Mujeres emprendedoras de bajos ingresos: Fracaso y empoderamiento

En el corazón de Fuckup Nights creemos y luchamos por alcanzar un capitalismo más justo e inclusivo. Gracias a las miles de historias que escuchamos mes con mes en nuestros eventos, hemos aprendido del poder de reconocer y aceptar nuestras fallas para ayudarnos y a su vez empoderar a otros.

Tras un año de investigación, el Failure Institute (nuestro brazo de investigación) y Pro Mujer presentamos un estudio que toma en cuenta la experiencia de más de 190 mujeres emprendedoras con al menos un negocio fracasado para analizar las condiciones y características que enfrentan las empresarias de bajos ingresos en el área metropolitana del Valle de México.

La investigación arrojó cuatro causas principales del fracaso:

  1. Las responsabilidades en el hogar y cuidado de los niños

  2. El impacto de la reubicación en emprendedoras con redes limitadas

  3. La incapacidad para manejar el crédito dado a sus clientes

  4. Las finanzas y la planeación estratégica

Foto: Failure Institute

Si bien, el fracaso de un negocio es un proceso difícil para la economía de un hogar, las mujeres de este grupo mantienen su deseo por seguir aportando al ingreso familiar, mejorar su calidad de vida y satisfacer las necesidades del hogar y la familia, ya sea trabajando para alguien más (54.11%), buscando un nuevo negocio que se adapte a sus necesidades (19.86%) o, instruyéndose para mejorar sus capacidades emprendedoras (4.11%).

En el ensayo y el error es donde tú te moldeas y agarras experiencia. No te puedes estancar en nada, ni en tu vida, ni en tu estilo, ni en tu trabajo, eso no es para las personas que quieren salir adelante. Si ya pasó, hay pérdidas, pero son duelos.  Vívelos pero aprende… El que no se mueve, muere, entonces muévete para que sigas”. -Participante del estudio.

Al escuchar a estas mujeres sobre sus necesidades y desafíos, hemos comenzado a romper el silencio que rodea al fracaso. Estas conversaciones arrojan luz sobre las brechas y las necesidades que deberían abordarse para diseñar mejores herramientas, desarrollar conjuntos de habilidades más apropiados e implementar proyectos específicos para ayudar a prevenir el fracaso de sus negocios. Las ONGs, el gobierno, las instituciones educativas, las empresas privadas y la sociedad en general pueden tomar medidas de manera individual y colectiva para crear una red de apoyo sólida y mejorar significativamente los resultados de las mujeres emprendedoras de escasos recursos.

Sin duda el nivel de resiliencia y adaptabilidad dentro de esta población está marcado por su voluntad y convicción de seguir avanzando. Para ellas, el fracaso fue simplemente un escalón más en el camino hacia el éxito. En las palabras de Maria Cavalcanti, CEO de Pro Mujer: En el núcleo de los hallazgos de nuestra investigación, los datos respaldan lo que siempre hemos sabido: las mujeres micro-empresarias son extraordinariamente resilientes a pesar de los obstáculos a los que se enfrentan día con día.

Si quieres conocer más sobre esta investigación visita el reporte completo aquí.

Melanie Vázquez Ferro

www.fuckupnights.com, thefailureinstitute.com

facebook.com/fuckupnights

Ser mamá y profesionista sin morir ahogada en café y culpa

La maternidad me tomó por sorpresa y llegó al mismo tiempo que el despegue de mi carrera profesional. Esto me llevó a improvisar mi rol de madre, profesionista, esposa y ama de casa, en el que a veces los resultados no fueron tan favorables como lo hubiera deseado.  Viéndolo en retrospectiva, me doy cuenta de que entonces no me veía como soy hoy.  Me ha tomado muchos años y aprendizajes darme cuenta de que profesionalmente puedo ser todo lo que deseo y al mismo tiempo puedo tener una familia “estable”, en donde la plenitud de mis hijos no depende de la cantidad de horas  que paso con ellos.

2 matrimonios, 2 hijos, 9 trabajos y 12 años después me doy cuenta que la maternidad nos cambia la vida y nos vuelve más flexibles, más adaptables, más conscientes, más empáticas, más hábiles y más fuertes. Pero también nos deja más cansadas, estresadas, indecisas y definitivamente más exigentes con nosotras mismas. Cuando eres mamá, crees que tienes que poder con todo: la casa, los hijos, la pareja, los padres, los amigos, las exigencias sociales, la salud, etc. Y con frecuencia nos olvidamos de nosotras mismas. No nos damos cuenta de que ahí está la clave para “poder con todo”.

