La brecha digital no sólo es un tema de género

A lo largo de la historia es posible identificar mujeres destacadas en la ciencia y la tecnología, pero es menor el número de mujeres con discapacidad que han sido reconocidas en este ámbito. No por falta de habilidades, sino por la dificultad que tienen de acceso y participación.

Si bien las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), han representado una puerta de entrada a múltiples posibilidades, como la de aprender desde casi cualquier ubicación, informarse, divertirse, desarrollarse, y romper una barrera de tiempo y espacio; no todos los grupos poblacionales se han visto beneficiados por ellas. Tal es el caso de las mujeres con discapacidad.

Aun cuando se podría considerar que las TIC contribuyen a disminuir las barreras del entorno a las que se enfrentan, una realidad es que la brecha digital de las mujeres con discapacidad es alta, en parte por las distintas situaciones de discriminación que viven día a día.

María del Pilar Gomiz (2016), analiza la discriminación múltiple a la que se enfrentan las mujeres, en específico las mujeres con discapacidad (considerada doble discriminación por el hecho de ser mujer y por la condición de discapacidad) y propone tres ejes desde los cuales es posible abordar y entender la situación de las mujeres con discapacidad respecto al uso de las TIC. A continuación desarrollaremos cada una.

Accesibilidad de las TIC para las mujeres con discapacidad

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, instrumento internacional con el mismo peso que la Constitución Política, del cual México fue pieza clave para su creación, indica en su artículo 9 que se debe “asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones…”

Este mismo documento define como Diseño Universal “el diseño de productos, entornos, programas y servicios que puedan utilizar todas las personas, en la mayor medida posible, sin necesidad de adaptación ni diseño especializado.” Es decir, diseñar pensando en TODOS, incluyendo las necesidades de las personas con discapacidad, desde cero, para evitar adaptaciones posteriores.

Refiriéndonos en específico a páginas de Internet y aplicaciones móviles, las premisas del Diseño Universal se pueden cumplir a partir de los principios de accesibilidad establecidos por la W3C, (World Wide Web Consortium) los cuales, de cumplirse, permitirían que ese sitio o esa app fuera utilizada por cualquier persona, incluyendo personas con discapacidad visual, auditiva, intelectual, etc. (Sí, una persona que ha perdido la vista puede navegar en internet, hacer uso de sus redes sociales, revisar su correo, hacer un documento en Word, entre otras actividades, siempre y cuando sea accesible).

En México, aún son pocos los sitios web accesibles, a pesar de que en 2017 entró en vigor la Ley de Accesibilidad de la Ciudad de México así como los Lineamientos Generales de Accesibilidad a Servicios de Telecomunicaciones para los Usuarios con Discapacidad. Respecto al primer punto, se destaca dentro de empresas de talla nacional el sitio web de Coppel lanzado en 2018, el cual fue probado por personas con discapacidad visual. En relación al segundo punto, El IFT (Instituto Federal de Telecomunicaciones) publicó este año una evaluación de accesibilidad de las páginas de internet de los principales prestadores de servicio de telecomunicaciones en el país.

Lo que es un hecho es que no basta con la existencia de tecnología accesible, sino que las mujeres con discapacidad, sepan de su existencia y la sepan utilizar.

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Acceso de las mujeres con discapacidad a las TIC y el conocimiento que tienen sobre ellas

En México, según información del Banco de México, el promedio de escolaridad de las personas con discapacidad es sólo 3.8 años. Entre la población con discapacidad de 15 años o más, un 35.5% vive en condición de analfabetismo y un 27,8% no completó la enseñanza primaria.

Este bajo índice de escolaridad se relaciona directamente con situación de pobreza. Según la misma fuente, en América Latina y el Caribe, el 82% de las personas con discapacidad vive en situación de pobreza. Esto quiere decir que no tienen los recursos económicos para adquirir esta tecnología o la capacitación para usarla, ya que en la mayoría de los casos tiene un alto costo. Por ejemplo, un iPhone tiene mayores recursos de accesibilidad para personas con discapacidad. Sin embargo, su costo es mayor frente a otros sistemas operativos.

Respecto a la brecha digital, indica María del Pilar Gomiz (2016:139), “En el caso de las mujeres con discapacidad… se corre el riesgo de dejarlas fuera de estas nuevas formas de acceder a la información, condenándolas a una analfabetización digital que merma gravemente sus posibilidades de desarrollo e inclusión en el sistema.” Sin embargo, añade que el desarrollo de tecnologías accesibles y tecnologías de apoyo, “permite la inclusión en entornos laborales, dando alternativas a barreras de acceso que impiden la participación activa de las mujeres con discapacidad en determinados espacios. En este sentido, son fundamentales en la educación, permitiendo participar de modelos inclusivos en igualdad de condiciones que las personas sin discapacidad.” (Gomiz, 2016: 139)

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La capacidad de las TIC para generar autonomía

Las Tecnologías de la Información posibilitan tejer redes sociales entre las mujeres, con las que pueden expresarse, compartir, aprender y capacitarse. Múltiples posibilidades para empoderarse y para hacerse visibles.

En este sentido, la invitación es a propiciar el acceso de las mujeres con discapacidad a las TIC “no sólo como usuarias pasivas, sino como promotoras de la información que fluye en ellas y como desarrolladoras de las mismas. Para ello hay que lograr instruir a las mujeres con discapacidad, facilitarles el acceso a estudios superiores y a las carreras técnicas, y abrirles espacios en las empresas de tecnología.” (Gomiz, 2016: 139)

Este es un paso indispensable en la lucha por la inclusión de las mujeres con discapacidad. ¿Qué estás haciendo tú en tu empresa para facilitar la integración de mujeres con discapacidad a la fuerza laboral?

Fuentes de información:

Gomiz, María del Pilar (2016) TIC y mujeres con discapacidad: una ventana al mundo. Revista de estudios y juventud. España. DIsponible en: http://www.injuve.es/sites/default/files/revistaestudiosjuventud_111.pdf

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Karina Bárcena Anguiano

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Se ha desempeñado como Project Manager en agencias digitales en México, coordinando proyectos de desarrollo de software, así como estrategias de marketing digital para empresas a nivel nacional e internacional. Ha sido reportera y fotógrafa en medios de comunicación. Instructora del sistema de lectoescritura Braille, aprendiz de Lengua de Señas Mexicana. Es asociada activa de la asociación civil Libre Acceso A.C. con el propósito de lograr la plena inclusión de las personas con discapacidad.

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