La paradoja del futuro del trabajo

“Si fuera está el pasado, quizás el futuro se concentre en el punto más interior de la isla If, es decir, que el camino de salida es un camino hacia dentro.”

Italo Calvino. Cosmicómicas.

La paradoja entre el pasado y el futuro se actualiza siempre en el presente. Por eso, pensar en el futuro del trabajo es en realidad la tarea de hoy, y las habilidades que requerimos son las de ayer. Pero no las de un ayer temporal, sino metafórico. Son habilidades profundamente humanas que en algún momento olvidamos cuando el brillo de la producción en masa nos deslumbró convirtiéndonos en autómatas. Desde esa perspectiva, el mito del futuro hipertecnologizado nos regresa a los valores del pasado. No los de las normas, sino los del tesoro, lo que vuelve a tener valor: lo humano.

Con la llegada de la Cuarta Revolución Industrial apareció frente a nosotros la automatización de los procesos, la inteligencia artificial y la globalización sin límites. Los trabajos que sostuvieron a nuestra civilización en el pasado están siendo reemplazados por máquinas. El trabajo obrero y administrativo está en manos de máquinas o aplicaciones que no se enferman ni se cansan, no piden vacaciones ni tienen conflictos con sus compañeros. Esto nos preocupa porque según el World Economic Forum, para 2020 se habrán perdido alrededor de 7.1 millones de trabajos.

Pero no todas las noticias son malas. Según esta misma fuente, la tecnología también está creando nuevos campos laborales y abriendo alrededor de 2.1 millones de trabajos. El problema es que estos puestos requieren de nuevas habilidades que sean capaces de crear, no solo de replicar; de tomar decisiones éticas, no sólo obedecer; de generar experiencias inolvidables, no solo de servir.

Ante este reto, la función de Recursos Humanos es fundamental. Digo función y no áreas porque no importa si existe un área como tal en una pequeña o mediana empresa. Mientras las funciones se cumplan, está en su cancha formar a sus equipos en las nuevas habilidades requeridas. Los Recursos Humanos tendrán que dejar a un lado la gestión de la nómina y el monitoreo de los procesos para enfrentarse con su propósito: abrir posibilidades para los empleados, ante la incertidumbre y los desafíos que enfrentan.

Con o sin Recursos Humanos, hay cinco habilidades que tiene un alto valor en el futuro del trabajo:

habilidades futuro

– Creatividad:

En esta época de cambios, la capacidad de hacer algo nuevo con los elementos existentes y aportar nuevos sentidos es, tal vez, la luz al final del túnel que nos permite transformar los retos en oportunidades. Esta habilidad recupera la singularidad sobre la universalidad, dándole valor a la autenticidad de cada uno, la responsabilidad para respaldar sus decisiones, y la posibilidad de impactar a otros a través de las acciones.

– Matemáticas

Tiene dos vertientes. Hard (técnica) y Soft (suave). Desde la perspectiva hard, saber matemáticas es una puerta de entrada al mundo de la programación e ingeniería de las máquinas y software que vemos interactuar cada vez más en nuestra vida diaria. En este sentido es que debemos impulsar a que más mujeres estudien carreras STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas). No solo porque esos son campos de trabajo fértiles, además así abrimos posibilidades de que la programación de las máquinas sea inclusiva.

Desde la perspectiva soft, saber matemáticas cablea nuestra mente de formas distintas y muy enriquecedoras, posibilitando diferenciar las estructuras básicas del funcionamiento complejo de los sistemas y encontrando patrones que permiten hacer prospectiva del mundo que nos rodea.

– Toma de decisiones éticas

En un momento en el que las fronteras entre lo “bueno” y lo “malo”, lo “normal” y lo “diferente”, son tan difusas, la toma de decisiones construye un marco de referencia para los miembros de una organización. Esta habilidad tiene implícito el pensamiento crítico para reconocer los elementos de una argumentación y formarse una opinión antes de tomar decisiones. Y la empatía como un elemento fundamental para comprender al otro y estar consciente de que en las decisiones que tomemos están siempre implicados los demás.

– Liderazgo incluyente

Hemos visto incontables ejemplos de que el liderazgo autoritario ya no funciona. Hoy en día, un líder es aquel que con sus acciones influye en los otros y forma equipos diversos. Esto quiere decir que ya no es suficiente con ser el mejor en cierta disciplina: es indispensable ser un mentor que invite a otros a tomar riesgos y aprender continuamente.

– Negociación

Estamos viviendo en un momento en el que la diferencia nos puede dividir o enriquecer. Para que la resolución de un conflicto sea favorable para ambas partes es necesario saber negociar y obtener el mejor resultado considerando los intereses de los involucrados. Parece sencillo. Sin embargo, en contextos laborales en los que deben trabajar  juntos colaboradores remotos y presenciales, de múltiples generaciones, nacionalidades y géneros, ésta es una habilidad altamente valorada que permite hacer frente a uno de los retos actuales más importantes en el mundo laboral.

Como sabemos, estas habilidades no se han inventado recientemente. El futuro se construye todos los días con las herramientas que hemos tenido desde el inicio de los tiempos (personales e históricos), sólo que ahora adquieren un valor renovado ya que las máquinas se encargarán del trabajo mecánico o administrativo.

En este sentido, David Deming, profesor de Harvard, comenta que los lugares de trabajo actuales (en los que las personas cambian constantemente de roles y proyectos) parecen más a un salón de preprimaria. Ahí donde aprendemos habilidades sociales básicas como la empatía y la cooperación. Así que, optemos por dar un brinco al pasado para construir el futuro.

Si quieres saber más acerca de estas habilidades y cómo fortalecerlas, escribe a info@daliaempower.com y conoce los cursos y talleres que tenemos disponibles para ti.