trabajo doméstico

7 de cada 10 empleadas domésticas en AL quedaron desempleadas

En América Latina los salarios de las empleadas domésticas son iguales o inferiores a 50% de lo que ganan en promedio los demás trabajadores. (Foto: Bob Dmyt/ Pixabay)

Suscríbete a nuestro newsletter

CIUDAD DE MÉXICO. Con una larga historia de exclusión y precariedad laboral, las empleadas domésticas en América Latina están sufriendo de lleno los efectos económicos de la pandemia, que las ha dejado confinadas y sin trabajo.

"Me dijeron que los disculpara, pero que ahora no podía trabajar. Soy una persona consciente, veo lo que nos está pasando, pero espero poder regresar ya a mi trabajo", cuenta la mexicana Carmen Hernández, de 59 años, empleada doméstica desde hace 36.

Su caso se repite a lo largo de la región, una de las más desiguales del mundo, donde hasta 18 millones de personas se dedican al trabajo doméstico, de las cuales 93% son mujeres, según la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL).

Te pueden interesar la e-Class de Dalia Empower: eClass: Creatividad y empatía para innovar tu negocio

Sin ingresos, pues la mayoría se rige por contratos de palabra, el virus de COVID-19 ha evidenciado su vulnerabilidad.

Siete de cada 10 quedaron desempleadas o perdieron horas de trabajo por las cuarentenas, de acuerdo con la CEPAL, que calcula en 77% su informalidad laboral.

En Brasil, por ejemplo, de 4.9 millones de empleos que se perdieron entre febrero y abril, 727,000 fueron del servicio doméstico.

Una situación crítica para un sector donde los salarios de por sí no dan. En Latinoamérica son iguales o inferiores a 50% de lo que ganan en promedio los demás trabajadores, pese a los esfuerzos de algunos países por regularizar la actividad, según la CEPAL.

Para completar sus ingresos, Carmen limpia cinco casas a la semana. Sin trabajo desde mayo, le ofrecieron volver a una próximamente.

Pero una normalización parece lejana cuando el nuevo coronavirus golpea con fuerza a la región, donde al 29 de junio ha dejado 2.4 millones de contagios y unos 111,000 muertos.

También te puede interesar esta e-Class: Comunicación Inspiradora

Discriminación

La pandemia también ha puesto de relieve la discriminación contra el personal doméstico en la región, donde esta labor representa hasta 14.3% del empleo femenino.

En Brasil, con 6 millones de estas empleadas, en su mayoría mujeres negras de zonas marginales, muchas se vieron obligadas a seguir trabajando, arriesgándose al contagio en el transporte público.

Lee más: Lanzan campaña en favor de empleadas domésticas durante la pandemia

Una de las primeras víctimas mortales -de las más de 57,000 acumuladas- fue una mujer de 63 años que trabajaba en un exclusivo barrio de Río de Janeiro, contagiada por su patrona tras regresar de vacaciones de Italia.

Otro caso que conmovió al país fue la muerte de un niño de cinco años, hijo de una empleada doméstica, en un edificio de lujo en Recife, al noreste del país, que cayó del noveno piso estando bajo el cuidado de la empleadora, mientras su madre –que lo llevó al trabajo por no tener con quién dejarlo- paseaba al perro de la familia.

En Argentina también tuvo repercusión el caso de un empresario de Tandil que ocultó a su trabajadora en el baúl del carro para ingresarla a una urbanización privada, violando la cuarentena. En este país la mitad de las 1.4 millones de empleadas domésticas carece de seguridad social.

Asimismo, en Perú unas 60 empleadas se contagiaron en los primeros tres meses de la emergencia.

"La crisis ha exacerbado las vulnerabilidades y desigualdades existentes" en el personal doméstico, señala Vinicius Pinheiro, director regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Entérate: Empleo formal femenino pierde año y medio de avance por el COVID-19

Iniciativas en su favor

La dura situación de las empleadas del hogar ha motivado iniciativas para protegerlas.

En México, con 2.3 millones de trabajadoras, el laureado cineasta y ganador del Óscar, Alfonso Cuarón, apoya una campaña para que los empleadores sigan pagando los salarios durante el confinamiento.

Cuarón tiene una sensibilidad particular por estas mujeres, que plasmó en su película Roma (2018), dedicada a Liboria Rodríguez, la empleada que ayudó a criarlo.

Un grupo de hijos de trabajadoras brasileñas también lanzó el manifiesto "Por la vida de nuestras madres", pidiendo una cuarentena remunerada.

Para ayudar a grupos vulnerables como éste, los gobiernos de Brasil y Argentina entregan subsidios de emergencia. En algunos países la informalidad dificulta el acceso a apoyos oficiales.

De 75 años, Elena Mendoza, que servía a un matrimonio estadounidense en la Ciudad de México, no recibe sueldo por cuarentena ni ayuda gubernamental. Tampoco gratitud.

"Me enteré por el lava autos que habían regresado a Nueva York. Creo que con la prisa ya no pudieron avisarme", justifica la anciana.