar de mi boda.

Empecé recordando que desde chiquita tenía chispazos de una persona aprensiva. Los domingos en la noche no podía dormir pensando que en unas horas sería lunes. Cosas como estas han sido parte de mi ADN. Vivo preocupada porque las cosas sean perfectas y sacar el 10. Como si la vida fuera una boleta con calificaciones por llenar.

Si en ese momento hubiera sido evaluada por la organización de mi boda, me habrían reprobado. Yo creo que tendría  5.5 de calificación por la angustia que me sofocaba pensando que todo debía ser espectacular.

Entonces llegó a mi mente un Twit que un día leí. Decía: “La búsqueda de la ‘perfección’ es fuente de neurosis, una nefasta expectativa del imaginario apegada a un resultado ilusorio. Mientras que la búsqueda de la ‘plenitud’, es una genuina esperanza del Yo: la proyección de un impulso amoroso libre de todo apego”. Alfonso Ruiz Soto.

Esa frase me encantó, me pareció asertivo. Entenderla y bajarla a la vida práctica podría liberarnos de la angustia, soltarla como se sueltan los globos de helio y se van sin pausa al más allá.

Entonces metí en cada globo las preocupaciones de la boda. El miedo a que la gente la pasara mal, la angustia de que se ensuciara mi vestido, la preocupación de que no llegara algún proveedor, o que mi tía que estaba viviendo un cáncer atroz, muriera antes de la boda. Me fui a un lugar en mi mente rodeada de verde, y solté cada uno de los globos, abrazando la imperfección.

Así fue como comprendí que la perfección es ilusoria. La imperfección por otro lado, es maravillosa porque ahí se puede gozar de un escenario real y de una vida llena de luces y sombras. Valorando la luz y aceptando la sombra.

Acerca de la autora:

MARIANA VARGAS es Coordinadora de Comunicación y Medios de Dalia Empower y periodista enfocada en la creación de mensajes clave para impulsar el crecimiento de las organizaciones. Ha trabajado en distintos Medios de Comunicación, y anteriormente generaba el contenido para Facebook e Instagram for business. Actualmente colabora en un espacio de noticias que se transmite todos los sábados a través de 88.9 fm. Admira a la gente creativa, y cree en el Arte como medio de expresión de ideas, emociones y percepciones.

________________________________________________________________________________

Notas relacionadas

Tú eres la arquitecta de tu vida

Un divorcio, una mutilación

Planea tu vida, no la boda

Alcanza tus metas

No digas no puedo. ¡Todas podemos! Deja de ver pasar la vida a través del éxito de las demás. Tú puedes llegar hasta donde quieras, siempre y cuando estés decidida a hacerlo.

No hay mejor prueba de que los sueños se pueden atrapar, que conocer las historias de vida de cientos de mujeres que de la nada han conseguido todo, aún cuando para lograrlo hayan tenido que renunciar y sacrificar muchos momentos insustituibles.

Lo valioso cuesta, y a veces mucho. Pero no hay nada mejor que intentar trascender, para que en el ocaso de nuestra vida podamos mirar hacia atrás con dignidad y sentirnos satisfechas de lo que fuimos capaces de lograr.

Toma las riendas de tu vida, y empieza a caminar. Busca en el horizonte tu primera meta, y alcánzala. Descubre en tu interior tus fortalezas y tus debilidades, y saca el mejor partido de cada una para vencer cada obstáculo.

No es fácil alcanzar el equilibrio. Conseguirlo implica caerte una y otra vez, hasta descubrir el término exacto del balance que buscas. Pero tienes que intentarlo poniendo a prueba tu capacidad para estar al día con los tuyos, sin perderte la oportunidad de crecer.

En tus manos está darle sentido a tu vida; no te pierdas esta gran oportunidad. Escribe tu propia historia.

¡No retrases más tu cita con el éxito, porque después de saborearlo, ya no querrás dar marcha atrás!

_______________________________________________

Esta entrada fue publicada originalmente en el blog de Retos Femeninos

Sylvia es una multipremiada comunicadora, publicista, conferencista y vocera de los derechos de las mujeres en distintos foros nacionales e internacionales. Como emprendedora es fundadora de la estrategia de comunicación integral Retos Femeninos, enfocada al crecimiento personal y profesional de miles de mujeres, y de la iniciativa Ya basta de violencia contra la mujer entre otras. Desde 2007 hasta la fecha presenta el evento del “Día Internacional de la Mujer” en la CDMX, Monterrey y Guadalajara y a partir del 2018, cada año, en una ciudad diferente, para cubrir la República Mexicana.  Es embajadora de Vital Voices por su labor promoviendo los derechos de las mujeres.