En esta búsqueda y necesidad de re-organizar mi vida después de un cambio importante de trabajo, decidí apoyarme de la experiencia de otras mujeres en situaciones similares a la mía,  para confrontar mis ideas y aprender de la forma en que otras “mamás trabajadoras expertas” se organizan y logran balancear su vida personal y profesional. Así que, en colaboración con @MamáenConstrucción y @WomensTalk  me di a la tarea de aplicar una encuesta informal a 50 mujeres que comparten esta realidad. En este proceso descubrí  distintos temas que giran en torno a esto, encontrando respuestas sorprendentes que compartiré con ustedes a lo largo de las próximas 3 entradas de este blog con la intención de ayudar a otras mamás  que como yo, no sólo trabajan sino que también son malabaristas.

¿Tú tienes algúna experiencia que compartir con nosotras? Nos encantaría integrarla a este estudio. ¡Escríbenos!

Maneras de lidiar con el fracaso en tu carrera

Por mucho que nos esforcemos por evitar el fracaso, a veces nos topamos con él. Incluso las personas más exitosas del mundo no estuvieron exentas de dificultades y reveses. El hecho es que a nadie le gusta fracasar, pero el fracaso, sin embargo, es inevitable. Es importante tener en cuenta que lo que importa más que el fracaso es cómo lo manejas y cómo lo superas.    

Lo más probable es que si vives lo suficiente, te encontrarás con desgracias y fracasos. Por lo tanto, es imperativo recordar que el fracaso es una parte estándar de la vida. Piensa en ello como una oportunidad para aprender algo nuevo y el paso inicial en el camino al éxito.

Ya sea que eres una empresaria que se enfrenta al cierre de su negocio o una empleada que se enfrenta a deficiencias en su carrera, he aquí cómo salvar tu carrera del borde del fracaso.

 

  1. Reconoce cuando hay pocas posibilidades de éxito

Suena triste, pero es una realidad inevitable. Es esencial saber cuándo ceder. Asigna un marco de tiempo para mejorar las cosas o aceptar la derrota. Cuando estás fallando en algo, es mejor no seguir tirando tus fuerzas y finanzas en ello por el bien de la tenacidad o la dedicación. Necesitas saber cuándo ponerle fin.

 

  1. Toma el control y admite los errores que cometiste

Toma el control de la situación confesándolo para que no te controle a ti. Reconoce que sucedió y que te sentiste mal, no puedes cambiar el pasado. En lugar de culpar a factores externos como la mala gestión y los malos tiempos, confiesa el papel que desempeñaste en ello. Admite que necesitas cambiar para progresar en tu carrera y seguir adelante.

 

  1. Aprende de los que aguantaron

Muchos empresarios exitosos han superado algún tipo de contratiempo en su carrera y conocen la importancia de seguir adelante después del fracaso. Por ejemplo, Akio Morita, co-fundador de Sony, comenzó fabricando cocinas de arroz eléctricas que quemaban el arroz. Evan Williams estableció Twitter después de que su directorio de podcasts Odeo quedó obsoleto con el lanzamiento de iTunes. Las dos primeras compañías de automóviles fundadas por Henry Ford fracasaron, dejándolo sin un centavo.

 

  1. Sal de tu zona de confort y prueba cosas nuevas

Trata de replantear tus reveses y velos como puntos de inflexión en tu carrera. Si con frecuencia hacer las cosas de la misma manera no te ha llevado a ninguna parte, entonces podría ser el momento de probar algo nuevo y atrevido. Identifica nuevos caminos y ve a dónde te llevan.

 

  1. Piensa en seguir estudiando

A veces, dejamos de crecer como profesionales y con toda honestidad podríamos incluso retroceder un poco. Pero a medida que pruebas nuevos caminos, puedes darte cuenta de que necesitas experiencia y conocimientos adicionales para progresar en tu carrera. Además, una fuente externa puede ayudar a inspirarte a desarrollar nuevas habilidades. Recuerda que no tienes que obtener un título formal de un instituto. En su lugar, puedes asistir a cursos de corta duración, programas de certificación, seminarios o cursos en línea.

