Detrás del jobhopping Millennial

Con el boom de la tecnología, el Internet y el uso de las computadoras personales no hay una generación que haya atravesado por cambios más rápidos que la Millennial. Y eso no quiere decir que hayamos nacido sabiendo cómo adaptarnos o responder a estos cambios. Esa es una habilidad que hemos tenido que desarrollar a punta de ensayo y error, que por supuesto ha tenido un costo en distintas esferas de la vida.

En el ámbito laboral sucede un fenómeno interesante que los expertos han denominado job hopping. Se refiere a que, en promedio, una persona de la generación Millennial permanece en un trabajo dos años o menos. Esto representa grandes problemas para las empresas que deben gastar fortunas reclutando y entrenando al personal que una vez alcanzado cierto grado de madurez institucional, abandona el trabajo para empezar de nuevo. Aunque los estudios han mostrado que las causas de este fenómeno son multifactoriales, me parece que la razón de fondo es un problema de expectativas que tomará algunas generaciones ajustar.

Los Millennial en nuestra mayoría fuimos criados por padres de la Generación X. Ellos nos enseñaron con su experiencia que la forma de tener seguridad y estabilidad dependía en buena medida de tener un “buen trabajo”. Esto quería decir: permanecer toda la vida en una empresa donde puedes crecer y hacer relaciones de largo plazo con otras personas que  entienden el mundo de forma muy similar a ti y tener derecho a una jubilación que recompensa tu esfuerzo en la vejez para que no te falte nada.

Esta “fantasía” respecto al trabajo tampoco era un paraíso. Nuestros padres, en esta monotonía, requerían desarrollar un alto sentido de resignación. Para muchos de ellos, el costo a pagar por una “vida segura” era renunciar al sentido de aventura y la búsqueda de un sueño personal. Así que, en una especie de “formación reactiva” a muchos de nosotros millennial nos enseñaron consciente o inconscientemente, la añoranza por seguir tus sueños para encontrar el sentido de la vida. Solo que la forma de lograrlo no estaba clara.

Años después, ahora que es nuestro turno de ser adultos y buscar un medio de vida que ofrezca seguridad, buscamos en nuestra mente un trabajo estable como el de nuestros padres. Sin embargo lo que encontramos es una gran decepción porque también las instituciones están cambiando y lejos de la bonanza eterna, las empresas actuales renuevan los contratos cada año, no hay jubilaciones, difícilmente hay planes de crecimiento y la rotación de personal hace imposible establecer vínculos significativos de largo plazo. Ante este escenario no es sorpresa que los Millennial seamos job hoppers.

Las empresas preocupadas por retener el talento de esta generación (que además representan la mayor parte de la fuerza laboral actual) han entendido que más allá de lidiar con “jóvenes inestables”, están liderando el rumbo que tomará el trabajo en el futuro.

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Según el reporte de la encuesta 2018 que Deloitte hace año con año a la población Millennial de 36 países; existen algunas medidas que las empresas están tomando con éxito para retener e impulsar el talento de esta generación:

  1. Capacitación

Una preocupación cada vez más real para los Millennials es prepararnos para enfrentar los cambios laborales que trae la cuarta revolución industrial. Eso significa desarrollar un nuevo set de habilidades que no nos enseñaron en la escuela; como la inteligencia emocional, la toma de decisiones, la creatividad o la inteligencia cultural.

Las empresas que se ocupan de fortalecer los soft skills de los empleados, no sólo están liderando el camino de sus industrias de cara al futuro: también mejoran sus ingresos, la calidad del trabajo, la cultural laboral y el bienestar de los empleados.

  1. Diversidad e inclusión

Este indicador gana importancia cada año y parece que está directamente relacionado con la percepción de que las empresas deben impactar positivamente en la sociedad.

En el contexto laboral, la diversidad se entiende como trabajar en equipos multigeneracionales, multirraciales, multiétnicos, multigénero, multinacionales y recientemente se integró un elemento: de múltiples contextos educativos. Para quienes se han sentido excluidos por no haber estudiado en la misma escuela que el jefe, entenderán la importancia de este último indicador para evitar la endogamia autorreferencial de la que sufren muchas empresas.

En este sentido, la diversidad y la inclusión, no sólo son una cuestión de justicia social. Los beneficios que ofrece como el fortalecimiento de la inteligencia emocional, el sentido de la ética, el desarrollo del talento y la creatividad son habilidades tangibles y capitalizables.

  1. Ingresos y crecimiento profesional

Al fin y al cabo, también los Millennials buscamos algo de estabilidad y la posibilidad de seguir nuestros sueños. Por eso y por que muchas veces el dinero es sinónimo de reconocimiento del nuestro trabajo, el estudio de Deloitte muestra que los Millennials estaríamos dispuestos a superar la barrera de los dos años si quedarnos representará mayores ingresos de forma constante y crecimiento dentro de la empresa.

No es que la generación Millennial y las que siguen estén descarriadas. Fenómenos como el job hopping abren interesantes cuestionamientos al sentido del trabajo y el valor que ofrecen las nuevas instituciones. Si ya no existe la promesa de la eterna bonanza, las empresas deben ser mucho más creativas para transmitir la pasión y el compromiso que van a atraer al mejor talento y esa también es una habilidad que las empresas deben aprender.

Más notas respecto al tema: https://daliaempower.com/2018/07/08/por-que-a-todos-les-interesa-el-engagement-y-a-ti-tambien-te-deberia-interesar/