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Tierra de Monte, el emprendimiento que nació por amor a una hija

Adriana Luna ganó el Cartier Women’s Initiative con un proyecto biotecnológico que mejora la agricultura de forma ecológica. (Foto: Cortesía Tierra de Monte)

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CIUDAD DE MÉXICO. El amor a su hija, la necesidad de productos orgánicos a precio accesible y el interés de cambiar la realidad del campo, impulsaron a Adriana Luna a fundar Tierra de Monte, empresa de productos biológicos que incrementan la productividad y calidad de la agricultura sin causar impacto ambiental.

De raíces indígenas -con abuelas zapotecas-, Adriana es una bióloga mexicana con interés en remediación y restauración ambiental, el cual cuajó al estudiar una maestría en Restauración Ecológica.

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Sin embargo, para que Tierra de Monte naciera hubo otro par de factores además del científico. Por un lado, el complejo panorama de los agricultores mexicanos y, por otro, la condición de salud de su hija mayor.

“Tuvo fuertes problemas de salud, muy graves. Hemorragias internas. Y tuvimos que movernos a la Ciudad de México (provenientes de Sinaloa). Fue una historia de terror”, recuerda Luna en entrevista.

El diagnóstico eran múltiples alergias, especialmente a los agroquímicos. El consumo de productos orgánicos se volvió una necesidad. El alto costo de estos productos puso a la familia en una complicada situación económica que pudieron solventar gracias al apoyo de sus círculos cercanos, pero Adriana era consciente que no todas las familias tenían estas facilidades y se sintió obligada a hacer algo al respecto.

“En mi casa tenía que sembrar mis cosas, porque no me alcanzaba para comprarlas. Tomamos eso y lo hicimos una empresa que pudiera dar soluciones a las personas que estaban en nuestra situación, pero también a los productores. Porque a los productores, no es que les guste tirar veneno a la tierra, es que no tienen herramientas o por lo menos, herramientas accesibles”, explica.

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(Foto: Cortesía Tierra de Monte)

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De la desesperación al éxito

Adriana decidió que iba a emprender e inició una maestría en Administración de Empresas Socioambientales en la Universidad del Medio Ambiente en Valle de Bravo. El camino no sería sencillo.

“Me meto a la maestría y cuando estoy en medio de un momento familiar muy crítico en que la niña tiene que ir al doctor y tenemos 2,500 pesos en la cuenta, me volteo con mis maestros, especialmente con Cristina Palacios, maestra de Modelo de Negocios, y les digo: Les agradezco mucho, pero yo ya no puedo seguir aquí. Tengo que ver cómo le hago, si no saco un negocio en dos días, me despido de la maestría y regresaré cuando pueda”, cuenta.

Sus profesores y ella se sentaron a buscar opciones y aterrizar ideas. Adriana habló con cerca de 250 personas para ofrece lo que tenía -microorganismos para los cultivos- y encontrar un posible cliente.

Finalmente, un cliente en Baja California Sur le pidió 300 kilogramos de su solución. El proceso fue rápido. Sacó los 2,500 pesos que tenía en la cuenta y comenzó a preparar el pedido. Valiéndose de palas, cubetas y costales que le regalaron en una panadería y usando su cocina y patio como instalaciones, lograron sacar el pedido.

“Me dijo: Esto es una porquería, pero funciona. Le tienen que cambiar varias cosas, pero el principio funciona. El ingrediente activo funciona y si pueden cambiarle esto, vamos a hacer grandes cosas. Y de una vez les pido otros 300 kilos”, rememora Luna. Pese a lo improvisado del envío, el producto era eficaz: la planta infestada de plaga comenzó a reaccionar cuatro días después de aplicar los microorganismos.

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(Foto: Cortesía Tierra de Monte)

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El aliado de Baja California Sur sigue confiando en Tierra de Monte, que nació de manera comercial en 2015. Se han sumado también asesores de otros 16 estados y cuatro productores en otros cinco estados. Además, uno de los aliados exporta las soluciones de la empresa a Perú, Ecuador y Guatemala.

El siguiente objetivo de la firma es entrar al sureste mexicano y llegar al mercado europeo, el cual estima abrir este mismo año o en 2021, pues la irrupción del virus de COVID-19 ha impactado en su cronograma de negocios.

Aunque la pandemia bajó su proyección de venta en 75%, Adriana dice que ha podido sortear la crisis sin reducir salarios de trabajadores gracias a una buena administración y a que ha podido conseguir ahorros.

Va por las mujeres en el agro

Para Luna y el equipo de Tierra de Monte ha habido siempre una meta clave: adaptar su modelo o hacer uno alternativo que las mujeres de las zonas rurales puedan implementar con el objetivo de mejorar sus oportunidades laborales y económicas.

Pero hacerlo no es tarea sencilla. Requiere escuchar las voces de productoras, agricultoras, asesoras, agrónomas, académicas y empresarias.

“Entender esto (a las mujeres en el agro) requiere una serie de encuentros y un proceso muy largo que nosotros solos definitivamente no íbamos a poder (llevar a cabo)”, relata Adriana.

Es ahí donde entra Cartier y su programa de apoyo a emprendimientos.

Luna decidió postulars su proyecto al Cartier Women’s Initiative 2020 para obtener acompañamiento, capacitación, recursos y el respaldo de una marca de renombre para lograr un impacto en favor de las mujeres de zonas rurales.