 

  1. Considera la posibilidad de convertirte en empresaria

Si sientes que estás atrapada en un papel en el que tus habilidades no están siendo aprovechadas adecuadamente, entonces considera la posibilidad de iniciar un negocio paralelo como los medios de comunicación social o una red de blogs. Puedes obtener una posición más satisfactoria y – nunca se sabe – puedes conducir a una puesta en marcha exitosa que eventualmente reemplace el empleo en el que estás actualmente.

 

  1. Invierte en medios sociales

El crecimiento de tu comunidad en línea puede resultar en que los clientes vengan a ti en lugar de que tú busques clientes. La gente puede empezar a buscarte para hablar de las últimas oportunidades. Tus actividades en línea pueden dar lugar a un negocio en crecimiento para tu empresa.

 

Una vez que dejes de culpar a los elementos externos por las caídas en tu carrera y tomes el control de la misma, sólo entonces te sentirás apreciada y realizada.

 

Redacción para Dalia Empower: Nancy N. Salazar

 

Por qué sí y por qué no

Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. En una época en la que la productividad pareciera darle sentido a la vida de las personas, se nos ha olvidado y hasta me atrevería a decir que hemos desarrollado una fobia a decir “no”. Sea esto por temor a parecer débiles, incapaces o hasta negativos. Sin embargo, esta pequeña palabra contiene la fuerza de un tratado entero y guarda en ella la magia creadora de un conjuro.

El “no” es edificante

Si has estado cerca de niños chiquitos recordarás que una de las primeras palabras que aprenden a usar (no solo a decir) es “no”. Este sencillo fonema nos introduce al mundo como sujetos deseantes capaces de distinguir lo placentero de lo displacentero y además formular una sentencia para hacer que algo suceda o no; para que algo continúe o se detenga. Es la primera forma que tenemos de controlar nuestra realidad y nuestra primera experiencia frente a la elección.

Rechazo o deseo

Por lo general asociamos la palabra “no” con el rechazo, por lo que es difícil de escuchar, y más aún, de pronunciar. Nadie quiere ser “malo”. A veces perdemos de vista que la otra cara de la moneda es que “no” también es una expresión de deseo que al acotar opciones o caminos, al mismo tiempo abre otros que podrían ser mejores. Pero también hay algo que da mucho miedo respecto a esta cara del fonema maldito: representa la incertidumbre de no tener ningún pájaro en mano y simplemente un ciento volando.

Poner límites

Hace poco leí que evitar el “no” es tan peligroso como tener un carro que va a 1000 por hora, sin frenos. En efecto decir “no” es un freno, pone los límites de lo tolerable, de lo que estamos dispuestos a hacer y traza el punto hasta donde permitiremos que los otros intervengan en nuestras decisiones. Paradójicamente el “no” contiene y nos ayuda a movernos en aguas quietas donde podemos aprender a nadar sin ahogarnos. Es una forma de comunicarle a los demás cuáles son las reglas del juego que estamos dispuestos a jugar y qué límites no puede cruzar.

Conocer tus límites

Vivimos en la ilusión de que no hay límites. “Tú puedes ser quien quieras ser mientras te lo propongas”. Muchos de aquellos que lo han intentado podrán constatar que no es cierto.

Puedes ser la mejor versión de ti mismo, pero no puedes serlo todo ni todo el tiempo. Los seres humanos somos finitos, imperfectos y tenemos límites. Mientras antes conozcamos y aceptemos cuáles son éstos, más rápido podremos expandirlos y redefinirlos. Me parece que ésta es la principal función del “no”: La posibilidad que ofrece de autoconocimiento. Este “no” bien puesto nos puede salvar la vida y muchas veces no viene de la razón. Viene del cuerpo y se manifiesta como intuición. Es un “no” que afirma la vida y nos cuida de llegar hasta el punto del no retorno.

Al “no” hay que cuidarlo y quererlo bien, escucharlo cuando tiene algo que decir y aprender a negociar con él porque muchas veces hay más verdad en un “no” contundente que en una danza compulsiva de “sís” falsos. La próxima vez que te encuentres en una encrucijada y tengas que tomar una decisión, recuerda que el “no” también es una opción que abre puertas y ofrece nuevas oportunidades.  