Síguela en Facebook y Twitter en: @retosfemeninos

Sitio web: http://www.retosfemeninos.com

No existe un solo camino

He trabajado desde chica, sin embargo no había logrado tener una carrera laboral “exitosa”. Me moví de un trabajo a otro pensando en ocuparme sin importar si el pago era representativo del valor de mi trabajo. Simplemente buscaba tener algo, ignorando mi pasión.

En este proceso hice de todo: trabajé de niñera, asistente de administración, maestra, intérprete para empresas y familias migrantes, vendedora de ropa, asistente de un programa para delincuentes juveniles, fui subdirectora de un refugio, maestra de apoyo escolar, etc. Todo por hacer cosas sin detenerme, hasta que un día mi sueño de ser mamá se cumplió y  dejé de trabajar por varios años para estar con mis hijos; criarlos, verlos, amarlos. En ese momento pensé que ese era mi propósito de vida. Como complemento y para satisfacer mi deseo de ayudar hice varios trabajos como voluntaria.

Todo parecía fluir, pero un día leí el título de la revista TIMES: “I love my kids, I hate my life” (Amo mis hijos, odio mi vida). Sentí como esas palabras me calaron hasta los huesos. -Eso no me podía estar pasando. ¿Cómo podía sentir dos emociones tan opuestos al mismo tiempo?, ¿cómo podía odiar mi vida sí mi mayor orgullo eran mis hijos y yo tenía el privilegio de cuidarlos?, ¿era yo una mala madre?-.  Esta sensación era intolerable y el título de esa revista resonaba en mi cabeza-.

decisiones

En ese momento mis hijos me necesitaban pero ya no era primordial que yo estuviera con ellos. Ellos estaban creciendo y era momento de que yo creciera también. Sin embargo quería hacer algo que me permitiera estar disponible para ellos y ser una esposa presente. Así decidí poner mi gran negocio. Uno en el que yo iba a poder atender a otras mamás de bebés, mamás primerizas, mamás que querían hacer algo diferente pero “sin dejar de ser mamá”. Con este deseo nos asociamos 4 mujeres: mamás, esposas, conocidas, y pusimos un centro para padres e hijos. Todo divino,  pero… ¡fracasamos!

Las voces de mi cabeza me decían: -Ok, mi destino es dedicarme exclusivamente a mis hijos. No puedo tener vida profesional y ser una mamá presente-. Aunque al mismo tiempo me atormentaba pensando: -¿si amas ser mamá por qué ni siquiera eres feliz siendo eso?, ¿ni este trabajo puedo hacer bien?, ¿también soy un fracaso como mamá?-

Esa fue la señal inequívoca de que debía volver a trabajar, así que seguí con la búsqueda compulsiva por una ocupación: tienda de accesorios de bebés, maestra de Montessori, traductora, quise abrir un café, etc.

Justificaba mi inestabilidad con el hecho de no tener una larga trayectoria profesional que me respaldara, para evitar sentirme “incapaz”.  Si me cambiaba de trabajo era válido decir que lo hacía para tener algo más grande, más importante, más admirable o que me pagara mejor.

Cuando buscaba el consejo de empresarios consolidados era muy difícil entender a qué se referían cuando decían: “No es lo hondo que caes, sino lo alto que rebotas”, “el fracaso es parte clave de la vida”, “si no fracasas, no aprendes y si no aprendes, no cambias”. Lo único que me quedaba era esperar que fuera cierto. Así es que me repetía a manera de mantra: “mis fracasos no me convierten en fracasada, sino en luchadora, perseverante, y aprendiz”.

Mi trabajo como madre era sin lugar a duda (incluso hasta hoy) lo que más me llenaba, divertía, retaba y exigía; pero para sacudirme esa sensación de fracaso tenía que dar un siguiente paso, salirme de mi zona de confort y romper con mi paradigma de lo que es una “buena madre” para redefinirme con mejores y más diversas herramientas para mí y para mis hijos. La vida se trata de crecer y aprender constantemente.

Siguiendo mi vocación por la educación fui profesora de una escuela Montessori en la que enfrenté y superé mi miedo a hablar en público dando clases durante tres años. Esta experiencia fue muy gratificante, sin embargo yo aspiraba a generar mayor impacto. Para hacerlo decidí detenerme, ver y entender cuáles eran mis prioridades, qué era lo que más me apasionaba, qué estaba dispuesta a dejar y qué no.

Así es como comencé a trabajar en una Fundación que otorga becas a estudiantes universitarios en donde estoy hasta la fecha. Ahí tengo posibilidades de crecer y hay lugar para mayores retos. Este trabajo implica adaptarme de nuevo y seguir aprendiendo  de mis compañeros, de mis fortalezas y de mis previos fracasos. Ahora sé que sólo enfrentando a mis miedos seguiré creciendo y que debo tener más paciencia, confianza, valor para enfrentar los retos que se van presentando.

