El F.O.M.O. del emprendedor
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Cuando vas a emprender necesitas toda la ayuda que puedas tener. No importa si vas a empezar un negocio, si estás estrenándote como freelance o si tienes una nueva posición en un corporativo. Estas etapas de transición suelen estar llenas de incertidumbre y expectativa por hacer un éxito de ese nuevo proyecto. Sin embargo, esta necesidad de “demostrar” y la presión natural de un proyecto de emprendimiento pueden hacerte presa del burn out y víctima del F.O.M.O. o fear of missing out (en español: temor de quedarte fuera).

El fenómeno del F.O.M.O es una de las grandes herencias de la era de la tecnología y la dependencia a las redes sociales como ideal de vida. Este acrónimo está asociado a la ansiedad que provoca la idea de estar perdiéndonos de algo maravilloso que vemos en lugares como Facebook o Instagram, mientras vivimos nuestras aburridas vidas.

Este mal nos afecta a todos en la dinámica del consumo y producción del contenido digital. Incluso para quienes despliegan su supuesta fama y fortuna en las redes, un instante lejos del teléfono significa la abstención de la dopamina que genera la recompensa de un like y un encuentro con el vacío y la cruda realidad de ser un mortal cualquiera.

Si trasladamos este fenómeno al terreno profesional, nos encontramos con algo muy similar. Por un lado, hay tantos contenidos, cursos, metodologías, artículos destinados a que tu negocio sea exitoso, que fracasar parece sacrilegio. Es muy común que los emprendedores al iniciar estén inscritos en tres cursos en línea al mismo tiempo y tengan tantas pestañas abiertas en su computadora que difícilmente encuentren el documento en el que están trabajando. En muchas ocasiones, esta sobreoferta y la necesidad de obtener respuestas puede llevarte a la confusión y a la pérdida de tiempo y dinero.

Por otro lado, en el ecosistema emprendedor es fácil ubicar al selecto grupo de personas que marcan el rumbo. Esto tiene grandes ventajas, como lo es aprender de quienes comparten de su experiencia a través de los medios sociales; pero si no tenemos cuidado, la obsesión por alcanzar a aquellos que parecen disfrutar de las mieles del éxito puede convertirse en un infierno.

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Así es como el emprendedor o quien inicia un nueva etapa es doblemente susceptible al FOMO: por su necesidad de encontrar respuestas y de pertenecer. Para contrarrestarlo hay dos actitudes importantes que debes recordar:

– ENFOQUE: Hay un millón de herramientas y por supuesto que sería increíble dominarlas todas para ser el mejor y más actualizado en tu ámbito. Sin embargo has hecho mucho trabajo en tu modelo de negocio y en tu pitch para definir qué es lo que haces. Primero enfócate en tu promesa de valor. Más tarde llegará el momento de diversificarte y de salir a pescar nuevas herramientas; pero al iniciar domina el reto de ser quien eres. Sé tu propio piloto, prueba lo que tienes y después ajustalo.

Otra forma de enfocarte en lo que sabes (y no volverte loco tratando de convertirte en experto de absolutamente todo) es pedir ayuda. Por ejemplo, si necesitas que alguien más se encargue de las finanzas, busca entre tus amigos, otros emprendimientos o consultores. Siempre habrá quien pueda ayudar a despejarte de lo que te quita más tiempo y energía.

– ACEPTA TUS PROPIOS LÍMITES: A veces se siente como si sí, pero en realidad no eres un superhéroe. El día tiene 24 horas, tu vida es más que tu trabajo y el cerebro puede retener y procesar solo cierta cantidad de información. Sé realista. Eso no quiere decir que seas mediocre o que te falte ambición; sólo quiere decir que te conoces y te cuidas porque sabes que estar bien física y mentalmente es la única condición necesaria para que puedas seguir.

Reconocer tus propios límites también significa que sabes lo que está dentro de sus confines: eso es tu talento y lo que sí puedes y disfrutas hacer. Mientras más cómodo estás en tu propia piel de emprendedor, es más fácil que puedas evadir los embates del FOMO y reconocer que lo que ves en redes como miel sobre hojuelas no es real. Todos tienen momentos de dudas, todos hacen sacrificios y todos han buscado ayuda cuando no pueden más.

No es fácil empezar algo nuevo y en ocasiones puede parecer una misión muy solitaria. Pero si todo fuera malo, nadie lo haría. Para disfrutar de las recompensas de la exploración y dar el salto es necesario hacer las paces con la incomodidad y encontrar en la humildad una aliada. Si ya eres emprendedora o te inicias como freelance y aún no te hallas, sigue. Vas por buen camino.

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