Acerca de Cirila Thompson, mi álter ego

−Lo único que debes recordar, es que tú eres Cirila Thompson – me dijo la mujer del sueño antes de chasquear los dedos. Cuando desperté, lo primero que hice fue buscar en Internet alguna referencia de aquel nombre. Pero no, no había ninguna Cirila Thompson que hubiera podido escurrirse en mi memoria.

Muchas cosas sucedieron antes de Cirila. Ahora las recuerdo como si le hubiesen ocurrido a alguien que no soy yo. Por ejemplo, crecí pensando que era muy gorda, bocona y sin talento para tocar el piano y bailar hawaiiano. Por todos esos supuestos concluí que mi única alternativa era ser medianamente lista, lo suficiente como para sobrevivir.

Esa comprensión me convirtió en la machetera de la clase, la que alcanza triunfos esporádicos y modestos después de mucho arrastrar el lápiz. El deleite del triunfo solía durarme poco. Apenas concretaba cierto logro, me arrojaba de nuevo a mi piscina imaginaria en pos de otra pequeña meta.

Entre cada zambullida, escribía. La realidad que me circundaba me había daño, así que inventé un mundo de palabras donde pudiera encontrarme a mis anchas, sin que mi bocota, mi gordura y mi falta de talentos musicales me estorbaran.  Muy pronto, me encontré escribiendo todas las noches. Mi mamá se quejaba por el ruido de mi Olivetti eléctrica, “¡estás arruinando mi futuro como escritora!”, solía responderle mientras aporreaba mi teclado con furia ciega. Las cuartillas se amontonaban en el escritorio de esa rabiosa mujer antes de Cirila.

Olivetti

Olivetti

Un día providencial, mi dentista se secó el sudor después de luchar durante casi una hora para sacarme unas placas dentales: “lo siento, tienes la boca muy pequeña, no tengo moldes de ese tamaño, ya te puse los de niño y no funcionan”, me dijo con preocupación, sin saber que acababa de mandar al traste una de mis creencias limitantes más sólidas.

Otro día trajo consigo una nueva sorpresa. Un buen amigo me dijo “no sé qué estás haciendo, pero te ves fatal, pareces un cadáver.” No intentó suavizar su comentario: me lo espetó así, sin anestesia. Ese arponazo me liberó: de manera que tampoco era gorda, por el contrario, tenía una anorexia galopante que me tomó años revertir. Entonces, ¿qué soy? ¿cómo soy? ¿qué quiero para mí? Me pregunté. Y me sigo preguntando y respondiendo.

Las respuestas trajeron consigo varios acuerdos interiores. Me reconcilié con mi cuerpo, con mi boca y lo que salía de ella. No aprendí a bailar hawaiiano, pero sí salsa. Tampoco aprendí a tocar el piano, pero desarrollé otros talentos que a la postre me permitieron y me permiten ganarme la vida con dignidad y placer. Tan sólo me tomó la mitad de la existencia alcanzar esta comprensión, ¿qué puedo decirles? Soy rápida para comer y lenta para entender lo importante.

Apenas empecé a comprender todo esto, soñé con Cirila Thompson. Su aparición coincide con otros entendimientos. Por ejemplo, me percaté de que me gustaba. No como me gustan los cachorros esponjosos o las buenas películas. Me gustaba con ganas, como te gusta esa persona a la quieres comerte a mordiscos sin miedo a quedar llena de melcocha.  La segunda cosa que aprendí una noche que me conté un chiste mientras lavaba la loza y se me escapó una sonora carcajada, es que me caía muy bien.

Si alguien te gusta mucho y te cae muy bien, es muy factible que te enamores. Eso fue justamente lo que me sucedió. Me enamoré como se enamoran las personas adultas, aceptando sus capacidades y también sus debilidades. No sé tocar el piano, no sé bailar hawaiiano, tengo una panza que no cede a horas interminables de Pilates y una voracidad por vivir que a veces me agota por completo. Pero también soy hábil con las palabras y me agrado tanto como para querer pasar el resto de la vida a mi lado. Cirila Thompson apareció en mis sueños para recordarme todo esto.

Y tú, ¿conoces a tu alter ego? ¿qué crees que te dirá cuando se manifieste?

Autor: Karla Paniagua 

Twitter @cirila_thompson

Instagram: @karlapaniaguaramirez