A lo largo de este recorrido en el que lo personal y lo profesional están íntimamente ligados, sé que hay quienes saben lo que quieren en la vida desde el día uno y logran conseguir sus metas profesionales enseguida; pero habemos otros que no y es igual de válido porque en la vida existen muchos caminos. Yo respeté mi primer deseo de ser mamá, como el principal objetivo de mi vida. Ahora, en una nueva etapa honrando mi primera decisión  estoy lista para enfocarme en mi crecimiento profesional sin culpas ni reproches.

Antes de invertir, conócete a ti misma

Debemos reconocer que todas nosotras tenemos dos activos principales que no debemos desperdiciar nunca: tiempo y dinero. Muchas veces decimos que tenemos el tiempo para hacer algo pero no el dinero; o viceversa, que tenemos el tiempo para hacer algo pero no contamos con los recursos financieros para hacerlo. ¿Cómo lograr entonces tener dinero?

Primero debemos revisar qué relación tenemos con nuestras finanzas. Por ejemplo, ¿eres de las personas que viven al día y en cuanto llega el dinero se te va? O no estás segura de cuánto dinero entra, pero estás segura de que a fin de mes no te queda nada.

Supongamos que eres como la mayoría de las personas y que cuentas con un ingreso mensual más o menos fijo. En estos casos, mi consejo para ahorrar es que determines un monto fijo que será tu ahorro, lo apartes como si no lo tuvieras y consideres que el dinero restante es lo que tienes para gastar. A esto se le llama el método ALP:  “ApártaLo Primero”. Así evitarás quedarte sin dinero para tu ahorro a final de mes.

ahorro

Después de un tiempo llevando a cabo esta pequeña pero gran labor lograrás tener una cantidad de dinero ahorrado y podrás decidir qué hacer con él. Si ya lo tienes, antes de invertir piensa para cuándo quieres el dinero (plazo), cuánto riesgo puedes aceptar (riesgo-rendimiento) y qué tipo de instrumentos de inversión te interesan.

En cuanto al plazo, considera que si tenías un objetivo que te motivó a ahorrar (comprar algún bien, un viaje, una fiesta) al cabo de un tiempo tendrás los recursos para cumplirlo.  Si tu objetivo es de mayor plazo y quieres continuar con el ahorro puedes acercarte a las instituciones financieras para analizar las propuestas que te ofrecen mayores rendimientos.

En cuanto al riesgo-rendimiento, recuerda que existe una relación entre el rendimiento que es la tasa de interés que recibes por tu dinero, y el riesgo que conlleva esa alternativa.  En palabras sencillas, si pones tu dinero en una alternativa “muy segura”, el rendimiento que tendrás será pequeño.  Si quieres tener más rendimiento tendrás que estar dispuesto a aceptar más riesgo, es decir, a tener inversiones “menos seguras”.

En cuanto a los instrumentos de inversión financiera podemos catalogarlos en dos grandes grupos: renta fija, que se refiere a instrumentos de deuda pública o privada que pueden ser: depósitos a plazos, letras hipotecarias u otros similares; y renta variable, por ejemplo: acciones, bonos de empresa, fondos de inversión, certificados bursátiles nacionales o extranjeros (ADRs) y similares.

Podemos también tener inversiones que no sean en activos financieros, estos son por ejemplo los bienes raíces. Incluso podemos combinar los bienes raíces con instrumentos financieros en una figura llamada “crowdfunding” en la que como inversionista participas con dinero en un proyecto de inversión inmobiliaria y al final obtienes un rendimiento por esta participación.

planning

Como podrás darte cuenta, el principal reto para hablar de ahorro o inversión es organizarte para contar con los recursos necesarios para iniciar, después debes conocer el plazo de la inversión que quieres hacer (corto, mediano o largo plazo), el tipo de inversionista que eres (amante del riesgo que acepta “mucho riesgo” o averso al riesgo que prefiere “poco riesgo”) y finalmente conocer los instrumentos que más se acercan a tus objetivos.

Empecemos entonces por lo más sencillo para más adelante ir viendo a profundidad estas cuestiones. Se VALE conocerte a ti mismo y decidir cómo, cuándo y para qué ahorrar e invertir.

________________________________________________________________________________________________________

Cecilia Fernández es economista del ITAM, con maestría en Administración y especialidad en Dirección General en esta misma institución. Está cursando el programa de Doctorado en Educación por la Universidad de San Luis Potosí. Trabajó durante 10 años en el área de Financiamiento Corporativo de Casa de Bolsa Bancomer, y se desempeña como asesor externo en áreas de Financiamiento y Bursatilización de Activos. Lleva más de 20 años dedicada a la actividad docente, siendo actualmente profesor de asignatura en Universidad Panamericana de materias de economía y finanzas y en la Universidad Anáhuac en sus programas de maestría en línea.

_________________________________________________________________________________________________________

Más notas sobre el tema:

Se vale tener libertad financiera

Buenos hábitos, buenas finanzas